Un gran amigo, gran intelectual también,  llegó a  tener  una biblioteca de mas de dos mil volúmenes que saboreó en plácidas horas dedicadas a su lectura; siempre lo  recuerdo no con un solo libro en sus manos,  tenía  tres o cuatro a la par, leía, y asimilaba cuanto en su manos caía, eso sí tras una selección, en la que  apartaba aquello que solo con verlo presentía  no le iba a interesar, bien por el autor, el tema, o la construcción del mismo, era amante de una literatura  sosegada, serena, interesante y  en la que aprendiera algo o mucho pues era muy exigente. Su biblioteca era como el “santa santorum”, de su hogar,  un lugar silencioso, limpio, ordenado y cómodo,  sus paredes las cubrían  limpias estanterías donde ordenadas y  perfectamente  clasificadas por materias y autores reposaban, supo hasta el fin de sus días en que lugar  estaba cada libro, cada autor y cada materia. Solo permitía la entrada  de algunos privilegiados en este lugar reservado para él, los rayos del sol penetraban  por un  gran ventanal,  una estufa inglesa en un rincón para los días  de invierno que hacia mas cálido el lugar y una cómoda cheislonge donde  se entregaba al mayor de sus placeres “la lectura”.Le interesaban  todos los temas, pero  un día le confesó a su mujer que  una buena biblioteca  bastaba con cien buenos volúmenes, y es que  releía  y releía los seleccionados en su mente. A cuantos tuvo a su lado les contagió su apasionamiento por la lectura, repasar estos  estantes es una delicia, en sus libros, su nombre, fecha en que lo compró y fecha de las veces que lo leyó.

Soy una privilegiada con acceso a estos libros. Hoy ha caído en mis manos uno de Punto Omega la Editorial Guadarrama, que tuvo el ambicioso empeño de ofrecer  en forma sencilla y a módico precio el mundo ideológico de mediados del siglo XIX al mediados del XX, de las ideas que  dominaban al hombre  de este siglo  en todos los campos del saber.. El título de esta obra es “DE LA CIENCIA A LA FE” su autor  Lecomte Du Noüy,  Uno de los biólogos  y antropólogos más famosos de este siglo, colaborador de Alexis Carrel y en cierto sentido continuador de sus teorías, ideas y trabajo, Analiza en el una de los temas claves de la cultura humana:  “El de la Armonía necesaria que ha de establecerse  entre la ciencia y la fe” El autor retrata, basándose en las investigaciones del momento lo que podríamos llamar  el hombre integral, el ser que mañana llegará a conocer lo visible y lo invisible.

Agnóstico al principio  de su vida Pierre Lacomte se fue convenciendo poco a poco de que la ciencia no implicaba el materialismo; algo después se hizo creyente pero con una fe  no especifica ni cristiana, sino implicando la existencia de  un espíritu y de una  creación querida por un creador; y se pregunta ¿ si la ciencia nos ha de decepcionar, disponemos al menos de otro punto de apoyo? Sí, responde el autor; basta tomar contacto con Dios. Avanzó en su formación, conoció a Cristo, y contaba su mujer como sus ultimas palabras fueron “HAGASE TU VOLUNTAD SEÑOR…”

Pero los dirigentes de la sociedad actual no van por ese camino, se  empecinan  en querer mejorar a la persona separándola de lo trascendente, de lo divino, y así  se nos quiere imponer de la forma mas sibilina, cambiando la sociedad fomentando la conciencia lasa, “temas inhumanos como el aborto, la eutanasia, el mantenimiento de los países con hambre y con pandemias como el Sida que terminarán acabando con ellos; y destruyendo en el ser humano algo tan  básico como su  parte espiritual: La atención a Dios, las normas de comportamiento grabadas en nuestra conciencia por el mismo Dios, el valor profundo del hombre como hijo de Dios y el respeto a ese hombre creado a su imagen y semejanza. Olvidan que solo esta conciencia espiritual es la que  nos lleva a superar  la parte animal que todos llevamos dentro, y solo cuando superamos  estas tendencias es cuando nuestro comportamiento consigue la dignidad humana.

¡Que acertado estuvo este gran científico…! Los que tenemos Fe, lo sabemos. Tomemos contacto con ese Dios Él nos espera y en Él y solo en  Él esta la respuesta final a todos las preguntas del ser humano.. En esta mañana de domingo, día del Señor les invito a ello. Seamos sinceros con nosotros mismos y busquemos esa verdad que nos conducirá, sin duda alguna, a un comportamiento bueno y armónico,  a ese Dios en el que se encuentra la felicidad plena; el mismo al que el misterio de la Navidad nos invita a acercarnos para encontrarnos con El en el Portal de Belén.

Fdo. Maria Cassinello
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