CRISTIANOS EN LUCHA

Como los profetas de Israel crearon a su alrededor fuertes divisiones y contradicciones pues no hablaban de lo que la gente quería escuchar, sino lo que Dios quería  decirle. Casi siempre el mensaje  que nos viene de Dios puede incomodarnos, porque nos proclama el verdadero camino a seguir y condena el que erradamente transitamos: el del egoísmo, el del ansia  de poder, el de la indiferencia ante el sufrimiento ajeno, el de menospreciar la dignidad de los demás para conseguir nuestros fines, etc.… Cuando alguien, profeta, nos denuncia esta realidad y nos la pone ante nuestros ojos, puede despertar nuestra indignación e enfurecimiento, pues evidenciados nos sentimos inseguros. La verdad siempre incomoda.

En la palabra de Dios, de este domingo – segunda lectura- se nos habla del ataque que han tenido que sobrellevar los testigos fieles del Señor, por ser perseverantes en la fe y nos amonesta a que persistamos fieles en el combate contra el pecado “fija nuestra mirada en Jesús”.

Pues mirando y oyendo hoy a Jesús escuchamos  la advertencia sobre  las divisiones y contradicciones que asedian a los verdaderos cristianos cuando su mensaje, que es de Dios, se extiende entre las familias y los pueblos. Y nos invita a luchar.

Pero la lucha que Jesús nos presenta en el Evangelio no es bélica, es un verdadero combate de oración, es un combate formativo ante una realidad adversa a los valores fundamentales en la vida de los hombres.

La pacífica convivencia con los demás  no es vivir como si no existieran los que está fuera del ámbito de nuestro cariño, y abogar solo por nuestra  propia vida y la d los nuestros, si no todo lo contrario:  formar junto a los demás una fraternidad, que busque el bien común.


La lucha del cristiano no son palabras de moda. Jesús es muy claro: como los verdaderos profetas, sus discípulos originan divisiones a su alrededor y su vida es una pugna continuada, que en numerosas ocasiones les lleva a dejarse la vida en esa lucha, testimoniando y uniendo su sangre al gran  Mártir de la verdad. Jesús el Cristo.

Hoy las palabras de Jesús son de ánimo para que no nos asuste hacer la guerra a la injusticia, a la mezquindad, a la dejación  del bien común, a la corrupción, a la tentación de dejarnos hechizar por la corriente social que instala al dinero como fundamento de la vida y único dios y a tantas cosas que los cristianos tenemos que enfrentar, a veces,  en nuestro propio hogar.

Esta es la clase de división de las que nos habla el Evangelio. La Verdad siempre será incomoda y perseguida. Pero no podemos dejar de avanzar en nuestro empeño, porque el inicio y el fin de todo está en Jesús.

Manuel Antonio Menchón

Vicario Episcopal

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