Educado en una familia cristiana, que se mantenía con el oficio de sastre de su padre, ingresó en el Seminario de san Indalecio de Almería para responder a su vocación sacerdotal. Fue ordenado presbítero en mayo de 1895, ejerciendo el ministerio por más de cuarenta años.

Inició su ministerio en las coadjutorías de san Sebastián y san Pedro de la ciudad de Almería, marchando después a la de Benizalón. Regresó a su ciudad natal en 1910, como Capellán de san Antonio de los Molinos de Viento y Coadjutor de san José. En 1926 fue nombrado Capellán de las Siervas de María. Durante el Sínodo de Almería de 1929 ejerció de Ostiario. El uno de octubre de 1931 tomó posesión de la capellanía de Araoz.

El veintisiete de agosto de 1936, a causa de la Persecución Religiosa, fue detenido junto a su hermano el siervo de Dios don José en la casa que compartían en la ciudad. Llevados al Cuartel, poco después los condujeron en un vehículo hasta la carretera a Huércal de Almería. La comitiva se detuvo en la barriada de la Fuensanta, animándose entre los hermanos: « Ya mismo lo vamos a ver… cara a cara. »

Al dispararles, sólo murió el hermano del siervo de Dios. Éste, malherido, trató de refugiarse bajo un puente. Don Adelino Castillo narra lo que sucedió cuando los milicianos descubrieron que seguía con vida: « Le pincharon en sus ojos con una sombrilla vieja, le pusieron en la boca una mazorca de maíz prendida de fuego con gasolina. Y, por sí esto no fuera ya suficiente mofa, echaron sus cuerpos al carro que transportaba el pescado para su venta en el pueblo. » Tenía sesenta y cuatro años al recibir el martirio.

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