El ciclo festivo de la Navidad, además de la insustituible referencia religiosa y familiar, propicia la expresión de la vida interior a través de la belleza y el arte que, por otra parte, son caminos excelentes de encuentro con la divinidad. En efecto, el amor, la belleza y el arte, son bellas herramientas con las que la criatura busca y expresa su relación con el Creador. Escojo y comparto tres momentos de esta Navidad en el que el arte me han acercado al misterio de Belén, la casa del pan, con intensidad cuasi mística.

         En primer lugar, como cada año me sorprende el belén inconcluso de mi buen amigo Antonio Miras Belmonte que sin exageración alguna podemos calificar de la mejor obra de arte en su género de toda la provincia. Hace falta paciencia de Job y mano de santo para labrar el patrimonio que acumula desde hace siete décadas y que desde el año 2005 tiene a bien compartirlo con todos los almerienses. Algunos dicen que el belén en su reciente ubicación es visitado por más de 30.000 personas. Mala gestión realicé en su día cuando no llegamos a entendernos por las numerosas dificultades técnicas para montar el belén en la parroquial de santa María de los Ángeles pero me consuela verlo bien plantado y con colas en una institución pública con el apoyo de una de nuestras más antiguas hermandades de la ciudad. Antonio y sus hijos, belenístas por vocación y artistas de mérito, son “ángeles” que anuncian en la ciudad secular los pormenores y nacimiento de Nuestro Señor.

         En segundo lugar, es una gracia divina haber podido gozar del Mesías de Händel interpretado por la orquesta y coro Ciudad de Almería al que apoyaban la Coral Polifónica de la Universidad de Almería, la Coral Virgen del Mar, Coro Emilio Carrión, la Coral Polifónica Ciudad Roquetas de Mar y “The Rose singers choir”, bajo la dirección de la orquesta de Michael Thomas y del Coro de Román Barceló. Me siento orgulloso de ser almeriense y de poder contar con el elenco de personas e instituciones que he citado más arriba a las que he de añadir al Excmo. Ayuntamiento y de modo especial su concejalía de Cultura. El aforo completamente cubierto y los interminables aplausos de los asistentes son el mejor refrendo de una buena gestión y una excelente interpretación. Un acierto las pantallas que ofrecían las traducciones de los textos bíblicos. Felicito a cuantos han hecho posible este acontecimiento que quedará para siempre entre los hitos navideños de nuestra Ciudad.

         En tercer lugar, regalo excelente ha sido la exposición que ha llevado por título “Oleajes” de mi buen amigo Félix Clemente, instalada en el hall del auditorio de la villa de Roquetas de Mar. No soy imparcial en el juicio en cuanto que la amistad se asemeja a la patina con la que el pintor garruchero envuelve sus obras para crear un incomparable ambiente. Toda su ingente obra es un cántico a la Navidad en cuanto que ésta es una evocación tierna de tiempos de su niñez, luz que ocupa la centralidad casi evangélica de sus obras, y el aire y el mar presencia insustituible de lo divino.

         Estamos a un tiro de piedra de la fiesta de la Epifanía y en mi carta a los Reyes Magos un solo deseo: que este año de 2014, a pesar de las dificultades, nos esforcemos todos en construir un mundo bello donde el arte y la espiritualidad nos hagan más fácil y bella la vida.

Manuel Pozo Oller,

Vicario Episcopal

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