LAS  BIENAVENTURANZAS: AUTORRETRATO DE JESUCRISTO

Manuel Antonio MenchónDespués de llamar a aquellos pescadores del Lago de Tiberiades, primeros discípulos, para “que estuvieran con él y para enviarlos”, se marchó con ellos a recorrer las aldeas y ciudades galileas para proclamar  e implantar el  Reinado de Dios”, con palabras cargadas de la “buena noticia” de la cercanía de Dios y gestos de amor a los pobres, marginados, pecadores y enfermos, que manifiestan que la misericordia del Padre se ha derramado sobre los hombres.          

El llamado “Sermón de la Montaña” del Evangelio de san Mateo,  es el primero de los grandes discursos en los que el evangelista reúne las enseñanzas de Jesús sobre el “Reinado de Dios”.  El sermón  muestra todo un compendio o listado sobre las actitudes que deben ir adquiriendo y asumiendo en sus vidas respecto a la ley, a Dios y al prójimo, quiénes verdaderamente deseen entrar en el Reinado ofrecido por Dios

Con el mensaje de las “bienaventuranzas” aprendemos lo que significa ser discípulo de Jesús, porque en ellas se describe la  auténtica situación de todo creyente que quiere vivir según la escala de  valores de Jesús y su inevitable confrontación con los criterios y valores invertidos del mundo. Los discípulos, contracorriente de la sociedad,   son pobres, sufren, son desposeídos, son perseguidos, y precisamente por eso son bendecidos y considerados bienaventurados.

Pero Jesús no sólo proclamó este revolucionario programa de vida, sino que fue su estilo propio de vivir. Por lo que  las  “bienaventuranzas” son como un retrato o biografía interna de Jesús, donde  el discípulo se contempla en el espejo y modelo del Maestro y así se va asemejando a él, identificándose con él y  viviendo como él.

Manuel Antonio Menchón

Vicario Episcopal

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