1 Lectura: Jeremías 33,14-16. Suscitaré a David un vástago legítimo
Salmo:
A ti, Señor, levanto mi alma.
2 Lectura
: 1 Tesalonicenses 3,12-4,2. Que el Señor os fortalezca internamente, para cuando Jesús vuelva.
Evangelio
: Lucas 21,25-36.

 “Se acerca vuestra liberación”

Comenzamos el tiempo de Adviento, tiempo de esperanza y ocasión extraordinaria para revisar nuestra vida a la luz del que viene, del que se acerca.  Es una oportunidad que reclama de nosotros saber vivirlo con intensidad.

El texto que nos presenta la liturgia, subraya la parusía de Jesús, que será buena noticia y señal de victoria para los discípulos, perseguidos y para todos los derrotados de la historia cuya única esperanza es Jesucristo.  

No obstante también es una llamada a la vigilancia. Reclaman nuestra atención aquellas actitudes que se apegan a los bienes materiales. La importancia de saber discernir hasta que punto las cosas, el dinero u otras dinámicas nos dominan, tiene el objeto de reconocer por dónde camina nuestro corazón. ¿Hasta qué punto tenemos embotado el corazón con las cosas? ¿Caminamos con libertad? ¿Nuestras decisiones qué criterios siguen? ¿Manda Dios en nuestro corazón? ¿Tenemos docilidad de espíritu para los mandatos del Señor?

Es una hermosa ocasión para reavivar diversos aspectos de la esperanza cristiana y todo lo que esto implica en nuestra vida: Cristo resucitado es el auténtico futuro de la humanidad y de la creación, es un futuro que nos acerca la felicidad y la paz. Regalos que nos ofrece el Señor para unos corazones que anhelan dicha y claridad en un mundo de oscuridad y tiniebla.

También es una excelente oportunidad para revisar hasta qué punto tenemos puesta nuestra fe en las promesas que Dios nos ha revelado y que son el fundamento de nuestra esperanza.

La vigilancia de nosotros mismos, de nuestras acciones adquiere en este tiempo un papel muy importante. No podemos esperar que el futuro venga de improviso y “caiga del cielo”. ¿Estamos trabajando por aquello que creemos? Es decir, nos esforzamos por ser creadores de paz, fraternidad, justicia…

Es un tiempo hermoso, no lo desperdiciemos. Aprovechemos esta preparación que es el Adviento para acondicionar nuestro corazón y poder recibir como se merece a nuestro Señor Jesucristo.

Que Dios les bendiga.

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