Y VOSOTROS… ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?

El sondeo de las opiniones, sobre todo en el ámbito político y  económico, es algo que se da en los medios de comunicación, casi a diario.

También Jesús un día quiso hacer un sondeo de opinión, pero con una  intención educativa. Estando a solas solo con los apóstoles, Jesús les espetó a por sorpresa la pregunta: "¿Quién dice la gente que es el hijo del Hombre?"

Los apóstoles  se hacen eco de lo que han escuchado en sus aldeas o en sus familias, acerca del Maestro, diciendo: "Algunos –opinan-  que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o alguno de los profetas".

Pero el propósito de Jesús era otro bien distinto. No parece dar mucha importancia a lo que la gente piensa de él No le interesaba tantear medir la cota de su popularidad o de simpatía entre las gentes de Galilea.

Lo que le interesaba a Jesús era  la respuesta  a esta pregunta: "¿Vosotros quién decís que soy yo?" No quiere que sus discípulos sean meros portavoces de la opinión de los demás, quiere que digan su propia opinión Hay una sorpresa en sus discípulos, seguida de silencios y miradas entrecruzadas.  Sólo Pedro, responde, después de un pequeño rato de reflexión, el breve tiempo suficiente para dejarse iluminar por Dios: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios” Se trata de la primera afirmación, en los Evangelios,  de la identidad infalible de Jesucristo

También hoy la opinión pública hace sus especulaciones sobre Jesús. Jesús, para bien o para mal, está de moda. Ahí están la literatura, el teatro y el cine.
Luego están los que se quedan a medio camino. Los que afirman  Jesús es "uno de los profetas", a la altura de Sócrates, o de  Gandhi, o Luther King o incluso La Madre Teresa y Juan Pablo II. Por supuesto que el Señor no detesta estas comparaciones, porque valora la bondad humana.  Pero  ninguna de esas buenas personas han afirmado jamás: "yo soy el camino, la verdad y la vida".

No basta con creer en la bondad de Cristo, es necesario la afirmación rotunda de su divinidad y también testimoniarla. En una escena de la obra teatral "El padre humillado" de P. Claudel, una muchacha judía ciega, pregunta a su amigo cristiano: "Vosotros que veis, ¿qué uso habéis hecho de la luz?". Es una pregunta dirigida a todos los que decimos que creemos en Cristo, el Hijo de Dios vivo.

Manuel Antonio Menchón

Vicario Episcopal

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