la misericordia del señor es eterna

         En el salmo responsorial aclamamos y pedimos: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. Dios ha creado el mundo por amor y lo conduce hacia su plenitud con amor, a pesar de todos los pecados e infidelidades de la humanidad. La misericordia divina acompaña siempre la humanidad.

         Dios ha creado el mundo y lo ha puesto en las manos libres de la humanidad. Esta lo conduce de forma irregular, alternando la justicia con la injusticia. Es en este mundo concreto donde Dios actúa, respetando siempre la libertad humana y normalmente sirviéndose de hombres de buena voluntad, para llevar a cabo su gobierno del mundo, escribiendo derecho con renglones torcidos.

         El resultado es que no siempre aparece claro el gobierno misericordioso divino. De aquí los frecuentes ¿porqués? ante la acción divina. ¿Por qué permite esto u lo otro? A ello se refiere la 2ª lectura en que s. Pablo alaba la profunda sabiduría de Dios en el gobierno de la historia. Es un gobierno llevado a cabo con una sabiduría profunda que escapa a los humanos. Dios camina en la historia, pero sus huellas son irrastreables. Una cosa está clara. Todo es para nuestro bien.

         En este contexto nos habla hoy la liturgia de la misión especial que Jesús encomendó a Pedro al servicio de la unidad de la Iglesia. Es una manifestación constante de la misericordia del Señor. A lo largo de la historia han ejercido este carisma papas diversos y con motivaciones diversas, unos han seguido fielmente a Jesús en su ministerio, otros han dejado mucho que desear, pero a través de todos la sabiduría divina ha acompañado a la Iglesia a lo largo de los siglos. Realmente la historia del papado pone de manifiesta que Dios lleva su Iglesia de la mano. Si la Iglesia fuera solo obra de hombres, ya habría desaparecido.

         El carisma del papado consiste en significar y asegurar la unidad de los cristianos, unidad de fe, pues Jesús sólo nos ha entregado una enseñanza; unidad de celebración, pues todos formamos la única Iglesia de Jesús, cuya finalidad principal es el culto al Padre, y unidad de vida como manifestación de la misma vida nueva que hemos recibido. Esta tarea la han ejercido los papas de diversas formas a lo largo de la historia, de acuerdo con las circunstancias de cada época. Se puede discutir si la actual es la más apropiada para nuestro tiempo, lo que no se puede discutir es que el Papa tiene esta tarea por encargo de Jesús y que su misión de asegurar la unidad de la Iglesia es fundamental. Hay que dar muchas gracias a Dios por la serie de papas que ha dado a su Iglesia en los últimos tiempos.  

         Hay que acoger este regalo de Dios a su Iglesia con acción de gracias, con amor, con sinceridad y críticamente. Con acción de gracias a Dios por este don; con amor, que debemos a todos, y especialmente a los que consagran su vida al servicio de la Iglesia; con sinceridad, evitando acoger solo lo que está de a cuerdo con mi forma de pensar; críticamente, sabiendo discernir el valor de cada palabra o actuación del papa, una cosa es cuando habla ex cathedra y debo aceptar, y otra cuando manifiesta una opinión particular, de la que se puede disentir. Y entre ambas hay una variada gama de situaciones intermedias.

         El Papa es un cristiano entre los cristianos, hombre débil como los demás. Por eso está necesitado de nuestra oración para que el Señor lo ilumine y fortalezca en su difícil tarea. Fue la primera cosa que pidió el actual papa Francisco, cuando fue elegido, y continúa pidiendo reiteradamente.

         La celebración de la Eucaristía es manifestación constante de la misericordia divina acompañando a su Iglesia. Es sacramento de la unidad, en que recordamos al Papa y pedimos por él como expresión de la comunión que nos une a todos y a los que nos gobiernan en nombre del Señor. Están necesitados de nuestra oración, afecto y obediencia para bien de toda la Iglesia.

Primera lectura: Lectura del libro del profeta Isaías 22,19-23: Colgaré sobre sus hombros la llave del palacio de David

Salmo responsorial: Salmo 137: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones las obras de tus manos

Segunda lectura: Lectura de la carta de san Pablo a los Romanos 11,33-36: Él es origen, guía y meta del universo

Evangelio: Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16,13-20: Tú eres Pedro.

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