angelnogueragallegoAl día siguiente de su nacimiento fue bautizado en la Iglesia Parroquial de santa Escolástica de su ciudad natal. De pequeño se escapaba de casa para ir a la Basílica de la Santísima Virgen de las Angustias, pues decía que: « Tengo que acompañar a la Virgen porque está muy sola. »

Su pronta piedad le llevó al Seminario de Granada. Como seminarista afrontó una dura prueba. Al amputarle una pierna a su padre la familia quedó sin ingresos y, para remediarlo, su madre inició estudios de matrona. A su progenitor no le pareció bien y buscó al siervo de Dios un trabajo de escribiente. A pesar de su juventud, defendió su vocación y fue ordenado presbítero en 1933.

Su ministerio, de tan sólo tres años, no fue fácil. Enviado a la Parroquia de Fuente Vaqueros, los exaltados laicistas lo amenazaron con gran violencia. Pero, como recuerda su hermana doña Antonia: « A pesar de todo mi hermano, debido a su carácter alegre y simpaticón, se ganó a los jóvenes jugando a la pelota, se subía la sotana y jugaba un partidillo con ellos para atraerlos hacia el Señor. » Alarmado por aquella beligerancia, lo enviaron a Alboloduy en 1935.

Al iniciarse la Persecución Religiosa, rechazó las súplicas de su madre para que marchara a Granada. Si bien consistió en refugiarse en el cortijo de la Simona junto a los presbíteros Matarín, siguió celebrando la Santa Misa hasta el veinticuatro de julio de 1936 en que profanaron el templo. Fue detenido el seis de agosto y enviado preso a Almería.

Su hermana cuenta que: «Cuando fueron a sacar a los Obispos, todos los sacerdotes como una piña se levantaron para marchar con ellos a correr la misma suerte y entre ellos estaba mi hermano, y en plan despectivo el que los sacaba les dijo que no tuvieran pena que “mañana os tocará a vosotros”. » Así sucedió con el joven presbítero, mártir a sus veintisiete años.