tened los sentimientos propios de los que están en Cristo jesús

La liturgia del Domingo de Ramos intenta dar el tono con que hay que vivir toda esta semana e invita a disponernos adecuadamente para la celebración del triduo pascual, en que la Iglesia celebra la muerte y resurrección de Jesús. En este domingo el acento recae en la cruz gloriosa que lleva a la resurrección. Se nos invita a contemplar y agradecer la pasión de Jesús, y a imitarla en nuestra vida, pues, como dice Pablo, por muchas dificultades hay que entrar en el reino de Dios (Hch 14,22). La cruz acompañará siempre al cristiano, por lo que debe estar muy convencido de que la cruz de Cristo es gloriosa.

La segunda lectura, el himno de Filipenses, ayuda a ello de manera especial. En él san Pablo nos invita a tener los sentimientos propios de los que están en Cristo Jesús, es decir, los cristianos que por el bautismo están insertos en Cristo resucitado. ¿Y cuáles son estos sentimientos? Por amor asumió la naturaleza humana con todas sus limitaciones y dolores, menos el pecado, viviendo como uno de tantos. Y todo esto, a pesar de su condición divina, que le hubiera permitido otro tipo de redención. De esta forma se solidarizó con la humanidad pecadora, se hizo su representante. Realmente la salvación de la humanidad está en Dios-amor, que desea compartir su gloria y felicidad con la humanidad, que para ello tiene que vivir libremente una vida totalmente consagrada al amor. Pero este camino se le había cerrado por la desobediencia de Adán. Por eso Jesús, el nuevo Adán y nuestro nuevo representante, nos acercó a Dios por su obediencia hasta la muerte, y no cualquier tipo de muerte, sino muerte de Cruz. Por eso Dios lo exaltó y lo convirtió en Señor de toda la creación y salvador de todos los hombres. Por él todos los hombres tenemos acceso a Dios y a la salvación plena. Por ello la vida de Jesús es la vida del que vive para los demás y los sentimientos de los que estamos en Cristo Jesús tienen que ser vivir para los demás.

Las otras lecturas son ejemplos concretos de este vivir para los demás. En la procesión de ramos el evangelio de san Mateo recuerda las disposiciones con las que Jesús se mete en la boca del lobo, consciente de que lo van a matar: entra como rey manso, dispuesto a sufrir la violencia, consciente de que es el camino para ser rey, como rezará el título que pondrán en la cruz. En la misa la primera lectura proclama el tercer poema del Siervo, donde se presenta el secreto de su actuación: escucha con atención y lleva a la práctica lo que le dice Dios, aunque sea doloroso. Es el discípulo aplicado, atento al camino que señala Dios para recorrer el camino del Siervo. Finalmente como evangelio se lee la pasión según san Mateo. Los diversos relatos de la pasión narran los mismos acontecimientos, pero cada evangelista lo hace desde un punto de vista propio. Mateo en su relato subraya las disposiciones con que Jesús vive la pasión: con conocimiento consciente, libertad, dignidad e inocencia, véase p.ej. el relato del final de Judas (propio) y el de la confrontación Jesús-Barrabás, por otra, Mateo insiste en el carácter de cumplimiento que tiene la pasión, por lo que frecuentemente nota que se está cumpliendo la Escritura, expresión de la voluntad del Padre, y consiguientemente, se realiza en contexto histórico salvífico, dando paso a la plenitud de los tiempos escatológicos, como ponen de relieve el terremoto y las resurrecciones que tienen lugar. Jesús aparece así como el Justo sufriente, que se consagra a hacer la voluntad del Padre, consciente de que este camino, aunque doloroso, culmina en la resurrección para él y para todos nosotros. No es un masoquista que busca el dolor por el dolor, asume todo el dolor que es necesario para oponerse al mal y esto le llevó a la muerte. Pero así ha transformado el dolor en dolor glorioso porque lleva a la resurrección.

La celebración de la Eucaristía es presencia sacramental de esta muerte y resurrección, invitando a todos los participantes a unirse ahora a la muerte, haciendo la voluntad de Dios en cada momento, alimentando así una vida propia de los que están en Cristo Jesús.

PROCESIÓN DE RAMOS: Lectura del santo evangelio según san Mateo 21,1-11: Jesús entra en Jerusalén como rey manso.

MISA. PRIMERA LECTURA: Lectura del profeta Isaías 50,4-7: Dios me abrió el oído como discípulo

SALMO RESPONSORIAL: Sal 21: Dios mío, Dios mío, )por qué me has abandonado?

SEGUNDA LECTURA: Lectura de la carta de san Pablo a los Filipenses 2,6-11: Se rebajó... por eso Dios lo levantó sobre todo

EVANGELIO: Lectura del santo evangelio según san Mateo 26,14-27,66: Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

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