Ilustrísimos Señores Vicario general y Vicarios episcopales

Queridos hermanos sacerdotes y diáconos:

Respuesta a la felicitación

         Gracias, querido señor Vicario episcopal para el Clero, por las palabras de felicitación que acaba de pronunciar en nombre de todo el Clero diocesano. Permítanme unas palabras de agradecimiento y, al tiempo que felicito, a mi vez, a todos los sacerdotes y diáconos de la diócesis; y que exponga, como vengo haciendo todos los años, algunas reflexiones sobre el año que termina.

Contemplar el amor hecho carne

La Navidad llena de gozo nuestros corazones al contemplar el amor Dios en nuestra carne. La encarnación del Verbo y su nacimiento en nuestra carne en Belén ha inspirado hondamente la historia de las naciones cristianas, dando lugar a una cultura de la dignidad de la persona que la mentalidad actual puede poner en peligro. Será así si las sociedades que han conocido la encarnación del Hijo de Dios no vencen la tendencia persistente a vivir de hecho como si Dios no existiera, y como si Jesús no hubiera nacido en Belén para traernos la salvación. La Iglesia está llamada a mantener vivo el anuncio del Evangelio de Cristo, a ahondar en él, a proponerlo una y otra vez a quienes lo han escuchado; y a llevarlo a cuantos aún no han  oído la buena noticia de la salvación. La Iglesia es misionera, como viene insistiendo el Papa desde el comienzo de su pontificado romano, poniendo gran énfasis en la misión de la Iglesia, que consiste en anunciar a Cristo.

La misión de la Iglesia es, en efecto, llevar a los hombres de todos los tiempos el anuncio de Jesucristo. Esta misión, como dice el Papa Francisco en la Exhortación Evangelii gaudium, renovada una y otra vez «ofrece a los creyentes, también a los tibios o no practicantes, una nueva alegría en la fe y una fecundidad evangelizadora»[2].

En la diócesis, en efecto, hemos dedicado los últimos cursos pastorales a la evangelización y, en este mismo contexto, a la iniciación cristiana como problema y tarea, contenido de la acción evangelizadora de la Iglesia. La Iglesia diocesana se ha movido en estos años motivada y orientada por el Plan pastoral «Evangelizar para que crean»[4]. Una carta complementaria que incorpora las orientaciones del Papa Francisco a partir de la Evangelii gaudium, y que espero ayude a poner en práctica los objetivos que nos hemos propuesto.

Proponer y ahondar en el kérygma

Me parece de particular interés que pongamos la mayor atención en las orientaciones del Papa sobre la perduración y vigencia del anuncio, de la permanente propuesta del kérygma, que nunca acabamos de profundizar y comprender en su alcance, porque su contenido es justamente el misterio pascual. En él se revela el amor de Dios al mundo, cuya riqueza es inexhaurible. La «dulce y confortadora alegría de evangelizar»[6]. Es necesario que se lea con atención, se reflexione sobre su contenido y se aplique. Permítanme que reitere una vez más que una de las dificultades pastorales con las que tropieza una verdadera pastoral de conjunto —para usar la conocida expresión en boga desde los años cincuenta del pasado siglo— es la falta de lectura y aplicación por parte de un importante sector del clero del magisterio de los obispos.

La catequesis para la transmisión de la fe

También conocen bien la insistencia con que he sostenido que la transmisión de la fe a las nuevas generaciones depende de la catequesis, de la formación y educación en la fe de la infancia y de la adolescencia; y que ningún presbítero, y los diáconos en la parte que les corresponde, pueden dar por atendida con delegarla en los catequistas. Es a ellos a quienes corresponde programar, orientar y vigilar la catequesis en sus comunidades parroquiales, y también llevarla a cabo según el programa, porque el sacerdote es el primer catequista de su parroquia y el responsable de su ordenación y desarrollo. Sería una gran irresponsabilidad por nuestra parte, queridos sacerdotes, que vosotros y yo mismo, como primer responsable que soy de la catequesis en la diócesis, no hiciéramos de la catequesis ámbito de nuestra acción pastoral, confiándola a la colaboración de los catequistas sin nosotros.

La catequesis ha pasado una crisis en décadas, que creemos ya superada pero que arrastramos todavía, de la que sólo con gran esfuerzo se viene recuperando, sin que hoy podamos contar con las personas con las que  contábamos antes, sabiendo como sabemos que nos faltan verdaderos catequistas, aunque los haya en minoría y muy buenos. Por la importancia de la catequesis en la acción evangelizadora de la Iglesia afrontamos los Obispos del Sur la iniciación cristiana que nos llevó a elaborar la Instrucción pastoral «Renacidos del agua y del Espíritu»[8].

El Plan pastoral de los Obispos para el cuatrienio 2016-2020

Conscientes de que el Plan pastoral de la Conferencia Episcopal[10]; y continúa, trayendo en apoyo de lo que dice la reflexión y el magisterio del beato Pablo VI: «En el fondo es una “sensibilidad espiritual para leer en los acontecimientos el mensaje de Dios”[12].

Los trazos negativos que describen la situación de nuestra sociología religiosa enumerados son los siguientes: poca valoración de la religión y una comprensión de la aconfesionalidad del Estado como secularización de la sociedad y privatización de la religión, exaltación de la libertad e individualismo; predominio de una cultura secularista, sin que los grandes problemas (natalidad, aborto, educación, paro, jóvenes generaciones) sean iluminados por la doctrina social de la Iglesia ni tengan en la fe una fuente de inspiración para su solución en la conciencia ciudadana. A ello se añade el fácil corrimiento del subjetivismo individualista al relativismo moral, que se produce cuando faltan los criterios morales objetivos; y la génesis y desarrollo de una cultura del “todo vale”.

Frente a esta situación, que decimos es objetiva y que no se puede ignorar para aminorar la negatividad que comporta, la descripción constata con satisfacción y esperanza un conjunto de trazos y logros positivos, de los cuales da cuenta, por su importancia para la nueva propuesta de evangelización. Es decir, con la constatación de los trazos negativos no sólo no pretende el análisis de los obispos ignorar las conquistas sociales y el progreso social, el avance de la ciencia y de la técnica ni tampoco los logros de bien estar y solidaridad con los carecen de él, porque son realidades obvias. El Plan se detiene además en poner de relieve valores morales indudables, distanciándose de los “profetas de calamidades”, para decirlo con expresión conocida de san Juan XIII en la hora histórica de poner en marcha el Concilio. Se pone de manifiesto el sentido de la responsabilidad de los agentes pastorales para poner en marcha la nueva acción evangelizadora y pastoral de los obispos y las orientaciones del magisterio pontificio. La descripción constata la vida de las parroquias y movimientos, el protagonismo de los grupos más vivos e influyentes, la voluntad testimonial de tantos cristianos y la generosa y amplia acción fraterna y solidaria que desarrolla la caridad en la Iglesias diocesanas.

Llamada a la conversión

Sobre este fondo, en negativo y en positivo, quieren poner de manifiesto que llamar a la conversión es tarea de evangelización. Porque hay realidades negativas, la conversión es un imperativo y los pastores tienen que llamar a la conversión con audacia. El Papa viene dedicando gran atención al sacramento de la Penitencia, invitando con el ejemplo, visible a los medios de comunicación, a acudir a la confesión como medio de acomodación a la Palabra de Dios y resultado del examen y discernimiento que requiere la victoria sobre el mal y el propósito del bien. Se trata del cambio que se ha de pretender en un tiempo en el que se postula una y otra vez la necesidad de lograr una regeneración de la sociedad. No habrá verdadera regeneración social sin el cambio que Dios propone, que es lo mejor para el hombre, porque es cambio, mediante el cual es preciso abandonar el error culpable, la mentira y las concupiscencias del poder, la avaricia y la lujuria, que están en el origen del crimen, el terror, las guerras y una cultura de la muerte. Se trata de dar cauce a una conversión para dar cabida a la bondad y la justicia, la liberación de toda esclavitud y la reconstrucción de la conciencia moral.

Razones para la esperanza

No podemos sucumbir al tenebrismo con que algunos describen la situación. Los obispos son realistas y esperanzados, y el Plan que proponen es realista y esperanzado. Hay razones para la esperanza, primero, porque creemos en Dios y en la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, porque en la Iglesia hay regeneración de personas y grupos eclesiales que se movilizan por el reino de Dios y trabajan por la regeneración del ser humano. Hay, como siempre ha habido, cristianos empeñados en el logro de la dignidad y el respeto a los derechos de las personas. Hay cristianos que defienden una ecología integral y, con ella, el respeto de la vida como bien principal a salvaguardar, la vida de los seres vivos, razonablemente custodiada sin fundamentalismos de nuevo cuño; y la vida, sobre todo y primero, de las personas más débiles y amenazadas de exclusión, marginación y muerte. Razones para la esperanza que no excluyen un realismo objetivo, al mismo tiempo que propician la confianza en la acción del Espíritu Santo en la Iglesia y en la sociedad. El Espíritu Santo es el principal y verdadero protagonista de la vida de la Iglesia, porque Dios no abandona a su Iglesia, y Jesús así se lo prometió a Pedro. En esta brecha de actuación hemos de mantenernos fieles a la misión recibida, siendo verdaderos «testigos de la misericordia de Dios». Donde hay desilusión sobreabunda la esperanza.

Algunas propuestas pastorales

Con este análisis y criterios de acción se afrontan en el Plan un conjunto de propuestas pastorales articuladas en cuatro años: anunciar el reino de Dios en y desde la Iglesia, siendo en ella fermento del reino de Dios  anunciado que ha sido en Cristo revelado y ha acontecido en su persona y misión.

1º. La Iglesia es signo y sacramento del reino de Dios, como sacramento de salvación, por eso la Conferencia Episcopal se propone revisar durante el año 2016 cuanto hace y desarrolla a la luz de la conversión pastoral, poniendo sus propios organismos en estado de revisión y misión, a los 50 años de su constitución tras la clausura del Concilio. Se celebrará un gran congreso internacional sobre las dimensiones teológica, canónica y pastoral de las Conferencias episcopales. Es objetivo abarcador de este primer año levantar acta del estado de cosas en la Iglesia y en la sociedad, objetivando cambios necesarios y modos de lograr los efectos deseados de una verdadera evangelización que afronte el diagnóstico de la sociedad y la Iglesia.

2º. Vivir la koinonía, es decir vivir en comunión el ejercicio de la corresponsabilidad eclesial al servicio de la evangelización. Se trata de un objetivo en el que se pondrá énfasis especial durante 2017, año en el que se  promoverá el espíritu de comunión que alimenta las acciones de la fraternidad y la caridad desde la misericordia. Esto nos ayudará siempre a vivir con entusiasmo la belleza de la fe y transmitir la alegría del Evangelio. La Conferencia Episcopal propone a todos la vocación a la santidad y las vocaciones de particular consagración: la vocación al ministerio sacerdotal y la vocación a la vida consagrada. Subraya el Plan la importancia de la pastoral juvenil. Todas estas acciones son abarcadas por el objetivo de la propuesta que la alberga: lograr que la Iglesia entre en estado permanente de misión.

3º. Se ponen en el Plan un conjunto de acciones centradas en el kérygma, en el anuncio de la Palabra de Dios, que se pretenden atender como programa de 2018. Se trata de lograr propuestas adecuadas de evangelización para los próximos años con atención preferente a los mismos agentes pastorales y a su formación permanente, fortaleciendo la identidad sacerdotal y definiendo lo mejor posible la manera de realizar la propia misión y cultivar la espiritualidad propia. Se atiende a la catequesis, la enseñanza de la religión, la promoción de los círculos sobre la Biblia, acompañados de la difusión de los nuevos volúmenes del leccionario del Misal Romano,  y la difusión de la versión española de la Biblia de la Conferencia que ha servido para su elaboración. Entre los diversos escenarios de los que se viene hablando a propósito de la promoción de la nueva evangelización, se propone el “atrio de los gentiles”, del cual se han llevado a cabo en distintos lugares distintas iniciativas. El Plan pastoral exhorta además la oportunidad de servirse de las muchas Jornadas que jalonan el año litúrgico, como contribución a la mejor formación de los agentes de la evangelización y de la acción apostólica y pastoral.

4º. Es de primera importancia lograr una celebración de la sagrada liturgia acorde con la mente de la Iglesia. Como objetivo propuesto para 2019, se exhorta a poner el mayor interés en promover «una más auténtica celebración de la liturgia, fructuosa y activa participación de los fieles cristianos en las celebraciones litúrgicas»[14]. Se ha de prestar la atención que reclaman los sacramentos de la Penitencia y de la Unción de enfermos; volver sobre nuestro compromiso con la piedad popular, purificando sus deficiencias y promoviendo aquello que ayude al anuncio de Jesucristo a cuantos se interesan por la piedad popular y el patrimonio cultural al que ha dado lugar. Prestar la atención a la preparación del Matrimonio y la celebración del sacramento aplicando las enseñanzas del magisterio y la experiencia de los sínodos sobre la familia. Es importante que los delegados y directores de secretariados aprovechen las jornadas correspondientes.

5º. El año 2020 estará particularmente dedicado a potenciar la diaconía de la Iglesia, a la vivencia de la caridad cristiana poniendo como objetivo el amor fraterno como testimonio de Cristo. Entre otras acciones consideramos importante volver sobre la Doctrina Social de la Iglesia y promover su conocimiento y aplicación, incorporando las enseñanzas de la Carta encíclica Laudato sí’ del Papa Francisco. Afrontar con acierto pastoral el proceso migratorio y promover la evangelización de los migrantes. Conviene tener en cuenta cuanto se programe para una pastoral acertada de migrantes desde la misma Conferencia Episcopal. Tenemos gran interés en promover también este año 2020 las peregrinaciones diocesanas a Santiago de Compostela, para suplicar a Santiago Apóstol, Patrón de España, el coraje evangelizador que necesitamos.

Como pueden ver se trata de un amplio programa pastoral que inevitablemente repercutirá sobre nuestra propia programación diocesana. El Plan ya se encuentra en el portal de la Conferencia Episcopal, para que se pueda acceder fácilmente a él, aunque trataremos de facilitárselo impreso a cuantos tienen cura pastoral. Para aplicarnos todos a la mejor programación posible de la vida de la Iglesia diocesana cuento con la ayuda del Consejo Presbiteral y del Consejo diocesano de Pastoral, que este año han sido renovados este curso pastoral. Por orden cronológico, para ayudar al ministerio del Obispo el pasado 25 de mayo quedaba constituido el Tercer Consejo de Pastoral Diocesano; y el 1 de junio se constituyó el Cuarto Consejo Presbiteral. Cuento también con la ayuda en particular para la pastoral familiar con el Consejo de Laicos y la excelente acción que está llevando a cabo el Centro de Orientación Pastoral de la Familia «Virgen del Mar», cuyos Estatutos han sido aprobados el pasado 29 de junio.

La piedad popular

El apostolado seglar reclama un buen hacer pastoral de nuestra parte, ya que en la piedad popular, tal como dicen los obispos, tenemos una plataforma de evangelización y catequesis notable, pero también de vida litúrgica y espiritual. A este respecto, las hermandades y cofradías y otras asociaciones de fieles han proseguido la renovación de estatutos que venimos promoviendo, lo cual es indicativo de su vitalidad y protagonismo en la diócesis, a pesar de las dificultades que la pastoral de las asociaciones lleva consigo. Se han aprobado seis estatutos renovados y se han erigido cuatro asociaciones más con la correspondiente aprobación de sus estatutos[16]. Esta modificación se produce después de algunos años de estudio, consultas y consideración de su conveniencia, y después de haber ido a algunas sesiones del Consejo Presbiteral. Con este decreto se ha pretendido equilibrar la distribución del territorio parroquial y lograr la distribución más razonable posible de la población que cada parroquia acoge. No todo está hecho, por la movilidad de la población y los profundos cambios acontecidos en las últimas décadas en la ordenación territorial de la provincia, que es coincidente con el territorio diocesano, pero la necesaria acomodación se va produciendo.

Con esta normativa de límites parroquiales, hay que reseñar también la entrada en vigor de algunas normativas. Es obligado atenerse a la edición de nuevos libros y protocolos sacramentales, teniendo en cuenta justamente estos cambios. Los libros existentes eran uniformes en volumen y se ponen ahora a disposición de las parroquias de menor población que las parroquias grandes libros de volumen más reducido.

Con la misma fecha he aprobado un decreto episcopal que regula el uso de los logotipos que han de utilizarse en los diversos membretes y protocolos oficiales, edición que se acompaña de la entrada en vigor del nuevo escudo de armas de la diócesis[18] y de la Vicaría Norte-Levante[20]. A este respecto, se ha de tener en cuenta que la presencia del Obispo en las parroquias es hoy un hecho continuado, por la forma nueva de movernos y comunicarnos. Sin embargo, las visitas pastorales canónicas son muy útiles para la mejor ordenación de la vida pastoral, y los párrocos que son trasladados a parroquias en las que se ha cursado recientemente la visita pastoral deben prestar atención a los libros de visita, donde queda reflejado el resultado pastoral de la visita y las orientaciones del Obispo.

Pastoral de la cultura y la conservación del patrimonio histórico

Teniendo en cuenta lo dicho, a propósito del nuevo Plan pastoral de la Conferencia Episcopal, sobre la importancia de escenarios como el del “atrio de los gentiles” para llevar a cabo la nueva evangelización, me parece oportuno aludir a dos proyectos diocesanos puestos en curso que merece la pena reseñar: el anhelado convenio con la Universidad de Almería (UAL), firmado el 15 de enero pasado año de 2014 por el Rector de la Universidad y el Obispo, nos ha permitido llevar a cabo la primera edición del Seminario de Teología los días 29 y 30 del pasado mes de mayo. Este seminario de Teología quiere ser justamente lo que pretende el “atrio de los gentiles”, un nuevo escenario de evangelización mediante el diálogo de fe y cultura, ciencia y teología.

Del mismo modo, la exposición llevada a cabo en la Sala Capitular de la Catedral de la Encarnación, de «Códices del Medievo y Renacimiento» promovida por la editorial «Siloé Arte y Bibliofilia » ha permitido mostrar del 27 de abril al 2 de mayo pasados facsímiles de códices y manuscritos con ilustraciones de gran belleza, que han dado a conocer a tantos visitantes como han acudido a visitar la muestra tesoros de la cultura occidental inspirados por la fe cristiana. El 3 de junio una nueva exposición acercaba a la sala de exposiciones de la Catedral una amplia colección de iconos ortodoxos rumanos del grupo de arte sagrado «Revelación», que trabaja en Transilvania y en Budapest. Al valor artístico hay que sumar el alcance ecuménico de la exposición.

A esta labor cultural se suma la inauguración de la nueva sede del Instituto Superior de Ciencias de la Religión. A la labor ordinaria de este instituto se añade la que realiza en colaboración con la Extensión Cultural Diocesana y el Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario Conciliar para lograr una programación anual de los cursos para profesores de Religión, la edición abierta de las semanas de Teología y los cursos de verano que vienen siendo frecuentados con notable éxito.

Entre las diversas tareas que un año más ha realizado la diócesis se cuenta la restauración de diversas obras de arte[22], Gérgal[24] y Albox

[2] Ibid.

[4] Mons. A. González Montes, Evangelización y acción pastoral. Programa para una Iglesia diocesana renovada (Almería, 5 abril 2015). Ed. propia en la colección de las Publicaciones del Obispado Textos pastorales 6 (Almería 2015); y en Boletín Oficial del Obispado de Almería [BOOA] XXIII/ 4-6 (2015) 156-212.

[6] Mons. A. González Montes, La predicación litúrgica. Carta pastoral con motivo de la publicación del «Directorio homilético» (22 marzo 2015). Ed. propia en la colección de las Publicaciones del Obispado Textos magisteriales 12 (Almería 2015); y en BOOA  XXIII/ 1-3 (2015) 5-17.

[8]Cf. Decreto 12/2014 (3 de septiembre). Por el cual se regula con  carácter permanente en la Iglesia diocesana de Almería la práctica del Catecumenado de adultos y su acomodación al itinerario idóneo para los niños y adolescentes en edad escolar (Prot. N.  211/2014).

[10] EG, n. 154.

[12] EG, n. 154.

[14] Ibid., p. 46

[16] Decreto 27/2015 (25 de  septiembre). Por el que se modifican los límites territoriales de algunas parroquias de la Capital de Almería y del territorio municipal de Roquetas de Mar (Prot. N. 232/2015): BOOA XXIII/7-9 (2015).

[18] En la Capital la populosa  parroquia de San Roque, regentada por los PP. Marianistas. La Compañía de María (Marianistas) tienen a su cargo en la demarcación parroquial el Colegio Diocesano «Virgen de la Chanca». Las Religiosas del Amor de Dios regentan el Colegio «Amor de Dios»; y las Religiosas Siervas de los Pobres Hijas del Sagrado Corazón de Jesús tienen a su cargo la labor educativa de la Guardería «Estrella del Mar».

[20] Segunda fase de la visita canónica a las Alpujarras: parroquias de Santa Ana, de Illar; Asunción de Nuestra Señora, de  Bentarique; y Santiago Apóstol, de Terque.

[22] Dedicada el 21 de marzo de 2015, tras una completa restauración, que ha remodelado parte del edificio histórico.

[24] Bendecida y dedicado su nuevo altar el 28 de junio de 2015, después de una importante reconstrucción de sus muros.

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