Queridos diocesanos:

Estamos ante la imagen sagrada de la Virgen nuestra Patrona, para suplicar su intercesión ante su Hijo, Mediador único entre Dios y los hombres. Como lo hemos hecho tantas veces, nos postramos a las plantas de la Virgen sabiendo que su presencial espiritual en medio del pueblo de Dios es real, que ella nos acompaña a lo largo de nuestra vida cristiana. María es madre de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y es madre de quienes formamos el cuerpo místico, la Iglesia de Jesús, en la que se congregan hombres débiles y pecadores, pero sostenidos por la gracia de Dios.

Sabemos que María ruega por nosotros para que aceptemos el Evangelio y lo hagamos fructificar en nosotros, cumpliendo los mandamientos y honrando el nombre de Dios, y viviendo con autenticidad el culto cristiano, para que inspire nuestras obras en justicia y en verdad. No podemos ser testigos de Jesús si no somos justos y verdaderos, reconociendo que somos pecadores y que necesitamos el perdón de Dios y el recíproco perdón de los hombres.

Pedimos a la Virgen María que nos ayude a vivir con coherencia nuestra fe, como verdaderos constructores de fraternidad y paz social, que tanto necesitamos. Elevamos a ella nuestra súplica para que nos ayude a superar la tentación de descalificar a quienes no piensan como nosotros, a no actuar con hechos consumados al margen de la ley divina y de la ley natural, y que actuemos en el respeto debido a las legítimas leyes de los hombres. Una sociedad civil que no se atiene a las leyes legítimas, más aún que las ignora y las infringe es una sociedad amenazada por el desorden, la injusticia y la violencia.

Supliquemos a la Virgen que a todos nos ayude a no apartarnos de Cristo, el Príncipe de la Paz, y nos ayude a comprender el Evangelio de la paz. No siembra la paz quien impone sus convicciones sobre las convicciones de los demás; tampoco las convicciones religiosas se asientan en el alma de las personas si se imponen. Pidámosle que en nuestra nación nadie caiga en la tentación de imponer el pensamiento único, para entrar por la senda de la discordia y aventurarse por el peligroso camino que lleva a la eliminación de la libertad. Las heridas del pasado no se curan con la descalificación global del pasado ni se hace mejor la sociedad del presente.

Que la Virgen María, con su maternal solicitud nos ayude a hacer el bien a los demás que nos es posible, con generosa entrega a los más necesitados. Que sepamos discernir siempre el bien del mal, y separar la justicia de la injusticia, belleza de la fealdad de las acciones inmorales y perversas. Quien cumple los mandamientos se aparta de las malas acciones, hace suya la voluntad de Dios, que quiere nuestro bien. María nos precede y nos acompaña en el camino de la vida cristiana, para que sepamos acoger lo que Dios quiere de nosotros y convertirlo en camino de santidad.

Virgen del Mar, Patrona nuestra:

Mira a tus hijos que vienen a ti, para que como madre los acojas y protejas en las dificultades, para que los ampares e ilumines con la luz de tu Hijo en los malos momentos y no dejes que los arrastren las tempestades de la vida.

Madre de la Iglesia, ayuda a cuantos venimos a cobijarnos bajo tu manto y protege a nuestras familias, para que sepan transmitir la fe a los niños. Preserva a los jóvenes del mal, para que no yerren el camino y, mediante el estudio y el trabajo, se preparen para crear ellos una nueva familia, que transmita la vida y la fe para bien de nuestra sociedad y del mundo.

Reina de la paz, ayúdanos a superar todas las heridas y a mantenernos unidos, porque la unión es un bien moral que hace grandes a los pueblos y a las naciones. Con tu suave imperio maternal inspira en nosotros sentimientos de concordia y de paz, para que el Evangelio de Jesús pueda ser proclamado y presentado como la salvación definitiva que Dios ha ofrecido a los hombres.

Virgen Santísima, Estrella del Mar, Patrona nuestra, ruega por nosotros y acoge el saludo del ángel Gabriel que recitamos ante tu sagrada imagen: «Dios te salve, María, llena eres de gracia…».

Plaza Circular de Almería

Domingo 26 de agosto de 2018

Día de la procesión de la Virgen del Mar

                          + Adolfo González Montes

                                  Obispo de Almería

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