MÁRTIRES DE ALMERÍA

 

«La beatificación de los mártires,
estímulo para el testimonio y la evangelización»

 

El pasado 7 de noviembre del año en curso de 2016, en el contexto de la Jornada martirial, leíamos en público el listado de los mártires de Almería que van a ser beatificados, una vez que así lo ha decretado el Santo Padre y tras años de estudio de la Causa y pormenorizado examen de la misma. En esta Jornada comenzábamos a dar noticia de la identidad de los mártires de Almería incluidos en la Causa «José Álvarez Benavides y de la Torre y 114 compañeros muertos en odio a la fe», que serán beatificados en nuestra Iglesia diocesana en fecha ya cercana, apenas terminen los trabajos de preparación y el despliegue de la logística que este hecho extraordinario en la historia contemporánea de nuestra diócesis lleva consigo.

juangarciacervantesSu padre, el alcalde del pueblo, lo llevó a bautizar dos días después de su nacimiento en la Iglesia Parroquial de san Joaquín. Rechazando otras opciones, ingresó en 1898 en el Seminario de san Indalecio y fue ordenado presbítero el veintiuno de mayo de 1910 en la capilla del convento de las Claras de la ciudad de Almería.

Primero ocupó las coadjutorías de Lubrín y de Pulpí, pasando a la de Turre en 1916 y más tarde a la de Cantoria. El uno de septiembre de 1924 fue nombrado Coadjutor de su pueblo natal. Una antigua feligresa, doña Josefa López, recuerda que: «Se le veía piadoso y muy devoto de la Santísima Virgen. Daba muy buenos consejos cuando nos confesábamos con él. Era de carácter muy amable en el trato con los niños y ayudaba a los jóvenes a preparar sus estudios y los animaba a ser sacerdotes.»

Sus familiares intentaron que huyera a Barcelona al comenzar la Persecución Religiosa, pero sólo admitió refugiarse en Almería. En esta ciudad fue denunciado e interrogado en el convento de las Adoratrices. A los tres días fue detenido y llevado a distintas cárceles. Su sobrina – nieta, doña Inmaculada García, cuenta que: «El siervo de Dios murió el veintidós de septiembre de 1936 en las tapias del cementerio de Almería, bendiciendo a Dios y perdonando a los que le martirizaron, entregado antes el traje que llevaba puesto al guarda de la cárcel para que se lo diese a su hermano, porque sabía que era el único del que disponía.» Tenía cincuenta y un años.

El que fuera Párroco de Garrucha, don Diego Rubio, comentaba que: «Le forzaban a blasfemar y renunciar a su fe bajo la promesa de librarse de la muerte. El siervo de Dios respondió que prefería llegar a su meta que no era otra que dar la vida por defender al Señor en quien siempre había creído.»

Sus padres, un humilde cordonero y una sirvienta veratenses, lo llevaron a bautizar en la Iglesia Parroquial de la Encarnación de Vera nada más nacer. Tras estudiar en el Colegio de san Juan de Almería y trabajar como fámulo, ingresó en 1891 en el Seminario de san Indalecio. Brillante estudiante, en 1912 obtuvo una licenciatura teológica en Granada. A los seminaristas impartía muy variadas materias.

Ordenado presbítero el diecinueve de diciembre de 1903 en la capilla del Hospital Provincial de Almería, dedicó a su ciudad natal los cinco primeros años de su ministerio. Extraordinariamente dinámico, llegó a fundar una ermita dedicada a san Antonio Abad donde impartía catequesis. Cura Regente de Bédar en 1909, fue premiado por su heroica caridad durante la epidemia de tifus. Desde 1913 los sucesivos Obispos le confiaron importantes responsabilidades en la ciudad de Almería, difíciles de sintetizar aquí. Aunque el veintinueve de mayo de 1929 tomó posesión de una canonjía en la Catedral almeriense, continúo como solícito Capellán de las religiosas de la Compañía de María.

Detenido el uno de agosto de 1936, tras sufrir los envites de la Persecución Religiosa, lo enviaron al Hospital Provincial por su pésimo estado. Al que lo cuidaba confío: «Anoche volvieron los del Comité y quisieron que blasfemara, al no conseguirlo me han emplazado para día que salga de aquí.» Para librarlo el enfermero trató de prolongar el tratamiento, pero el siervo de Dios se opuso: «Estoy en las manos de Dios que me ayudará, ¡no faltaba más! Por mucho que me hagan, el Señor me ayudará a morir, si es preciso como un cristiano.» Al día siguiente, como lo encontraron rezando el Rosario, le dispararon un tiro en el hombro. Él gritó: «¡Dios mío!, ¡Regina Martyrum!». Le dispararon en el cuello y dijo: «¡Señor, es por ti y los perdono! No saben lo que se hacen.»

Al arrastrarlo al cementerio de Almería, fue saludado con estas palabras: «¡Anda Morata, que sí no te he matado antes te voy a matar ahora!». Al amanecer, los milicianos comentaban: «Sería cura, pero era un tío con un par de pantalones. Cuantos más tiros recibía, más gritaba el muy canalla: “¡Viva Cristo Rey!” Y no pedía que le perdonáramos la vida, nos perdonaba él. Sí no le pegamos un tiro en la boca no se calla.»

Fue bautizado al día siguiente de su nacimiento en la Iglesia Parroquial de la Encarnación de su ciudad natal. Estudió en el Seminario de san Indalecio y recibió el presbiterado en diciembre de 1895 en la ciudad de Almería.

Coadjutor de santa María de Albox y Cura Ecónomo de santa Bárbara de las Pocicas, en 1901 fue nombrado Párroco de Olula del Río. En 1909 fue nombrado Párroco de Serón y, en 1911, de la Concepción de Albox. Entre 1912 y 1920 fue Párroco de Gádor, donde realizó un intenso apostolado. Tras ser Párroco de Garrucha en 1920 y de Arboleas en 1923, regresó a santa María de Albox como Párroco desde 1927.

Doña Aurora Mármol recordaba que: « Poseía un carácter fuerte, recto, muy trabajador y no se dejaba sobornar por nadie. Estaba allí donde hacía falta. » Devoto de la Santísima Virgen del Saliente, escribió una novena en su honor y luchó por su coronación canónica. También restauró el templo y construyó la actual casa rectoral.

Muy odiado por los laicistas, nada más iniciarse la Persecución Religiosa celebró la Santa Misa en la capilla de la Milagrosa y consumió el Santísimo. El veintiséis de julio, tras obligarlo a desnudarse, lo apresaron. Como las milicianas buscaron su muerte, dejaron que se refugiara en Fiñana y volvieron a detenerle. Sufrió cárcel y tortura en Almería, hasta que fue martirizado en el cementerio de la ciudad a sus sesenta y cuatro años.

Don Damián Granados contaba que: « Cuando fue sacado para quitarle la vida, con toda entereza se despidió de su pariente que le acompañaba, encomendado la eterna salvación de ambos a la Santísima Virgen. »

Bautizado a los tres días de su nacimiento en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario de su pueblo natal, la posición acomodada de su familia le permitió iniciar estudios de Medicina y Derecho. Todo lo abandonó a los dieciséis años, para ingresar en el Seminario de Almería y ser ordenado presbítero el doce de octubre de 1904.

Tras celebrar su primera Misa en Tabernas el veintitrés de octubre, fue adscrito a esta Parroquia. En 1905 que se hizo cargo de Castro de Filabres y, en 1908, fue nombrado Ecónomo de Bayarque. En 1911 ocupó la coadjutoría de Tabernas y en 1916 la del Sagrario de Almería. Durante la epidemia de gripe de 1918 fue enviado a Purchena. Cura Ecónomo de Uleila del Campo desde 1919, una dolencia cardíaca forzó su regreso a Almería en 1935 como Coadjutor de san Pedro.

Piadoso celebrante de la Eucaristía, el resto de su tiempo lo empleaba en auxiliar a los pobres y en el cuidado de la familia de una hermana viuda. Los días de Navidad y Corpus Christi, llenaba un coche de alimentos y los repartía a las familias más pobres de la ciudad.

Al estallar la Persecución Religiosa se encontraba en su hogar tomando café con su hermana. Su sobrina – nieta, doña Aurea, narra lo sucedido: « Cuando los milicianos llegaron a casa preguntaron por él y él mismo dijo: “Yo soy, ¿qué queréis de mí? Yo lo único que puedo concederos es el perdón”. Se despidió con amargura de su familia, porque sabía dónde le llevaban y la situación en la que quedaba la familia con la casa totalmente deshecha porque ya había sido previamente saqueada. Por referencias que tengo de mi madre fue torturado previamente en las orejas y en la nariz, en el cementerio de Almería. »

Recibió la corona martirial a los cincuenta y seis años de edad, el mismo día en que se cumplía el trigésimo segundo aniversario de su primera Misa.

Fue bautizado el mismo día su nacimiento en la Iglesia Parroquial de la Anunciación de su pueblo natal. Una vecina, doña Carmen Valverde, recuerda así sus primeros años: «Eran una familia humilde, muy trabajadora, tenían cinco hijos y el padre era cochero. Como su hijo era muy inteligente lo enviaron al seminario de Almería. Allí estuvo algún curso, pero abandonó. Comenzó a trabajar con su padre de cochero y parece ser que tuvo novia. Pasado algún tiempo, descubrió su verdadera vocación y volvió al Seminario por propia voluntad. »

Además de sus brillantes estudios seminarísticos, se licenció en Teología por la Universidad de Granada. Ordenado presbítero en 1904, fue adscrito a su Parroquia natal durante tres años. Encargado de Turre y Coadjutor de Serón en 1908, fue Cura de Bayarque desde 1909.

En 1916 fue nombrado Párroco de santa Bárbara de Las Pocicas. En esta aldea albojense desarrolló un gran apostolado, creando un coro y representando autos sacramentales. El cacique local, para acabar con su benéfica influencia, llegó a encerrar a los animales en el templo. El presbítero don José Navarro cuenta lo que sucedió: « Sabiendo a lo que se exponía arrojó del templo a las caballerías. La represalia fue inmediata. Por la noche estando el siervo de Dios en casa, cenando, le dispararon dos tiros, obligándolo a saltar a la calle y correr mientras le seguían disparando hasta que pudo refugiarse en la casa de una tía mía. »

Párroco de Senés en 1919, un año después tomó posesión de un beneficio en la Catedral almeriense a la que sirvió hasta su muerte. A pesar de las amenazas, fue detenido por negarse a desprenderse de la sotana y martirizado a los cincuenta y cuatro años de edad junto a su amigo el siervo de Dios don Eduardo Valverde Rodríguez.

eduardovalverderodriguezRecibió las aguas bautismales el veintiséis de febrero en la Iglesia Parroquial de la Inmaculada de su ciudad natal. Su sobrina recuerda que: « Todos los hermanos estudiaban en Granada para hacer buenas carreras, dada la buena posición social de la familia, y mi tío dijo que quería ir al Sacromonte a estudiar Teología e ingresar en el Seminario. Esta decisión fue una sorpresa para los hermanos y para toda la familia. »

Firme en su decisión ingresó en el Seminario de san Indalecio y, en 1901, se doctoró en Teología por la Universidad de Granada. Ordenado presbítero el veintiuno de septiembre de 1901 en la capilla del Palacio Episcopal, celebró su primera Misa el cuatro de octubre en la Iglesia Parroquial de san Pedro de Almería.

A su considerable labor docente en el Seminario, sumó varias capellanías en casas de las Hijas de la Caridad que le trasmitieron su devoción a la Virgen Milagrosa. A la Parroquia del Sagrario de Almería llegó como Ecónomo en 1920 y pasó a ser su Párroco desde 1927. El Beato Obispo don Diego Ventaja le otorgó una canonjía en la Catedral almeriense el catorce de septiembre de 1935.

Detenido por la Persecución Religiosa el catorce de agosto de 1936, fue liberado el día veinticinco tras pagar un rescate su familia. Nuevamente detenido el día veintinueve, fue trasladado desde el convento de las Adoratrices al colegio de La Salle el doce de septiembre. Gravemente enfermo, el médico que lo atendió trató de hospitalizarlo para librarle pero se opuso: « No me retengas más aquí porque te estás jugando tu propia vida, tú deja que hagan lo que quieran. »

Fue martirizado a sus cincuenta y ocho años de edad junto a su amigo, el siervo de Dios don Andrés Navarro. Se ensañaron con él, pues su cabeza apareció cercenada del cuerpo. Un pescador que presenció el martirio contó que al flaquear su compañero, el siervo de Dios lo cogió de la mano y le dijo: « ¿De qué tienes miedo? No tienes que tener miedo, porque el Señor nos está esperando, ¿no ves que nos está ya mirando?, ¿qué miedo puedes tener? ».

juanortegauribeRecibió el Santo Bautismo en la Iglesia Parroquial de Santiago de su ciudad natal. Con buenas calificaciones estudió en el Seminario de san Indalecio de Almería. El uno de junio de 1900 fue ordenado presbítero.

Sus encargos pastorales fueron la capellanía de Montserrat en Almería en 1905 y, desde 1911, Cura Adscrito a su Parroquia natal. Por más de treinta años se dedicó al Monte de Piedad, comenzando como Oficial segundo de Contaduría en 1907. En 1911 pasó a ser Oficial Mayor de Contaduría, Contador un año después y Vocal en 1916. El Obispo fray Bernardo Martínez Noval lo nombró Director Gerente el veintisiete de marzo de 1924.

Don Manuel Román González lo recordaba así: « Tenía parálisis en ambas piernas y caminaba muy despacio y con mucha dificultad. Por ello su cautiverio y martirio alcanzaron mayor heroicidad. Solía oficiar la Misa diaria en la Parroquia de Santiago, que era la más cercana al Monte de Piedad, donde vivía en la plaza Marín. Virtuoso sacerdote, llevó siempre su minusvalía con ejemplar comportamiento. La oración fue el centro de su vida ante el Sagrario junto con la devoción a la Santísima Virgen. »

Detenido al inicio de la Persecución Religiosa, tuvo que sufrir una penosísima prisión. Desde la Comisaría de Policía lo arrastraron al cementerio de Almería, donde recibió la palma de los Mártires. Faltaban cuatro días para que cumpliese sesenta años.

Cinco días después de su nacimiento fue bautizado en la Iglesia Parroquial de la Encarnación de su pueblo, en tierras de Jaén. El canónigo Sánchez Cuevas escribió de su infancia: « Familia de hondas raíces cristianas como tantas otras de nuestros pueblos en aquellos años, le educaron en la fe que se vivía en la familia y flotaba en el ambiente y, para fortalecerle en ella, le llevaron a recibir el sacramento de la Confirmación en su misma Parroquia natal con sus cinco años cumplidos. »

Trasladada la familia a Pozo Alcón, ingresó en 1919 en el Seminario de san Idelfonso de Toledo. Allí estudió con brillantez y admiración de sus superiores, compaginando su vida seminarística con el servicio militar que cumplió en Radio Telegrafía y Automovilismo de Madrid. El quince de abril de 1933, sábado santo, fue ordenado presbítero en la ciudad de Toledo.

Al mes de su ordenación fue nombrado Coadjutor de la Parroquia de santa María de Huéscar y Coadjutor de san Clemente de Guardal. El cuatro de agosto de 1936, al no poder resistir Huéscar el bombardeo republicano, entraron los milicianos y comenzó la Persecución Religiosa. El cuatro de agosto de 1936, a sus veintinueve años, fue detenido junto con el Párroco y encarcelado en Baza.

El presbítero Gallego Fábrega escribió: « El veinte de agosto en la cárcel de Guadix fue colocado entre los que habían de ser asesinados aquella noche, y con gran entereza sacerdotal les alentó y confesó, cayendo luego en un estado de postración y abatimiento, debido al esfuerzo nervioso desarrollado. De aquí fue conducido a la prisión de Almería, el veinticuatro de agosto y un mes después en la noche del veintitrés de septiembre, luego de haber confesado a cuantos con él se hallaban, fue asesinado en las tapias del cementerio de Almería. Su actitud ante la persecución y el martirio fue de aceptación generosa y agradecida de la voluntad del Señor que le había elegido. »

Recibió las aguas bautismales en la Iglesia Parroquial de san Pedro de su pueblo a los ocho días de su nacimiento. Estudió en el Seminario de san Cecilio de Granada, donde se doctoró en Teología. Recibió el presbiterado en 1891, a los veinticuatro años.

En 1917, además de sus clases en el Seminario de Baeza, tomó posesión de una canonjía en la Catedral de la Asunción de Jaén. Allí tuvo como compañero de coro a san Pedro Poveda Castroverde. El beato Obispo don Manuel Basulto Jiménez le confío diversas misiones por entonces.

El Rey don Alfonso XIII, el quince de mayo de 1923, lo nombró Canónigo Arcipreste de la Catedral almeriense. En Almería desempeñó varios oficios, especialmente los concernientes a la bendición del monumento del Sagrado Corazón en 1927.

Don Manuel Román González contaba que: « Se preocupó siempre de la formación de niños y jóvenes. Vivía en la plaza de Flores, en un bloque de varios vecinos, que le respetaban y le querían. Trataron de salvarle e incluso alguno quiso valerse de su influencia en aquella situación política, para que no fuese detenido. »

Aunque trataron de refugiarlo al inicio de la Persecución Religiosa, fue detenido y pasó por varias prisiones. La noche de la Inmaculada de 1936, junto al siervo de Dios don Rafael Román Donaire, recibió el martirio en la misma prisión del Ingenio. Tenía sesenta y nueve años.

rafaelromandonaireFue bautizado a los seis días de su nacimiento en la Iglesia Parroquial de san Nicolás de Bari de su pueblo natal. Siguiendo los pasos de su hermano y guiado por su Párroco, el siervo de Dios don Luis Eduardo López y Gascón, ingresó en el Seminario de san Indalecio en 1903. Fue ordenado presbítero el once de abril de 1914 en la capilla del Palacio Episcopal de Almería.

Entre 1914 y 1923 ocupó la coadjutoría de la Parroquia de Santiago, además de encargarse de la Parroquia de san Antonio durante la epidemia de gripe de 1918. En 1923 fue nombrado Cura Ecónomo de san Antonio de Almería. El veinticuatro de junio de 1926, tras brillantes oposiciones, tomó posesión del beneficio de Maestro de Ceremonias de la Catedral almeriense. Los Prelados le encomendaron muchos oficios en la Curia, en el Seminario y en la pastoral diocesana. Cuando la República expulsó a los Jesuitas, le confiaron la rectoría del templo del Sagrado Corazón.

Apóstol de la infancia y de la juventud, llegó a organizar sesiones de cine en la Catedral para atraer a los más pequeños. Con igual fin fundó, en 1928, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Victoria en su Entrada Triunfal a Jerusalén y Nuestra Señora de la Paz que continúa protagonizando una de las más entrañables procesiones almerienses.

Denunciado por su condición de presbítero, fue detenido el diez de noviembre de 1936 y torturado en la cárcel. Don Antonio Pumarola Bueno, que coincidió con el siervo de Dios en prisión cuenta que: « Me acerqué a él en cuanto pude y con la mayor prudencia. Me dijo que era el primer que estaba allí; entre idas y venidas con nuestros carros cargados de piedras hablamos y me confesó, tomando como era natural todas las preocupaciones posibles. Recuerdo que al terminar me dijo: “Qué pena que tú no puedas confesarme a mí”. »

El odio de la Persecución Religiosa lo llevó al martirio en la madrugada de la Purísima junto a la chimenea del Ingenio. Tenía cuarenta y cinco años.

Bautizado en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario de su pueblo, su piedad lo llevó al Seminario de san Indalecio de Almería en 1897. Fue ordenado presbítero el cuatro de junio de 1909 en la capilla del Palacio Episcopal almeriense.

Fue enviado a la coadjutoría de Gérgal, colaborando activamente en el Sínodo Diocesano de 1929. En 1935 fue nombrado Capellán de las Hermanitas de los Pobres y de la Prisión Provincial de Almería. Su amigo don José Campoy Gil cuenta que: « Era un hombre de carácter muy campechano, sencillo, lleno de bondad. Un sacerdote de mucha fe, muy contento de su vocación, caritativo, se veía un hombre piadoso y con gran fortaleza. »

Tenía cincuenta y cuatro años al inicio de la Persecución Religiosa. Detenido muy pronto, los laicistas de Rioja impidieron su liberación. Sufrió prisión en Almería y, luego, en el barco Astoy Mendi.

Don Manuel Román González « El día veintiocho de agosto, el siervo de Dios y el superior de los Padres Jesuitas, padre Martín Santaella, fueron llevados al acorazado Jaime I y allí encontraron el siniestro lugar del sacrificio. Se dijo que incluso fueron lanzados a las calderas. Fallecieron en el mismo buque. Se supo que ante una muerte atroz y violenta, dieron ejemplo de entereza y tuvieron heroica muerte. Las virtudes sacerdotales del siervo de Dios tuvieron el final de un martirio impresionante en las calderas de dicho acorazado Jaime I. »