Señor Vicario general y señores Vicarios episcopales;

Sr. Vicario Judicial y ministros del Tribunal Eclesiástico;

Señora Canciller y Delegados episcopales, directores de secretariados y oficinas, y colaboradores de los distintos organismos de la Curia diocesana:

Me es muy grato dirigirme a todos ustedes esta mañana, cercanas ya las celebraciones de la Navidad y cuando llega a su fin un año más que el Señor nos ha regalado como don de su gracia.

Venimos poniendo un gran empeño mejorar en lo posible el rendimiento de los organismos de Curia, ya que, en algunos casos, por la falta de recursos humanos y de medios materiales, tenemos que suplir con dedicación y entrega lo que podríamos llevar a delante con menos carga, si contáramos con más medios. Por esto, tengo que agradecer el esfuerzo que todos ustedes realizan en nuestra Curia, al tiempo que les invito a poner este esfuerzo con ilusión al servicio de los diocesanos y de cuantos también requieren de nosotros algún servicio que podemos ofrecerles.

Estamos en la semana tercera del Adviento y la liturgia de la Misa del pasado domingo se abría con la antífona de entrada que nos invitaba a la alegría con un texto del apóstol san Pablo a los Filipenses: «Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres. El Señor está cerca» (Flp 4,4.5). Acojamos esta llamada a la alegría cristiana del tercer domingo de Adviento, fortalecidos por el magisterio del Santo Padre Francisco, que el pasado 19 de marzo nos entregaba la Exhortación pastoral Gaudete et exultate. Una bella exhortación consagrada a la santidad como un verdadero camino de gozo y alegría; camino que ha de ser transitado y vivido por cada bautizado en el mundo que le toca vivir y en el puesto en que la vida le ha colocado para servicio del común.

         Estamos ciertamente ilusionados con lo que hacemos y todo lo hacemos por el Señor sirviendo a nuestros hermanos, ayudándonos mutuamente a sacar adelante una labor diocesana tan importante como la que realiza la Curia por medio de sus distintos organismos.

         Hemos de destacar en particular el esfuerzo realizado este año que termina por el Sr. Vicario general, para llevar adelante en estrecha colaboración con el Obispo diocesano tanto el gobierno ordinario de la diócesis como el desempeño de sectores de actividad particularmente confiados a su competencia, como son las relaciones institucionales y los asuntos económicos. A este respecto hay que destacar la labor legislativa que incluye los convenios que vienen firmándose con las instituciones civiles y con algunas diócesis e institutos religiosos; y también con algunas fundaciones que proveen ayudas a la financiación diocesana, con las cuales llegamos a acuerdos que optimizan los recursos de que disponemos. La competencia de nuestra Dirección contable y de los oficiales de Administración está procurando una racionalización de la actividad administrativa que merece reconocimiento.

Del mismo modo, hemos de agradecer la ayuda pastoral que nos prestan los sacerdotes que nos ayudan y que el Vicario del Clero procura atender con la cercanía que le caracteriza. La división territorial de la diócesis acerca a los sacerdotes y a sus colaboradores inmediatos la necesaria coordinación de actuaciones, sobre todo para cubrir las suplencias en ausencia de los sacerdotes por motivos justificados, algo que no siempre es fácil. Los acuerdos con algunos institutos religiosos y sociedades de vida apostólica nos permiten contar con la ayuda pastoral que representa la presencia temporal de algunos sacerdotes extradiocesanos que colaboran con el ministerio de los sacerdotes diocesanos.

El Tribunal Eclesiástico viene sacando adelante un buen número de causas de nulidad al año y merece que el Obispo aliente este esfuerzo y dedicación, que carga de modo especial sobre el Vicario judicial y los defensores del vínculo. La competencia de nuestro Tribunal es reconocida en la provincia eclesiástica y la Iglesia diocesana agradece su labor, cuyo alcance pastoral es indudable. El año 2017 emitió 41 sentencias, que ponen de manifiesto el alto volumen de labor desarrollado por nuestro Tribunal, que además viene emitiendo algunas de las sentencias en conformidad con la nueva legislación que afecta en forma nueva al procedimiento brevior ante el Obispo diocesano. El ejercicio de 2017 incluye 4 sentencias emitidas por este procedimiento.

Por lo demás, las Delegaciones episcopales, secretariados y oficinas vienen cumpliendo sus tareas, confiadas a sacerdotes y seglares. Los primeros a veces tienen dificultades en compaginar los servicios pastorales en sus parroquias con la atención a los organismos de la Curia. Sé que es difícil, pero les pido el esfuerzo de atender estos servicios y despachar con el Obispo y, en su caso, con el Vicario general y los vicarios correspondientes, de territorio o sector, los asuntos que deban ser consultados.

Todos formamos un gran equipo para que el ministerio del Obispo cumpla con el cometido que el Señor y la Iglesia le han confiado. Gracias de corazón a todos, y que el Señor nacido por nosotros en Belén y su santísima Madre y san José bendigan esta labor administrativa y pastoral que realiza la Curia, un servicio tan necesario para el buen gobierno de la Iglesia diocesana.

Almería, a 19 de diciembre de 2018

                          + Adolfo González Montes

                                 Obispo de Almería    

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