A finales del pasado curso nuestro Obispo aprobó el Plan Pastoral de la Iglesia de Almería 2012-2016 que lleva por título “Evangelizar para que crean”. En este documento se presentan los objetivos y acciones para el trabajo apostólico y pastoral en nuestra diócesis de Almería para los próximos años con el convencimiento de que este instrumento es una herramienta necesaria para vivir la fe y construir la comunión eclesial en el momento actual.

Nuestro Obispo, después de escuchar a muchos y reflexionar con sus Consejos, nos ofrece un itinerario de trabajo que tiene como pretensión primera invitarnos a volver al Evangelio para vivir y anunciar a Jesucristo. Sin duda alguna el eje axial que recorre todo el Plan Pastoral es la recuperación de nuestra identidad cristiana cuya expresión primera es la celebración de la Eucaristía. Tema no menor es la transmisión de la fe que incluye no sólo la necesaria catequesis en las distintas etapas que vienen a coincidir con la niñez y juventud sino que implica también la formación permanente de los adultos y el anuncio de Jesucristo a los no creyentes sin obviar el necesario diálogo interreligioso y ecuménico.  

El Plan Pastoral, tanto en su oferta escrita cuanto en su plasmación en la vida espiritual y cristiana así como en la praxis pastoral, tiene como obligada referencia a la Iglesia que se nutre de la Palabra de Dios, el magisterio eclesiástico,  la Eucaristía y la práctica de la caridad.  En la redacción del documento es referencia obligada el Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española, aprobado en abril de 2012 con vigencia hasta el año 2015 que lleva por título, “La nueva evangelización desde la Palabra de Dios. Por tu Palabra, echaré las redes (Lc. 5,5)”.

La Iglesia debe empeñarse con todas sus fuerzas en recuperar, como no se cansaba de anunciar Juan Pablo II, una nueva evangelización que tenga como primera meta la santidad de sus miembros. De poco o nada sirve un plan de trabajo si sustraemos de él su espíritu y así la Iglesia, pobre en sus métodos, pecadora en sus miembros, santa en su fundador, debe mostrar al mundo el tesoro inconmensurable de la fe.

De la lectura del Plan Pastoral surgen muchas preguntas: ¿Qué hemos de hacer y cómo hemos de aplicar las orientaciones de nuestro Obispo para “hacer cristianos” y transmitir la fe? ¿Cómo estructurar todas nuestras acciones pastorales en torno al gran eje trasversal de la iniciación cristiana cuyo culmen es la Eucaristía? ¿Qué podemos hacer para recuperar la centralidad de la Eucaristía en la vida de los bautizados y de nuestras comunidades? ¿Cómo recuperar el Domingo como el Día del Señor? ¿Cómo anunciar el Evangelio de la Familia en este mundo y en este momento histórico? ¿Qué hacer y qué medios hemos de emplear para preparar a la recepción del sacramento del matrimonio y acompañar a las familias?

Al comienzo de este curso de pastoral, a la hora de hacer nuestras programaciones en parroquias, movimientos y asociaciones, hemos de tener presente el Plan Pastoral diocesano acogiendo sus iniciativas y poniéndolas en práctica.

Manuel Pozo Oller,

Vicario Episcopal

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