El mártir san Sebastián es santo de mi devoción. Su fiesta se celebra el próximo 20 de enero. Le rindo homenaje con estas líneas en las que solamente pretendo dejar constancia de las ciudades y villas donde se celebran fiestas en su honor con algún breve apunte.

En diecisiete lugares de nuestra diócesis se celebran fiestas en honor del santo mártir Sebastián, modelo de apóstol seglar. Actualmente en algunos sitios la fiesta se reduce a los actos religiosos programados por la parroquia dentro del marco litúrgico. Ocurre así en la misma capital y en poblaciones como Laujar de Andarax, Paterna del Río y Lucainena de las Torres. En municipios como Gérgal, Lúcar, Níjar, Somontín, se celebran relaciones de moros y cristianos. Igualmente ocurre en una pedanía de Lubrín llamada El Marchal.

 En Somontín, además de la fiesta de moros y cristianos, el acto más tradicional es la “toma o paseo de la rosca” por los mayordomos del santo patrón cuya finalidad es su subasta para financiar con los beneficios obtenidos los gastos que la celebración conlleva. También en Sorbas, al igual que ocurre en Lubrín, para la fiesta se laboran roscos que son lanzados desde los balcones a los asistentes al paso de la imagen del santo. La fiesta se celebra especialmente en el barrio de los alfareros y suele tener idénticas manifestaciones en la fiesta de san Roque el 16 de agosto. En Olula del Río existe una parecida tradición a la que añaden a los roscos lanzamientos de carretillas de fuego. Igualmente en Instinción se quema un “toro de fuego”. En Gádor se celebra la fiesta en recuerdo de la mediación de san Sebastián en la curación de una epidemia que asoló la zona.

            En poblaciones como Alicún y Fiñana se celebra la festividad con rotura de ollas. Alicún es conocida por el plato típico denominado “escabeche de san Sebastián”. En Fiñana durante la procesión se entonan numerosas “coplas de aurora” y se prenden grandes luminarias que los más jóvenes saltan. También, durante la procesión, la imagen del santo hace paradas en casi todas las casas de la localidad y los vecinos obsequian a los presentes con licores y productos de matanza.

            Más curiosa aparece la costumbre de Abla de encender por la fiesta hogueras. El primer día, por san Antón, 16 de enero, en la plaza de arriba del pueblo y, el segundo día, por san Sebastián, en la plaza de abajo. Los vecinos, en ambas celebraciones, invitan a los presentes a degustar vino del país y “rosas” de palomitas de maíz.

            El presbítero difunto Pedro Antonio Rodríguez Villarreal describía en su libro “Tíjola, ayer y hoy” (1982): «Desde su ermita, sale a la calle, adornado con roscas de pan de grandes dimensiones, portadas por los más valientes y atrevidos, entre el entusiasmo de todos, que le acompañan en “organizado desorden”. En efecto durante toda la procesión, en un recorrido largo, una lluvia intermitente de pan, cae sobre los sufridos Cofrades, en forma de panecillos y sobre todo de rosquillos que, a veces, para más de uno se convertirán en “roscazos”. Sin duda, la fiesta de san Sebastián es una celebración repleta de historia, costumbres y piedad en nuestra provincia y diócesis de Almería.

 Manuel Pozo Oller,

Vicario Episcopal.

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