Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE MicrosoftInternetExplorer4 /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-qformat:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin-top:0cm; mso-para-margin-right:0cm; mso-para-margin-bottom:10.0pt; mso-para-margin-left:0cm; line-height:115%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:"Calibri","sans-serif"; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-hansi-font-family:Calibri; mso-hansi-theme-font:minor-latin;}

En momentos, como los que estamos viviendo en los que la vida humana se cuestiona, en los que tiene más valor salvar un vegetal, o la vida de un animal para que no desaparezcan esas especies, resulta anómalo que el hombre, con las leyes que aprueba se encargue de negar la existencia humana desde el momento de la concepción hasta su muerte, olvidando que el único Señor de la vida y de la muerte es Dios, que nacemos cuando Él lo desea y debemos morir cuando nos llegue el fin que todos hemos de tener, pero sin acelerarlo nadie, con una piedad que puede ser muy peligrosa, y sobre todo porque ninguna persona es dueña de nuestra vida.

Llevan varios años preparándonos el terreno, con comentarios, películas, opiniones en los medios de comunicación que no han sido contestadas y que han ido sembrando lúgubres criterios de muerte, en los que solo la Iglesia ha levantado la voz con la valentía, que le da su autoridad, en defensa de los inocentes e indefensos o lo que es lo mismo, en defensa de la vida, la sociedad no ha reaccionado, ha callado, y ha dejado crecer opiniones como: , El cuerpo es mío, el hijo no deseado, el hijo con una enfermedad congénita para toda la vida, algo que no es nuevo, ya lo hubo en la antigüedad cuando tras un examen de los recién nacidos si tenían alguna malformación o los consideraban débiles eran tirados desde la cumbre del monte Taigeto para que murieran…, cuando en nuestra infancia estudiábamos en los primeros años del Bachillerato la historia de Grecia y Esparta nos asustaba, y es la misma cultura de muerte, la eliminación de un ser creado a imagen y semejanza de Dios, de lo que con un análisis que asusta, creemos no útil, de lo que puede suponer una carga, se sigue anteponiendo al amor que debemos a una criatura gestada que nos necesita, y ahí están las clínicas abortistas, y los partidos que se llaman progresistas, ayudando a esta nueva cultura, sin darse cuenta de que este modo de proceder de toda una sociedad, puede llevarnos a la muerte de nuestra civilización…otras ya cayeron y fueron tanto en las ciencias, como en las artes, las leyes etc…dignas de admiración para la humanidad. (Grecia y Roma)

Si la cifras de los abortos practicados en España nos asustan o deberían asustarnos, si los legisladores no tienen otra solución que declarar el aborto libre aumentando a cuatro meses la ley de plazos, quien es capaz de asegurar que esos plazos no vayan a ir aumentando con los años…?

La Ley de la Eutanasia es lo mismo, ¿para qué mantener a quienes ya no sirvan para nada…? ya no producen, aunque esos mismos ancianos han criado a sus hijos ahora a sus nietos, y ya ven cercano el momento de la Residencia y posteriormente el de considerar la Eutanasia como algo que alivia tanto al enfermo como a la familia, y supone un gasto menos para el Estado. ¿Dónde van quedando los sentimientos de amor de las familias ó el juramento hipocrático de los médicos, de actuar siempre en defensa de la vida…?

Pues bien estas leyes, aunque sean legales, por una mínima mayoría que la impone, políticamente hablando, van en contra de la Ley Natural inscrita por Dios en la conciencia humana, que es un común denominador para todos los hombres y todos los pueblos. Los cristianos debemos amar y desear la vida como camino hacia Dios. Es obra de Dios, no debe negarse a nadie, ni siquiera al más pequeño e indefenso, y menos aún si presenta graves discapacidades. Lo contrario sería enmascarar la vida con un velo de piedad humana como nos ha dejado dicho nuestro actual papa Benedicto XVI. Es necesario defenderla, tutelarla y valorarla en su carácter único e irrepetible. Cuando creemos que a Dios se le quiere apartar de la vida del ser humano, Cuando no se respeta ni cumple la Ley de Dios, y aparecen las tinieblas que deja su ausencia en el corazón de todos los hombres, es cuando el creyente ha de dar un mayor testimonio, no lo olvidemos. Que tengan todos un feliz Domingo, día de Señor Fdo. María Cassinello

Pin It

BANNER02

728x90