la eucaristía, memorial de jesús

            La celebración vespertina del Jueves Santo recuerda la institución de la Eucaristía e invita a valorar y a vivir las implicaciones de su celebración, que ordenó Jesús como su memorial: el sacerdocio sacramental, la Eucaristía, el amor fraterno.

El evangelio recoge las diversas claves de la celebración. Víspera de la Pascua. La primera lectura ayuda a recordar qué es la fiesta de la Pascua, una de las fiestas principales del pueblo judío, que celebra cada año en contexto de liberación y solidaridad la liberación de Egipto. Dios liberó una turba de esclavos y los convirtió en hombres libres y miembros de su pueblo. La fiesta tiene carácter de memorial. Este es una creación del AT que sólo es posible por el poder de Dios: se trata de recordar un acontecimiento del pasado y, a la vez, hacerlo presente para aprovecharse de sus virtualidades. De esta forma todas las generaciones pueden participar de las grandes intervenciones de Dios en la historia en favor de su pueblo. La referencia del texto de Juan a esta celebración refiere el relato que se va a narrar a esta celebración. Para Jesús su muerte y resurrección es cumplimiento de que esta fiesta anuncia.

Sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre. La segunda lectura recuerda también con carácter de memorial la institución de la Eucaristía, rito que actualiza toda la obra de Jesús y es cumplimiento de lo que aquella Pascua recordaba, memorial de la muerte y resurrección de Jesús, verdadera Pascua, en que la humanidad, unida a Jesús, pasa de este mundo al Padre, de la esclavitud a la libertad, consiguiendo en plenitud la solidaridad y liberación que significaba. La celebración de hoy invita a profundizar en lo que significa la Eucaristía. El memorial hace presenta el sacrificio existencial de Jesús al Padre, posibilitando así que nos unamos a él. “Se cumple” con el precepto, no por el hecho de estar materialmente presentes durante la celebración, sino porque ofrecemos nuestra vida al Padre por medio de Jesús. Realmente los asistentes deben concelebrar, unidos al presbítero celebrante, en el sentido de que todos los asistentes, sacerdotes y pueblo de Dios, cada uno según su cometido eclesial, deben unirse al sacrificio de Jesús, que es verdaderamente el que celebra su sacrificio. Así todos, unidos a Jesús, vamos pasando de este mundo al Padre.

Al instituir Jesús la Eucaristía instituye el sacerdocio ministerial. Hoy también recuerda la Iglesia el sacerdocio ministerial, cuya tarea fundamental es hacer sacramentalmente presente el memorial celebrando la Eucaristía. Esta es su tarea fundamental, pues toda su actividad se reduce a anunciar la palabra de Dios al pueblo para que se una al sacrificio existencial de Cristo, celebrar el memorial del sacrificio, uniéndose a él junto con el pueblo, y ayudar a éste en la vivencia diaria de este sacrificio.

         Habiendo amado a los suyos, los amó hasta la plenitud...Sigue diciendo san Juan: Todo el ministerio de Jesús es expresión de su amor, pero su muerte es expresión de que amó todo lo que pudo amar. Solo narra el lavatorio de los pies que tuvo lugar antes de la institución de la Eucaristía, seguido del mandato de que lo hagamos también nosotros. Es que para Juan lavatorio es símbolo de la Eucaristía y el mandato de lavarnos equivale a haced esto como mi memorial. Esto mandato es la traducción práctica del amor cristiano, fruto de la Eucaristía: amor, solidaridad, compromiso por la libertad del hombre son inseparables de la celebración de la Eucaristía. No hay Eucaristía sin amor práctico al prójimo ni amor práctico que no se alimente de la Eucaristía. Entregarse al Padre, unidos a Jesús en la Eucaristía, es entregarse a los hermanos en la vida práctica. Esto es una invitación a valorar lo que significa la Eucaristía y a examinar cómo la celebramos y compartimos. La Eucaristía emplea como materia pan y vino, dos alimentos sustanciales del hombre, significando así que está llamada ser alimento. Pero sólo alimenta si se digiere personalmente lo que significa el memorial de Jesús. Se puede comer mucho sin que alimente.

En esta misma línea está la adoración a la Eucaristía, que es prolongación de la celebración del memorial. En ella se nos invita a unirnos con calma a Jesús y compartir sus sentimientos de adoración y acción de gracias al Padre y su intercesión y compromiso a favor de la humanidad. La Iglesia invita de manera especial a adorar la Eucaristía hoy como una ocasión para agradecer el memorial y profundizar en lo que significa.

Primera lectura: Éx 12,1-8.11-14: Es la Pascua, el paso del Señor.

Salmo responsorial: Sal 115: El cáliz de bendición es comunión con la sangre de Cristo.

Segunda lectura: 1 Cor 11,23-26: Haced esto como mi memorial.

Evangelio: Lectura del santo evangelio según san Juan 13,1-5: Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo.

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