Por relaciones familiares tuve  el honor de ser invitada a la presentación  de esta Fundación, fruto de la forma de ser cristianos de una gran familia, los hijos de Carmen de Noriega y Gonzalo Lacalle Leloup, a los que se han unido varios  miembros más, (tíos, primos, nietos, sobrinos etc…) en una tarea  ilusionante con una gran generosidad y coherencia  del testimonio que tiene que dar un cristiano. 

Dos son los fines que pretende esta fundación,  El primero es ayudar a la Iglesia a mejorar la comunicación con  los fieles laicos. Para ello ofrece a los Sacerdotes cursos y conferencias sobre cuestiones que afectan directamente a la vida personal  y social de los fieles, (familia y Vida, Economía y empresa, trabajo, educación…) Los cursos que da, y seguirá dando, son impartidos por especialistas  de reconocido prestigio, se proporcionan elementos de juicio y argumentos científicos, antropológicos,  jurídicos  y morales, con el fin  de ayudar a los sacerdotes a completar la  formación bíblica, filosófica y teológica que reciben en los Seminarios  para  que puedan desarrollar una pastoral adecuada. Cursos de  comunicación  y oratoria dirigidos, principalmente, a la mejora de la homilía dominical, pero también a aumentar  la capacidad de relación y encuentro de los Sacerdotes. Todo esto lo hará siempre con el consejo y dirección de la Iglesia, se pondrán en marcha actividades culturales y formativas que enriquezcan   a los sacerdotes en su trabajo y en su importante labor de formación de los fieles laicos.

La segunda línea de acción abordará  todo tipo de actividades formativas dirigidas a laicos en las que se plantearán, maneras científicas y críticas, la reflexión, el juicio y el análisis desde la razón  iluminada por la Fe de las principales cuestiones  disputadas en la vida en sociedad.  Es una gran familia cristiana de 12 hijos, que se han comprometido a poner en marcha  iniciativas que contribuyan a paliar  la pérdida de los valores fundamentales que vertebran una sociedad justa, y que contrarresten  la crisis de la educación y las lagunas en la formación intelectual de los jóvenes. Su deseo es ser  útiles allí donde creen  que puedan.  Su  variedad de ocupaciones y ámbitos profesionales que desempeñan también constituye  una referencia  para el estilo que quieren dar a las tareas  de la Fundación: un espíritu  de profesionalidad, cooperación y convivencia similar al del ámbito familiar en que se mueven  en su vida diaria. Cercanía, exigencia y calidad que son, no solo un ideal, sino una obligación para quien  se confiesa y proclama como cristiano, y  que distinguieron también la vida de Carmen de Noriega, cuyo ejemplo representa para todos ellos un modelo y un acicate para la acción.

Están convencidos de que silenciar a Dios va en contra de la naturaleza del ser humano, De que se ha de difundir el mensaje del Evangelio por los principios de la  Ley  Natural, y que la LIBERTAD auténtica no puede ejercerse apartándose de la  Verdad, y de que  frente al laicismo imperante que pretende acallar  la voz de la iglesia  hay que hacer resonar esa voz de forma que sea escuchada y seguida.

Tienen muy clara la misión del Sacerdote en el mundo, como representante de Cristo, y sienten por ellos el máximo respeto por lo que representan y admiración por su entrega.  Por eso piensan y  se han entregado a colaborar para que el  Sacerdote no quede  encerrado  en la Sacristía, y  ven la necesidad de ayudarles a prepararse para poder contestar a las preguntas  de sus feligreses, por ello el fin de la Fundación  es proporcionarles la oportunidad de ayudarles para que alcancen  una formación en temas  que preocupan al hombre de hoy. Y para ello dado que la Iglesia es comunicación y tiene que comunicar pone al alcance de ellos una formación que conozca los nuevos lenguajes, las nuevas técnicas. De ahí la relación entre la Iglesia y medios de comunicación, deben conocer el lenguaje mediático. En 10 minutos de homilía el Sacerdote puede hacer maravillas, captando la atención  del feligrés desde  el principio. La Homilía es comunicar la palabra de Dios de forma que sea captada por sus feligreses, desde el primer instante, sino se desconecta. Los dos primeros minutos son  fundamentales para captar esta  atención. En diez minutos el Sacerdote preparado puede hacer maravillas…Por ello uno de los  fines que pretende es  “Ayudar a la Iglesia, a comunicar,  preparando a los Sacerdotes en la Oratoria y en su liderazgo para que hablen y vivan con una fuerza que arrastre.  También  ofrecen formación sobre las cuestiones más  discutidas en la sociedad actual iluminada por la Fe y la Razón   (Desafíos políticos bioéticos y científicos, Familia y Vida… Prepararlos en su liderazgo para que hablen y  convivan con una fuerza que arrastre.

Y SI SE PREGUNTAN TODO ESTO ¿PARA QUE…? Para cambiar una sociedad que depende de  memorias creativas. Los cristianos tenemos que apoyarles, conscientes de que aunque seamos una minoría, si es creativa  trabajando mejoraremos la sociedad. Esa que queremos para nuestros hijos. Como decía Chesterton “Si de verdad  vale la pena  hacer algo, debemos hacerlo a toda costa”  porque “ los cristianos no somos el resto de una Europa que desaparece sino la vanguardia de la nueva Europa, como dijo el Cardenal Bertone.”

Que este ejemplo de una familia cristiana, educada en los valores cristianos, conscientes de lo que el Sacerdote representa en la Sociedad cunda entre todos nosotros, no perdamos el tiempo lamentándonos de  lo que nos gusta de nuestra sociedad sino que colaboremos y trabajemos con los que pueden  cambiarla, esos Sacerdotes que viven entre nosotros, que han entregado su vida a Dios y  que precisan nuestras oraciones, comprensión y ayuda. Ve a tu Parroquia serás bien acogido por ellos.

Fdo. María Cassinello

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