dios nos ha hablado. ya podemos conocerle

Las personas necesitan una lengua común para entenderse, evitando tecnicismos desconocidos por nuestro interlocutor. Se alaba a la persona a la que todo se le entiende. Aquí radicaba el problema de la humanidad para entender y comunicarse con Dios, ¿cómo puede entender una persona humana con una inteligencia limitada a Dios que es sabiduría infinita? Dios ha hablado primero a toda la humanidad por medio de la creación y después por medio de los profetas y los oyentes han captado su mensaje de forma imperfecta con muchas oscuridades, dudas y porqués. Finalmente decidió adoptar el mismo lenguaje humano, haciéndose hombre, y además un lenguaje que todos entienden, al alcance de todos, haciéndose hombre del grupo de los pobres. Así viendo y escuchando a Jesús, todos podemos conocer cómo piensa Dios, cómo habla, cómo actúa, cómo ama. Por eso san Juan en el Evangelio llama a Jesús Palabra, que da a conocer a Dios Padre: A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer (Jn 1,18).

Nuestro Dios es el Padre revelado por nuestro Señor Jesucristo, no el Dios abstracto de los filósofos. Estos nos pueden aproximar a la existencia de Dios con sus razonamientos, Jesús-Palabra, en cambio, nos habla de Dios de forma concreta, como el misericordioso que ama a los hombres, quiere su salvación, su alegría, comparte nuestros sufrimientos. Toda la vida de Jesús nos grita que Dios Padre nos ama, entrega a su Hijo (Jn 3,16) y quiere hacernos hijos suyos de una manera especial. Ante nuestros porqués sobre Dios, la mirada a Jesús ayudará a iluminarlos.

La 2ª lectura nos recuerda el mensaje concreto de Dios Padre que proclama Jesús: Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables... sus hijos. Dios Padre es el primero que ha pensado en cada uno de nosotros, lo ha hecho con amor y nos ha dado una vocación concreta: ser hijos suyos de un modo especial, compartiendo la vida de Jesús. Por eso nuestra vida tiene sentido y una vocación concreta, unirnos a Cristo y vivir como él, que tiene que ser nuestro modelo. La moral cristiana no es arbitraria ni depende de moda alguna. Consiste en vivir lo que somos. Si somos hijos de Dios, vivir como Cristo, que es la Palabra permanente que nos muestra la voluntad del Padre y cómo corresponderle.

Además el cristiano tiene el deber de ser prolongación de Jesús-Palabra. Nuestra vida debe reflejar quién es Dios y quién es Jesús de forma inteligible. Del papa Francisco se dice que se le entiende todo lo que dice. Un semanario publicaba recientemente un reportaje en que mostraba los puntos principales de su mensaje y cómo los confirma con su actuación. Este es el lenguaje que entendemos los humanos. Nuestra vida debe confirmar nuestra fe y no negarla.

En la celebración eucarística se hace sacramentalmente presente el misterio de Jesús-palabra que nos habla del Padre. En ella actualiza su muerte y resurrección, proclamando de nuevo el amor que nos tiene el Padre. Participar la Eucaristía es acoger la Palabra, dejarse transformar por ella y convertirse en palabra para los demás hombres.

PRIMERA LECTURA: Lectura del libro del Eclesiástico 24,1-4. 12-16: La sabiduría habita en medio del pueblo elegido

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 147,12-13. 14-15. 19-20: La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros

SEGUNDA LECTURA: Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1,3-6.15-18: Nos predestinó a ser hijos adoptivos suyos por Jesucristo.

EVANGELIO: Lectura del santo Evangelio según san Juan 1,1-18: La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

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