Este domingo, día 30 de noviembre, primer domingo de Adviento, el Foro de Laicos renovará su Comisión Permanente y elegirá a su presidente por un periodo de tres años. Este organismo diocesano nació de la necesidad de mayor conocimiento y coordinación entre los movimientos y asociaciones implantados en nuestra diócesis y es una buena herramienta para potenciar la presencia del laicado asociado tanto dentro de la Iglesia como en los diversos ámbitos de la vida pública.

Ya el IV Sínodo almeriense, cuando trató el tema del laicado en los albores del año 2000, reconocía la toma de conciencia y participación del laicado en las actividades intraeclesiales al tiempo que se detectaban enormes carencias en el campo del compromiso apostólico orientado de manera especial a la trasformación de la realidad temporal en los ámbitos concretos de la familia, la política, la vida económica o la cultura.

El momento presente de renovación del Foro de Laicos debe suponer una oportunidad única para impulsar el laicado asociado en nuestra diócesis teniendo siempre presente su vocación que, como eje axial, fundamente su espiritualidad y apostolado.

Hoy nuestra Iglesia diocesana necesita laicos con identidad cristiana clara y firme para ser testigos de Jesucristo en nuestro mundo en esta hora de la cultura del pensamiento débil que con harta frecuencia genera personalidades frágiles, fragmentadas, incoherentes. El laico, en efecto, ha de asumir su vocación bautismal a la luz del modelo alternativo de vida de Jesucristo, único Maestro. En el momento presente se necesitan cristianos coherentes, con una fuerte conciencia de su vocación cristiana.

La opción por el testimonio público del amor de Cristo es tarea ineludible del laicado, de manera especial de aquellos bautizados asociados, que han de hacerse presentes en sus ámbitos que le son propios tales como la cultura, el matrimonio y la familia, la política y la economía. La presencia de los laicos en el mundo debe ser buscada al tiempo que organizada para estar presentes allí donde se genera cultura, se difunde el arte, la técnica y el pensamiento.

Cristianos comprometidos en el empeño de hacer un mundo mejor al tiempo que miembros activos de la Iglesia. Creer, leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica, es un acto eclesial. Nuestro Obispo ha publicado recientemente un magnífico estudio donde trata este asunto de la pertenencia a la Iglesia y donde advierte sobre la actual situación de “deseclesialización”. No hay nada más que echar una ojeada a nuestro alrededor para encontrar el cuerpo místico de Jesucristo dividido y fragmentado por la desafección al magisterio de la Iglesia con la consiguiente infertilidad en la acción apostólica. He aquí el gran desafío de unidad en lo fundamental que la sociedad posmoderna lanza hoy a la Iglesia.

Los ejes axiales que sucintamente he indicado tienen una plasmación concreta en la actual ley canónica. En verdad vivimos un momento histórico que nos ofrece unas posibilidades técnicas de derecho asociativo mucho mayores y mejores que en otros tiempos de la Iglesia. No tengamos miedo a usar el derecho de asociación, al contrario, consideremos este derecho como un signo de los tiempos para poder amar y servir mejor. Sin duda alguna que el Foro de laicos es una buena herramienta para coordinar y potenciar la labor de un laicado adulto y responsable en el momento actual de nuestra iglesia diocesana.

MANUEL POZO OLLER, Vicario Episcopal

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