HOY SE CUMPLE ESTA ESCRITURA

Al inicio de su misión,  san Lucas resalta su presencia de Jesús en la Sinagoga de la aldea  de Nazaret, donde se había criado. La reunión sabatina se iniciaba con alguna una plegaria. Luego, uno de los presentes recitaba un trozo de la Escritura, comentado enseguida por los maestros. Para terminar se entonaba algún cántico, de los muchos que hoy perduran en la tradición musical de Israel.

El texto que tocaba aquella vez, era tomado del capítulo sesenta y uno  del profeta Isaías, donde se anuncia que el Espíritu de Dios estará sobre el Mesías. Es la primera actuación pública de Jesús en Nazaret, el pueblo que le vio crecer desde niño.

Ya hace bastantes años que en nuestro país tenemos la experiencia de que en época de campañas electorales todos los partidos y todos sus líderes presentan sus programas electorales, llenos de promesas y proyectos. Sabemos que muchos de las cosas que ofrecen  no llegan a hacer realidad a corto plazo y algunas ni a medio ni a largo ni nunca.

Jesús presenta también en el evangelio de Lucas su "programa" en el inicio de su ministerio. El lugar elegido es Nazaret, su propio pueblo. El mensaje va dirigido especialmente a los humildes, por eso proclama que ha sido enviado a dar la Buena Noticia a los pobres. La diferencia entre los habladores y Jesús es que éste lo que predica con la boca lo hace realidad en su vida. Jesús viene a anunciarnos la liberación de toda dependencia u opresión, que degradan la naturaleza humana y provocan el vacío y la desesperanza.

Hoy se ha cumplido esta Escritura, afirmaba Jesús y, ciertamente, se cumplió en él.  Durante su vida histórica fue cumpliendo lo que hoy en día, en lenguaje político, llamaríamos discurso electoral. No engañó a nadie y, si a alguien pudo defraudar posteriormente, fue a los ambiciosos e ingratos.

Ese “programa electoral” de Jesús, es el que nosotros, los de “su partido”, hemos aceptado y ahora nos toca asimilarlo, meditarlo, estudiar cual es su aplicación concreta y, sin pensarlo demasiado, valientemente, ponerlo en práctica. Porque el proyecto del Señor no es para cuatro años, sino para siempre.

Los charlatanes, los políticos, los predicadores, todos nosotros, hacemos promesas, ofrecemos la luna, estamos llenos de buenos deseos… pero  ¿qué pobres son nuestras obras? Jesús que comenzó su ministerio diciendo el primer día: "Hoy se cumple esta escritura", lo culminó en la cruz, diciendo: "Todo está cumplido". El libro que leyó Jesús está ahí a nuestro alcance.  También lo podemos  coger y leer. Nosotros, hijos de Dios, también poseemos el secreto de la Buena Noticia y como Jesús estamos llamados a evangelizar con la predicación de la vida y de la palabra a todos.

Manuel Antonio Menchón

Vicario Episcopal

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