Génesis 9, 8-15 …Liberado del diluvio.
Salmo 24,4-9  Tus sendas Señor, son misericordia y lealtad.
1 Pedro 3, 18-22 … Del bautismo que nos salva
Marcos 1,12-15 Jesús, tentado por Satanás y servido por los ángeles.

Con el recuerdo aún reciente de la imposición del Miércoles de Ceniza, la Palabra de Dios vuelve a recordarnos la invitación de volver nuestro corazón a Dios. El Evangelio que inaugura estos Domingos de Cuaresma es breve pero precisa atención y ganas de disfrutarlo. Una serie de personajes transcurren por él y cada uno de ellos tiene una importancia vital. Entre todos estos personajes uno de ellos cobra un protagonismo sin igual: Jesucristo. Al final una preciosa llamada.

Arranca la narración con la acción del Espíritu. Es él, el que toma la iniciativa y de una forma, en principio brusca nos sitúa a Jesús ejerciendo su misión bajo la fuerza del Espíritu. El desierto es otro “personaje”, el lugar del encuentro con Dios, de la prueba, donde fracasó el pueblo de Israel… donde muchos fracasamos. El lugar en el que perdemos las ilusiones o nos damos de bruces con una realidad que nos supera y no nos proporciona esperanza. Jesús no elude el mandato del Espíritu. Su permanencia en él no es breve. Su misión ha de comenzar enfrentándose a todo aquello que quiere separarle de su camino. El desierto lejos de ser un ámbito estéril se convierte en el trampolín de todo lo que acontecerá después. El itinerario de Jesús va a atravesar la historia del hombre y en ésta también Satanás tiene un trágico papel. La encarnación del Hijo de Dios no ignora las dificultades del ser humano. También Jesús experimenta la tentación. No vive ajeno a la realidad y a nuestros problemas. Vivir entre animales, siendo servido por ángeles nos recuerda el comienzo de la creación. Estamos ante un tiempo nuevo y lleno de esperanza.

El arresto de Juan el Bautista es un punto de inflexión en el ministerio del Señor. Cuando es detenido Juan, comienza Jesús su predicación en Galilea. La sombra del arresto se extiende en su acción. Jesús sabe que la incomprensión y la violencia van a ser una constante en su vida,… en la de la Iglesia. A pesar de todo, nada impide que el anuncio del Reino se proclame con alegría y eficacia.  Este ofrecimiento es puro don y sólo espera ser recibido con generosidad.

La conversión a la que nos llama este tiempo de Cuaresma nos permite percibir la vida en toda su profundidad. El riesgo de la tentación es permanente ¿cuáles son las tentaciones que nos asaltan? La confianza que tenemos depositada en el Señor ¿Cuál es el papel de Dios en nuestra vida, familia, comunidad?

Es un tiempo para interrogarse, para saber dónde nos encontramos. Una oportunidad para orientar nuestra vida a aquel que nos la regaló. ¿Puede el ser humano encontrar la felicidad al margen de Dios?

Ramón Carlos Rodríguez García, sacerdote

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