Hace quince días dediqué estas líneas a dar noticia de la exposición en nuestro Museo Arqueológico de la exposición del Buen Pastor que se presenta al público con el título “La fuerza del símbolo”. La exposición estará abierta hasta marzo de 2016 y tiene como pieza central la escultura del Buen Pastor hallada en el siglo XIX en el Pago de Quiciliana de la villa de Gádor. La imagen en cuestión es prueba inequívoca de la presencia de cristianos en nuestra actual provincia de Almería y, en palabras de la comisaria de la exposición, “es una pieza única” que “se enmarca dentro de las primeras manifestaciones de los cristianos”.

Me sorprendió leer en su día que la imagen ahora expuesta del Buen Pastor, desde la apertura de la sede del actual del Museo Arqueológico en 2006, “no tuvo cabida en el nuevo discurso museográfico y pasó a ser custodiada en los almacenes”. Me desconcierta la presentación que hace la comisaria cuando califica la pieza del siguiente tenor: “Es una iconografía camuflada a caballo entre los primeros símbolos abstractos ocultos y cuando la simbología triunfa y se universaliza” que “encierra muchísimas incógnitas que a día de hoy desconocemos”. 

Si escribí en su momento para invitar a los lectores a visitar la exposición y si he hecho propaganda entre jóvenes universitarios y amigos es porque amo la historia de esta provincia y me interesa cuanto acontece en nuestro ámbito cultural pero con la misma convicción he de decir ahora que la visita a la exposición es decepcionante por la ubicación y la ideología que, de forma llamativa, se muestra evidente. ¿Por qué la lápida romana de Tagilis que da cuenta de la fiesta de la romana Voconia Avita está expuesta de manera permanente y su contemporánea del Buen Pastor no lo está? ¿Cuál es el criterio museístico para exponer una pieza o no? Desde este medio reivindico que la imagen del Buen Pastor quede expuesta de manera permanente en el Museo Arqueológico como lo están otras muchas otras piezas de evidente menor valor.

Por otra parte, ¿cómo puede la comisaria de la exposición afirmar en un medio público que hay pocos datos sobre el significado del Buen Pastor? ¿No es un atrevimiento afirmar que “puede encontrarse información genérica de la iconografía del Buen Pastor, que simboliza el pastor como guía de las almas, pero poco más”. Además es simplemente ridículo en nuestro ámbito cultural señalar el tiempo con unas siglas que ocultan el nombre de Cristo tras la designación de antes o después de la era común términos que, copio de la wikipedia, “se consideran un avance en la unificación de criterios con culturas, religiones e ideologías de todas las latitudes que no se sienten representadas con un calendario de origen cristiano” (sic).

La Sagrada Escritura presenta a Jesucristo como el Buen Pastor que da su vida por las ovejas, las conoce y ellas lo conocen a él. Lean el capítulo 10 del Evangelio y después visiten la exposición.

Manuel Pozo Oller

Vicario Episcopal

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