MÁRTIRES DE ALMERÍA

 

«La beatificación de los mártires,
estímulo para el testimonio y la evangelización»

 

El pasado 7 de noviembre del año en curso de 2016, en el contexto de la Jornada martirial, leíamos en público el listado de los mártires de Almería que van a ser beatificados, una vez que así lo ha decretado el Santo Padre y tras años de estudio de la Causa y pormenorizado examen de la misma. En esta Jornada comenzábamos a dar noticia de la identidad de los mártires de Almería incluidos en la Causa «José Álvarez Benavides y de la Torre y 114 compañeros muertos en odio a la fe», que serán beatificados en nuestra Iglesia diocesana en fecha ya cercana, apenas terminen los trabajos de preparación y el despliegue de la logística que este hecho extraordinario en la historia contemporánea de nuestra diócesis lleva consigo.

05 pionavarromorenoCon doce años marchó a Lorca, donde estudió bachillerato y fundó la Academia de la Juventud Católica. Ingresó en el Seminario de san Indalecio en 1881, donde fue paje del Obispo Orberá. Fue ordenado presbítero en 1885.

Nunca descuidó la ampliación de sus estudios, impartiendo clases en el Seminario y en el Colegio del Carmen de Vélez Rubio. En 1891 fundó el semanario católico La Paz. Asiduo colaborador periodístico, fue socio de la romana Academia Tiberina y de la Asociación de la Buena Prensa.

Presbítero dinámico, fundó en los Vélez la Asociación de la Cruz Roja Española donde desarrolló una meritoria labor. También introdujo las Congregaciones de las Hijas de María y de san Luis Gonzaga, así como la Guardia de Honor del Sagrado Corazón y el Jubileo de las Cuarenta Horas. Los Prelados le confiaron diversas responsabilidades. Desde 1896 vinculado a las religiosas de María Inmaculada, ya que colaboró en la redacción de sus Constituciones, también prestó servicios a las Siervas de María y a los Franciscanos.

En su ministerio pastoral fue coadjutor de Gádor y de Los Gásquez, cuyo templo restauró a sus expensas. Tras atender durante siete años el culto de la iglesia de la Purísima, en 1907 fue Ecónomo de la Parroquia de su villa natal. En 1909 marchó a Almería como párroco de san Sebastián. El Papa Benedicto XV lo nombró canónigo de la Catedral en 1922, donde ocupó el oficio de chantre.

Detenido al inicio de la Persecución Religiosa, a sus setenta y seis años padeció prisión y martirio con el Siervo de Dios don José Álvarez Benavides de la Torre. A pesar de sus múltiples ocupaciones, un testigo ocular recuerda que: «Se desvivía con las personas que estaban a su alrededor. Era todo para todos y esto de verdad y gozando con servir.»

08 jaimecalatravaromeroNacido en una familia auténticamente cristiana, como monaguillo se ganó la admiración de todos por su piedad y simpatía. La devoción a la Santísima Virgen del Mar, patrona de Almería, marcó su existencia. Ni un solo día dejó de acudir a su Santuario para encomendarse a la Madre de Dios.

Despierto e inteligente, comenzó sus brillantes estudios en el Colegio de la Salle. En la Universidad de Granada se licenció en Derecho, trabajando desde entonces como abogado en el despacho de su padre. En los difíciles tiempos de la II República fundó la Asociación de Estudiantes Católicos e ingresó en la Acción Católica para promover la evangelización. Como adorador nocturno, tomaba de la Eucaristía las fuerzas para su incesante apostolado.

Vinculado a los Padres Dominicos, ingresó en el noviciado de Almagro pero descubrió que su auténtica vocación era el matrimonio. El uno de febrero de 1936 contrajo matrimonio con doña Elvira Enciso Reynaldo en la Iglesia Parroquial de Santiago de Almería.

Detenido junto a su padre, el Siervo de Dios don Rafael Calatrava Ros, sufrieron prisión junto a los Beatos Ventaja y Medina Olmos. El veintiséis de septiembre sucedió lo que recordaba un testigo ocular: «Por referencias recogidas de los que sobrevivieron al martirio en el barco prisión Astoy Mendi, el Siervo de Dios no iba en la lista de esa saca, pero al escuchar el nombre de su padre se levantó para acompañarlo a donde fuera trasladado. Le dijeron que a él no le habían nombrado, a lo que Jaime respondió: “No importa, yo voy donde vaya mi padre”. Le dijeron: “No te conviene”, pero él contestó: “No importa”. Los condujeron juntos a los pozos de Tabernas donde fueron martirizados. No hubo juicio ni defensa, sólo matar.»

Tenía veintidós años y sólo había transcurrido medio año desde su enlace. Su esposa, doña Elvira, se encontraba embarazada del primer hijo del matrimonio.

09 rafaelcalatravarosBautizado en la almeriense parroquia de san Pedro, se doctoró en Derecho en la Universidad de Granada. Abogado ejemplar y respetado por sus colegas, publicó algunas obras que muestran su gran saber. Más lo que verdaderamente lo distinguía era su compromiso vital para con la justicia, sin reparar en sacrificios y siempre desde la humildad.

Muy devoto de la Santísima Virgen y de santa Teresa de Jesús, perteneció a la Adoración Nocturna. Auténtico caballero cristiano, era íntimo amigo del Siervo de Dios don José Álvarez Benavides de la Torre. Junto a éste y a otros distinguidos católicos se ocupó, por disposición de los Prelados, del Monte de Piedad del Obispado.

El once de septiembre de 1911 casó con doña Carmen Romero Martínez – Carrasco en la Iglesia Parroquial de santa Escolástica de Granada. En sus veinticinco años de amor matrimonial, formaron una familia de once hijos que fueron Iglesia doméstica.

Al inicio de la Persecución Religiosa fue detenido junto a su hijo, el Siervo de Dios don Jaime Calatrava Romero y sufrieron juntos prisión. Ya que su hijo se negó a separarse de él, también unidos dieron testimonio de Cristo en el martirio. El Siervo de Dios tenía cuarenta y cuatro años.

Su hija doña Concepción recordaba así a su padre: «Mi padre era un hombre muy recto, muy caballero, le teníamos mucho cariño. Como cristiano puedo decir que era un católico practicante convencido. Tenía caridad con el prójimo; era buen esposo, buen padre, daba muchas limosnas a los pobres, pero no alardeaba por ello. En la Persecución no se acobardó; al contrario, pudo esconderse y no lo hizo. Se entregó dócilmente y con gran valentía soportó la prisión y el martirio.»

10 andrescasinelloAlumbrado en una familia dedicada a la abogacía, recibió las aguas bautismales en la Iglesia Parroquial de san Pedro de Almería. Estudió en Madrid, donde obtuvo el título de ingeniero de Minas. Salvo los tres años que fue Diputado en Cortes, entre 1934 y 1936, se dedicó a su profesión en Vera, Linares y Almería.

Profundamente católico, su espiritualidad gravitaba en torno al Santísimo Sacramento y a la lectura de la Sagrada Escritura. Consideraba su pertenencia a la Adoración Nocturna su mayor honra, siendo su presidente desde 1924 a 1936. El amor a la Madre de Dios también lo caracterizó, pues sus manos no soltaban el Santo Rosario y fue caballero del Pilar. Comprometido con la Iglesia, gozó del afecto de los Obispos Martínez Noval y el Beato Ventaja. El primero le encomendó la realización del monumento al Sagrado Corazón de Jesús y el segundo le confío diversas responsabilidades.

Desde su enlace, el ocho de enero de 1914, con doña Serafina Cortés Barroeta; la vida matrimonial fue su camino de santificación. Junto a su esposa afrontó la temprana muerte de algunos de sus hijos, denominando en su memoria como “Los Ángeles” al cortijo familiar que originó esta actual y populosa barriada de la ciudad de Almería. Con rectitud, nunca exenta de ternura, educó cristianamente a los cinco hijos que alcanzaron la edad adulta.

Por su extraordinaria valía y el respeto que suscitaba su persona nada temió al iniciarse la Persecución Religiosa. Pero, como recordaba su hija doña María Pilar: «A papá le detuvieron el trece de agosto de 1936. Yo presencié la escena. Se presentaron en el cortijo unos milicianos en un coche, diciéndole a mi padre que tenía que acompañarlos a hacer unas declaraciones. No llegó a despedirse de mi madre, que descansaba en ese momento, convencido de que sería un puro trámite y que regresaría pronto. Pero no volvió más.»

Retenido en el Convento de las Adoratrices y posteriormente en el barco Astoy Mendi, este ejemplar padre de familia alcanzó el martirio a los cincuenta años de edad.

ginezcespedesjerezNatural de la marinera villa de Garrucha, recibió las aguas bautismales en la Iglesia Parroquial de san Joaquín al cuarto día de su nacimiento. Niño de gran sensibilidad, manifestó desde siempre una honda vocación al sacerdocio. Sus cuartillas infantiles aparecen emborronadas con versos que reflejan su profundo amor a la Madre de Dios.

Tras rechazar las ofertas de su padre para que estudiara la carrera que deseara, ingresó en el Seminario de Almería en 1913. A sus estudios, brillantísimos, sumó diversos diplomas y premios que prueban su abnegación al estudio. Desde entonces tuvo fama como orador y escritor, colaborando con el diario católico La Independencia.

Ordenado presbítero el catorce de junio de 1924 en el Santuario de la Santísima Virgen del Mar de Almería, con gran regocijo celebró su primera Misa en su Garrucha natal durante la solemnidad de san Juan Bautista. Coadjutor de Níjar durante tres meses, en octubre llegó a Fernán – Pérez donde entregaría la totalidad de su ministerio pastoral. Primero Cura Regente, desde 1930 fue Cura Ecónomo y, finalmente, Cura en propiedad. Aunque aprobó las oposiciones para ser canónigo catedralicio en 1928, no llegó a ocupar un sitial en el coro. En 1932 fue nombrado arcipreste de Níjar.

Por la Persecución Religiosa buscó refugio junto al párroco del Alquián. Los milicianos, al no hallarlo, registraron la casa de sus padres y los amenazaron. Para alejar el peligro de los suyos, se presentó él mismo ante sus verdugos el veintiséis de agosto de 1936 y fue preso en el barco Astoy Mendi. Al ofrecerle la libertad sí se enrolaba en la propaganda antirreligiosa, contestó: «¡Sí veinte veces naciera sería siempre sacerdote; el mundo no termina en España!». A sus treinta y cuatro años fue martirizado en el Pozo de Cantavieja.

Alumbrado en este bello enclave del Andarax, así recordaba sus primeros años su nuera: «Muerto su padre trasladan a Pechina, donde vive la familia de su madre: lugar donde pasa su adolescencia. En esta etapa de su vida, los que le rodean lo ven como una persona entregada a los demás, con profundos ideales cristianos. En Pechina desarrolla su gran afición: la caza. Sus conocidos y amigos dicen de él, que era extremadamente simpático y muy cariñoso con los suyos, en especial con su madre. Encuentra trabajo en Almería mientras simultanea los estudios de magisterio. Y a pesar de ser el menor de sus hermanos, se erige como cabeza de familia. »

Maestro cristiano y adorador nocturno, fundó junto a su hermano el Colegio de Enseñanza Religiosa “Hermanos Martínez Sáez” en la ciudad de Almería. Centro prestigioso de primera y segunda enseñanza, ofertaba una educación auténticamente católica a los niños.

Casado con doña Carmen Gázquez Ferrer el veintitrés de diciembre de 1929 en la Iglesia Parroquial del Sagrario de Almería, fruto de su amor nació su hijo Adolfo. Viudo muy pronto, se consagró al cuidado de su familia.

Al iniciarse la Persecución Religiosa trataron de arrancarle el Crucifijo de su Colegio, pero dijo con valentía: «¡Para quitarme el Cristo es necesario pasar por encima de mi cadáver! ». Por esta razón, fue detenido y sufrió prisión en las Adoratrices y en el barco Astoy Mendi. Recibió el martirio, a los treinta y ocho años, en el Pozo de Cantavieja.

Su compañero de prisión don Manuel Román evocaba así su memoria: «Fue al martirio plenamente convencido y murió confesando sin miedo su recio y operante cristianismo, siendo sometido a duras pruebas en aquellos difíciles momentos. Hombre piadoso, de acción apostólica, encontró en la enseñanza el instrumento y cauce idóneo como medio de luchar y trabajar en la formación de la juventud en momentos de desorientación y peligros. Sirvió la causa de Cristo hasta la muerte.»

angelalonsoescribanoEn este villorrio de la salmantina comarca de La Armuña, recibió el Bautismo en su Iglesia Parroquial de san Vicente Mártir. Con gran aprovechamiento cursó estudios en el Seminario de Salamanca y en la Universidad Pontificia de Comillas, obteniendo el doctorado en Teología y la licenciatura en Derecho Canónico.

Ordenado presbítero el once de septiembre de 1921, inició su ministerio pastoral en Fuenterroble de Salvatierra. Muy pronto descubrió su carisma de entregarse a la formación del clero e ingresó en la Hermandad de Operarios Diocesanos el doce de agosto de 1927. Como operario desempeñó varias misiones: prefecto de disciplina del Seminario de Burgos desde 1926 a 1930, la misma responsabilidad tuvo en el Seminario de Valladolid entre 1930 y 1933, añadiendo su labor de enseñanza en el Seminario de Belchite.

Enviado al Seminario de Almería en 1934 como prefecto y profesor de Lógica, asumió diversos oficios al servicio de los seminaristas. De entre todos, la dirección espiritual cobró una singular importancia en su ministerio. Respetado y querido por todos, sobresalían en su persona las virtudes de la humildad y la pobreza. Aunque debía marcharse a Salamanca el diez de julio de 1936, al esperar la llegada de su sucesor quedó prisionero. Refugiado en un cortijo de la Cañada de san Urbano, tras varios registros fue detenido con tres hermanos de La Salle. A sus treinta y nueve años compartió martirio con los Beatos Obispos de Almería y de Guadix. Sus cuerpos, como todos los martirizados en el barranco del Chisme, fueron desgarrados y quemados.

En la carta que luego escribió el rector del Seminario a sus familiares de Salamanca les dijo: «A la madre de don Ángel tenga la bondad de enterarle de todo esto, y transmitirle mi más profundo sentimiento por tan sensible pérdida, pero al mismo tiempo la más sincera felicitación por tener un hijo en el cielo vistiendo la estola blanca del sacerdocio y ostentando la palma del martirio muy cerca del trono de Dios. Yo me encomiendo a él y le confío mis asuntos como verdadero Santo.»

La ciudad de Almería acogió su nacimiento, siendo bautizado en la Iglesia Parroquial de san Sebastián. Vecino del convento de las Hermanitas de los Pobres, su pronta vocación sacerdotal le hizo ingresar en el Seminario de Almería, donde superó los estudios con buenas notas.

Ordenado presbítero el diecisiete de mayo de 1916, dijo su primera Misa en la capilla del Manicomio el seis de junio. Enviado como coadjutor de Gérgal durante cuatro años, los siguientes ochos años fue párroco de san Francisco de Paula de Cuevas de los Medinas.

En 1928 regresó a Almería, como párroco de san José del Barrio Alto. Una niña de la época lo rememoraba así: «Celebraba la Misa con devoción, pausadamente; atendía a los fieles en el confesionario, predicaba todos los domingos y de forma sencilla, al alcance de la gente sencilla; daba catequesis a los niños; repartía muchas estampas para fomentar la devoción al Señor y a la Santísima Virgen. Hacía mucho apostolado en la parroquia y atraía la gente hacia la Iglesia y hacia Dios. El Barrio era, entonces, el mayor foco de pobreza de Almería – gitanos y pescadores – y los atendía muy bien. No era un hombre interesado, vivía modestamente, atendido por su hermana.»

Al inicio de la Persecución Religiosa siguió celebrando la Santa Misa hasta la misma mañana de su detención, que tuvo lugar en Los Molinos. Mientras era conducido a prisión gritaba: «¡Viva Cristo Rey!, ¡Señor perdónalos!» Junto a los Beatos Obispos de Almería y Guadix recibió la palma del martirio, a sus cuarenta y tres años de edad.

antoniogarciapadillaSí bien nació en Alboloduy, fue en la Iglesia Parroquial de la cercana villa de Santa Cruz de Marchena donde recibió el Bautismo. En 1893 ingresó en el Seminario de Almería, donde logró doctorarse en Teología.

Presbítero desde el veintiocho de mayo de 1904, comenzó su ministerio como coadjutor en Tabernas y adscrito a la parroquia de Santiago de la ciudad de Almería. Cura Regente de Benahadux en 1909, dos años después pasó a ser su Cura Ecónomo. En 1913 tomó posesión de la parroquia de santa María de Huércal de Almería, a la que consagraría más de veinte años de su vida.

Muy unido a su coadjutor, el siervo de Dios don Juan Capel Segura, ambos edificaron a los feligreses por su profundad hermandad sacerdotal. Un niño de entonces recordaba que: «Se adaptó por completo al ambiente de austeridad y pobreza que era normal en la feligresía. Por esto tenía ocasión de dar limosna y ayudar con largueza a los necesitados sobro todo si estaban enfermos o incapacitados, a los cuales visitaba.»

Opuesto a las ofensivas laicistas de la República, tuvo que huir al comienzo de la Persecución Religiosa. De este modo recordaba esos angustiosos días don José Fernández Rueda: «Llevando el Santísimo Sacramento en el pecho, salió por la parte de atrás de la casa rectoral, con su hermana doña María, vagando por la vega, hasta ser recogido en un cortijo, en donde lo prendieron los milicianos.»

Detenido el seis de agosto de 1936, fue conducido un día después al convento de las Adoratrices y al barco Astoy Mendi el día veinticinco. El día treinta padeció martirio, a sus cincuenta y cinco años, junto a los Beatos Obispos de Almería y de Guadix.

Tras su nacimiento en Alcóntar, recibió el Santo Bautismo dos días después en la Iglesia Parroquial de santa María de Serón. Estudió en el Seminario de Guadix, diócesis a la que entonces pertenecía su tierra natal, y fue ordenado presbítero el diecinueve de septiembre de 1896. Fue nombrado coadjutor de Caniles el uno de febrero de 1897.

El beato don Manuel Medina Olmos lo recomendó al célebre pedagogo don Andrés Manjón para que fuera capellán del primer colegio del Ave María en Granada. Llegado el treinta de julio de 1900, a las escuelas del Ave María dedicaría los casi cuarenta años restantes de su ministerio. Un entrañable cariño y mutuo afecto estableció con el padre Manjón, así como con los beatos Manuel Medina Olmos y Diego Ventaja Milán.

Un alumno suyo recordaba que: «Era el que llevaba prácticamente el Colegio del Ave María del Sacromonte en Granada, aunque el padre Manjón era el director. Era una persona excelente, un llamado de Dios; daba buen ejemplo en el colegio; tenía un carácter abierto y alegre; era muy activo. Era un hombre piadoso, hacía apostolado entre los maestros y los alumnos, gozaba de fama de buena persona y era querido y estimado por niños y maestros.»

El dieciséis de julio de 1936 llegó a Almería, invitado por su buen amigo el beato don Diego Ventaja. Al sorprenderles la Persecución Religiosa, acompañó hasta el mismo martirio a sus íntimos amigos los beatos Obispos de Almería y Guadix. Tenía sesenta y dos años de edad, gastados casi todos en la educación cristiana de la infancia.

nocolasgonzalezferrerLa ciudad de Vera acogió su nacimiento y su bautismo, así como su crianza en la casa de su padre que ejercía de veterinario. Por su vocación, ingresó en el Seminario de Almería y fue ordenado presbítero en el Santuario de la Santísima Virgen del Mar el doce de junio de 1897.

Recibió su primera misión pastoral como capellán del Hospital de Vera en 1898, siendo coadjutor de su parroquia natal en 1905 y ecónomo de Purchena en 1907. En 1916 fue Cura Ecónomo de Arboleas y, desde 1918, Cura Regente de Cantoria. Por una década, desde 1922 a 1931, fue Cura Encargado de Lubrín.

Retornado a su ciudad natal desde 1931 como Coadjutor. Su sobrina nieta lo recordaba así: «Tenía gran celo apostólico. Ayudaba al maestro Pedro a dar clases a los niños y jóvenes del pueblo. No era hombre vicioso, era un sacerdote respetuoso con la gente y al mismo tiempo querido y respetado por todos. No le he oído a nadie decir algo desagradable de él. Vivía con una hermana, que era también una persona profundamente religiosa. Era un hombre de gran fe, fiel al rezo del Breviario. Él manifestaba siempre su amor a Dios y respeto a su santo nombre. Cuidaba mucho su tiempo del confesionario para atender a los fieles en el sacramento de la penitencia.»

El veinticinco de julio de 1936 celebró, con grave peligro, la Santa Misa en la solemnidad del Patrono de España. Durante su detención, el seis de agosto, «Su hermana intentó defenderlo para que no se lo llevaran y alguno del piquete le golpeó con la culata de la escopeta en la cabeza, la tiraron al suelo, dejándola medio loca, y así se mantuvo hasta que murió.»

Sufrió prisión en Almería junto a los beatos Obispos Ventaja y Medina Olmos. Seleccionado para ser martirizado junto con ellos, durante el trayecto hacia el barranco del Chisme, el beato don Diego Ventaja Milán le pidió: «Padre, usted que es el mayor ¿quiere darnos la absolución?» Contaba sesenta y cuatro años de edad al entregar su vida por Cristo.