Colaborar con la Iglesia diocesana
es trabajar por el reino de Dios

Día de la Iglesia diocesana 2008

 

obispo Queridos diocesanos:

La Jornada del Día de la Iglesia diocesana es una llamada a todos los católicos a ser consecuentes con la fe que profesan y vivir de un modo acorde con el Evangelio en la comunión de la Iglesia diocesana, a la cual pertenecen y en la que se hallan insertas todas las comunidades cristianas. La diócesis, de hecho, como dijera el Vaticano II, es una porción del pueblo de Dios presidida por el Obispo, en la cual se hace presente toda la Iglesia universal.

La comunidad eclesial se hace más cercana en cada una de nuestras parroquias, un lugar de acogida y de fraternidad abierto a todos, un lugar que invita y envía a la misión. En las parroquias la Iglesia acompaña a los fieles cristianos, está cerca de los niños, a los que transmite la fe por medio de la catequesis; orienta y acompaña a los jóvenes, para que lleguen a ser verdaderamente testigos de Jesús en el amor y la vida familiar, en el trabajo profesional y en la vida social;  y acompaña a los adultos en cualquier situación de su vida, ayudándoles a vivirla en la fe.

Para que la Iglesia pueda seguir llevando a todos el Evangelio, orientando la vida y ayudando a los que más lo necesitan, es imprescindible la colaboración económica de los católicos y de cuantos valoran su labor espiritual y humanitaria. La mejor forma de ayudar y colaborar económicamente con la Iglesia es una aportación periódica.

Todos somos testigos del bien que hace la Iglesia. Cristo se manifiesta en ella por medio de sus discípulos, que integrados en la Iglesia forman su Cuerpo místico. Todos en la Iglesia somos responsables de su misión: el ministerio de los obispos, de los sacerdotes y diáconos; la vida entregada a la oración y al servicio del prójimo de las personas consagradas; y el compromiso cotidiano de los fieles, que unidos por el bautismo, dan testimonio de Jesús Resucitado. Todos hemos de llevar adelante una vida cristiana que, superando las dificultades, acomode todo al Evangelio. La vida de los cristianos es una vida abierta a la esperanza, la alegría, la generosidad y la caridad para luchar contra la soledad, la pobreza y la exclusión tan presentes en nuestra sociedad, para que en todo se manifieste el reino de Dios.

En nuestra diócesis y en las parroquias y comunidades cristianas queremos que el amor de Dios lo inspire todo. Trabajemos para que los medios y los recursos que necesitamos no nos falten, y Cristo se haga presente en nuestra sociedad por medio de su Iglesia.

Con mi afecto y bendición.

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería

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