Concluida la Solemnidad de la Pascua y la efusión del Espíritu Santo para la misión de la Iglesia y conducirnos a la verdad plena, este domingo celebramos la Fiesta de la Santísima Trinidad. Contemplamos el Misterio de Dios como un Misterio de Amor. Somos convocados a contemplar a Dios y a llenarnos de Él. Adora y confía. No te acerques con muchas elucubraciones, basta un corazón de niño. La conversión vendrá sola, será una atracción de amor. Hagamos nuestra la plegaria del Salmista: Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. En otro lugar: Buscad al Señor y vivirá vuestro corazón.

La Iglesia dedica esta Jornada a la Vida Consagrada Contemplativa, Jornada pro-orantibus. Se nos pida en este día una oración especial a favor de los consagrados y consagradas de vida contemplativa como expresión  de reconocimiento, estima y gratitud por lo que representan. Prestemos atención a la Exhortación apostólica postsinodal Vita Consecrata, n. 8, del Papa Juan Pablo II (25 de marzo de 1996). «Los Institutos orientados completamente a la contemplación, formados por mujeres o por hombres, son para la Iglesia un motivo de gloria y una fuente de gracias celestiales. Con su vida y su misión, sus miembros imitan a Cristo orando en el monte, testimonian el señorío de Dios sobre la historia y anticipan la gloria futura. En la soledad y el silencio, mediante la escucha de la Palabra de Dios, el ejercicio del culto divino, la ascesis personal, la oración, la mortificación y la comunión en el amor fraterno, orientan toda su vida y actividad a la contemplación de Dios. Ofrecen así a la comunidad eclesial un singular testimonio del amor de la Iglesia por su Señor y contribuyen, con una misteriosa fecundidad apostólica, al crecimiento del Pueblo de Dios.

Los Institutos orientados completamente a la contemplación, formados por mujeres o por hombres, son para la Iglesia un motivo de gloria y una fuente de gracias celestiales. Con su vida y su misión, sus miembros imitan a Cristo orando en el monte, testimonian el señorío de Dios sobre la historia y anticipan la gloria futura. En la soledad y el silencio, mediante la escucha de la Palabra de Dios, el ejercicio del culto divino, la ascesis personal, la oración, la mortificación y la comunión en el amor fraterno, orientan toda su vida y actividad a la contemplación de Dios. Ofrecen así a la comunidad eclesial un singular testimonio del amor de la Iglesia por su Señor y contribuyen, con una misteriosa fecundidad apostólica, al crecimiento del Pueblo de Dios».

¿Quién de nosotros no conoce los monasterios de vida contemplativa o a quién no le llama la atención esa forma de vida? En Almería están desde 1515 las Concepcionistas Franciscanas, llamadas las Puras; las Clarisas, la Orden de Santa Clara desde 1756. De más reciente fundación, en 1985, las Esclavas del Stmo. Sacramento y de la Inmaculada. ¡Cuánto bien hace la Iglesia conocida como Iglesia de las Esclavas (antigua del Corazón de Jesús) abierta en el corazón Almería, para poder acercarse y recibir el Sacramento de la Penitencia, celebrar la Eucaristía, y tener ratos de estar con el Señor que nos da la paz. Tendremos que rezar para que pueda ser más extensa la presencia de la vida contemplativa entre nosotros. Conocemos estos monasterios por unas razones o por otras y causan siempre, cuanto menos, admiración y respeto.

Alguien que se piense más adelantado a los tiempos o a no sé qué podría preguntarse o sorprenderse porque sólo rezan y quedarse extrañados porque no hacen nada por los demás, sólo rezar, contemplar a Dios. Pues sí, la vida consagrada contemplativa está en la Iglesia para rezar. ¿Acaso no significa nada saber que siempre hay alguien que reza por mí y lo hace aunque no me conozca? Además, que no espera nada; no conoce rostro ni le importa, sólo ama a las personas por eso se ha consagrado para rezar por las personas o por esos rostros concretos que son desconocidos pero amados de Dios. ¿Qué más compromiso? ¿Qué entendemos por compromiso o por dedicación a los demás sin esperar nada a cambio? ¿Sólo la vida activa o el aparecer mucho construye la Iglesia? Esperar que Dios sea alabado y glorificado. Atención, no quiero decir que sólo contemplativos en la Iglesia. Los carismas son muchos y variados, todos para fomentar la comunión. Que no se olvide a nadie que el testimonio cristiano nace de la oración, se fortalece delante del Señor y se crece… ¿Qué nos faltará en la Iglesia? ¿No tendríamos que parar, contemplar, y seguir la marcha? Sólo Dios basta, es la conocida y expresión de Santa Teresa, haremos bien en repetirla interiormente cada día un montón de veces.

Antonio de Mata Cañizares

Vicario Episcopal

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