Y no es que comience para los demás,  comienza para todos, en estos días primeros de Octubre,  dejada ya la relajación del verano, para meternos de lleno en las  tareas  de todo el año. Son meses en que el otoño nos invita a una vida más serena, en los que como las hojas de los árboles tras ponerse de  ese color amarillento tan bonito, antes de caer con un cadencioso vaivén al suelo, nos irán anunciando la proximidad del invierno.

         Hemos de comenzar  haciendo un examen del curso pasado, para no repetir errores ni olvidos de cosas fundamentales en nuestra vida,  porque pasarán los días  tan rápidos como nos lo ha parecido han pasado los del verano, pero ahora con la ilusión  del nuevo curso,  veamos  cómo vivimos el anterior,  como ha sido nuestra vida interior, si hemos cumplido con   nuestras obligaciones y hemos dado  testimonio de aquello en lo que creemos, que debe ser norma de vida para los cristianos. Demos gracias a Dios, por cuanto hemos recibido Vivamos estos días intensamente, para poder comenzar con  fuerza y enfrentarnos  al nuevo curso.

         Las charlas de verano con  familiares y amigos han sido substanciosas,  se habla y la mayoría de las veces en profundidad de ciertos temas, no han faltado comentarios a las nuevas decisiones del Gobierno que se convertirán en leyes en poco tiempo.., como la ampliación de la “Ley del Aborto” y la Eutanasia, que ya algunos para mayor aclaración  se atreven a llamar de “suicidio asistido”. Los comentarios darían para mucho, porque,  para la mayoría de los españoles,  el aborto es una barbaridad.  Tiene sus defensores en los que dicen es un derecho de la mujer,  yo no lo creo, porque el feto es  un futuro hijo tras los nueve meses de gestación y no parte del cuerpo de la madre.   El feto está alojado en su vientre y es una realidad viviente que llegará a término si no lo  matamos en el camino. Y no se comprende que unas mujeres, que tienen a su alcance  tanto anticonceptivo gratuito, puedan tomar esta decisión  tras haberlo sentido en su seno. Claro que algunos dicen han sido concebidos  no como fruto del amor, sino como un juego del sexo, en el que participan un hombre y una mujer.., pero con consecuencias y  responsabilidad diferentes. ¡Ay si tuvieran que abortar ellos…!

         La Eutanasia, tampoco la queremos  los viejos.  El amor a la vida y el instinto de conservación de la misma es algo innato en el ser humano y hace, no tantos años, los  abuelos eran las personas respetadas y queridas por toda la familia. Nos dieron la vida,  enseñanzas y cuidados con grandes sacrificios. Y en casa sufrieron su final aliviados y queridos por hijos y nietos, muriendo como Dios manda, rodeados de sus seres queridos, dejando su huella y su recuerdo junto a la serenidad y felicidad que da el cumplimiento de un deber que les devolvía el amor recibido de ellos.

       Es triste y grave,  pero estamos amenazados de muerte, y  vemos con  dolor, como estas leyes tan progresistas destruyen lo existente sin tener una solución  para lo que  se destruye de forma  tan radical. Este desorden, la mayoría,  lo  vivimos con dolor, pero sin saber cómo defendernos de estos males que nos acechan fruto de haber olvidado a Dios, y es que los  hombres y mujeres  cuando lo olvidan dejan de entenderse entre ellos: Recordemos la confusión de la  Torre de Babel. Y ES QUE  NO TODO VALE EN LA VIDA.  Que pasen un feliz día del Señor.

Fdo. Maria Cassinello

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