Ilustrísimo Sr. Rector del Facultad de Teología de  Granada,

M. I. Sr. Rector del Seminario Conciliar,

M. I. Sr. Director del Centro de Estudios Eclesiásticos;

Queridos profesores y seminaristas;

Señoras y señores:

Comenzamos un nuevo curso académico y es obligado dar gracias a Dios porque nos permite ir dando pasos que redunden en beneficio de la formación intelectual de nuestros seminaristas, futuros presbíteros diocesanos, llamados a colaborar con el Obispo para mejor servir a las comunidades cristianas de nuestra Iglesia particular.

No ha sido fácil la reforma y acomodación del plan de estudios a las exigencias de la normativa eclesiástica hasta la incorporación a la docencia de algunos profesores jóvenes que se han preparado con tesón y han obtenido la pertinente graduación superior y de tercer ciclo. Seguimos preparando profesores que tomen el testigo de las generaciones que han alcanzado la edad de la jubilación y han seguido ayudándonos a sacar adelante este Centro de Estudios Eclesiásticos, de tanto interés para la diócesis. Agradezco la generosa labor los sacerdotes profesores y también de los laicos que, con competencia probada en sus respectivos compromisos universitarios y de investigación, colaboran con nosotros.

Hemos realizado asimismo un gran esfuerzo de acomodación a la programación de los estudios al Plan de Bolonia, de obligado cumplimiento para todos los países miembros la Unión Europea, a los que se suma la decidida actuación de la Santa Sede en el campo de la educación católica. Creo que la labor desarrollada por el Centro de Estudios Eclesiásticos de nuestro Seminario Conciliar, tras sucesivas intervenciones sobre el plan de estudios con miras a su mejor ordenación y racionalización, ha conseguido el ajuste necesario teniendo en cuenta la exigencia de créditos y la obligada asistencia al alumno fuera de las horas lectivas, así como el trabajo complementario que corresponde al alumno realizar bajo la orientación y vigilancia del profesor.

A esta ordenación del plan de estudios sigue ahora la terminación de la plena rehabilitación del edificio del Seminario Conciliar, con las obras que concluirán a finales del año en curso en el pabellón destinado históricamente a acoger el Seminario Menor. Si Dios quiere, los seminaristas menores podrán instalarse en el pabellón recién rehabilitado, que de hecho les pertenece, en enero o febrero del próximo año, es decir, al comienzo del segundo semestre del curso escolar.

Tengo que destacar que, con la rehabilitación de este último pabellón del edificio, dos tercios de la planta baja quedarán incorporados al Centro de Estudios Eclesiásticos, espacios separados por entero de los que ocupará el Seminario Menor. Este último tendrá vida autónoma, por lo que contará con entrada propia, servicios comunes y espacios exteriores de recreación propios enteramente independientes de las instalaciones del Seminario Mayor y de los espacios ocupados por el Centro de Estudios Eclesiásticos.

Es de importancia observar que hemos ampliado el pabellón de forma notable destinando los nuevos espacios a biblioteca del Centro de Estudios, que gozará asimismo de su propia autonomía. Queda incorporado a estos espacios el depósito de la biblioteca del Seminario donde se asienta el fondo antiguo, n la actualidad en catalogación y restauración. La  instalación del fondo actual y de la hemeroteca en los nuevos espacios  construidos permitirá la consulta de la biblioteca y su uso ordinario por parte del profesorado y de los alumnos de Ciencias Religiosas autorizados que han de realizar trabajos de graduación que necesitan de la consulta de la hemeroteca y de las existencias del depósito, además del uso ordinario de la biblioteca propia del Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Esta consulta se podrá hacer ahora sin interferir en la vida interna del Seminario.

Como hemos escuchado al Secretario del Centro de Estudios Eclesiásticos, se ha proseguido a buen ritmo la catalogación de las mencionadas existencias y la restauración del fondo antiguo, pero es labor que exigirá todavía mucho más tiempo y dedicación. Con este fin hemos desdoblado la tarea que la biblioteca y el archivo del Seminario vienen demandando, confiándola al nuevo archivero diocesano, ahora distinto del archivero de la Catedral.

Lo hemos hecho así con miras a una próxima configuración de lo que podrá ser la Biblioteca Diocesana, que, sin suprimir las bibliotecas existentes ni su autonomía, puedan constituir el fondo único de biblioteca de la diócesis de Almería. Creo que con ello contribuimos a una mejor gestión y uso de los medios culturales de la diócesis, sobre todo para que los estudios eclesiásticos estén al mejor nivel para el mejor servicio a la Iglesia y a la sociedad. En este sentido, la construcción y equipamiento del nuevo archivo diocesano que se ha instalado en el Palacio Episcopal constituye un importante paso en esta dirección. Apenas estén terminados los trabajos de instalación, que ya tocan a su fin, comenzaremos con el acopio de los materiales y su ordenación.

La preparación para la docencia y la investigación pasa por la dedicación al estudio de los profesores, quiero reiterar la importancia de esta tarea de docencia, acompañada de la investigación posible, para la formación de los futuros sacerdotes y la formación permanente del clero y del laicado. Consciente de cuánta es la necesidad pastoral que nos urge a todos los sacerdotes y el tiempo que lleva consigo la dedicación a la docencia, con el agradecimiento antes expresado a los sacerdotes profesores, quiero encomiar su esfuerzo y, una vez más, la generosa entrega al Centro de Estudios Eclesiástico y al Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Les animo a no cejar en el empeño en mantener la actualización de sus programas y la dedicación a los alumnos, así como la puntual gestión académica que les corresponda en cada momento, conscientes de sus responsabilidades.

Finalmente, quiero recordaros a vosotros, queridos seminaristas, cuánto espera la Iglesia de vuestra mejor preparación en humanidades, filosofía y teología, y en el conocimiento del pensamiento moderno y delas corrientes culturales y sociales de nuestro tiempo. Las ciencias eclesiásticas constituyen el obligado equipamiento para el ejercicio con fruto de vuestro futuro ministerio sacerdotal. Aprovechad este tiempo que ahora se os ofrece para vuestra mejor preparación intelectual, que os permitirá acceder a los conocimientos sin los cuales será difícil afrontar el reto que representa la sociedad y la cultura que hoy reclama una nueva evangelización, tarea en la que vosotros estáis llamados a tener un insustituible cometido. La obra ingente de la evangelización no es meramente coyuntural, sino que acompañará en el futuro inmediato la vida misma de la Iglesia en las condiciones del mundo que nos ha tocado vivir y es nuestro mundo.

Del esfuerzo de hoy, queridos seminaristas, depende el ejercicio de vuestro ministerio de mañana. Que la ejemplaridad en el trabajo contribuya, un curso académico más, a vuestra mejor edificación personal, que es el mejor tributo que podéis pagar a la generosidad de la Iglesia diocesana para con vosotros.

Que la bendición del Señor y la ayuda maternal de la Virgen nos acompañen a todos en la andadura de este nuevo curso.

Queda inaugurado el curso académico 2011-2012 en el Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario Conciliar de Almería.

Almería, a 26 de septiembre de 2011

 

                                                                       + Adolfo González Montes

                                                                                Obispo de Almería

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