Queridos sacerdotes y diáconos:

1. Agradezco de corazón las palabras de felicitación  que el Sr. Vicario general ha pronunciado en nombre de todo el clero diocesano y de los sacerdotes religiosos que desempeñan cargos pastorales encomendados por nosotros. Esta tradicional felicitación del Clero al Obispo es expresión de nuestra común participación en el ministerio sacerdotal de Cristo y en su servicio a los hombres, expresión encarnada de la caridad de Dios. La comunión entre el Obispo y sus presbíteros y diáconos fortalece la comunión de la Iglesia diocesana, porque nuestro ministerio es un ministerio de unidad que realiza la comunión de los fieles en Cristo con el Padre en el Espíritu Santo en la celebración de la Eucaristía, sacramento que realiza la unidad de la Iglesia y la expresa sacramentalmente ante el mundo. Por esto, nunca llegamos a ponderar suficientemente el valor sacramental de nuestra propia comunión.

Sobre el Clero y el Año sacerdotal

2. En el año que ahora termina hemos vivido y clausurado un año sacerdotal que el Papa Benedicto XVI quiso ofrecernos como ocasión de renovación de nuestra vocación ministerial. Ha sido un año, ciertamente, lleno de gracia y de oportunidades para consolidar nuestra vida sacerdotal y nuestra entrega al servicio de la Iglesia.

Un año que nos deparaba algunos acontecimientos gozosos como las bodas de plata con el Episcopado de nuestro Obispo emérito Mons. Rosendo Álvarez Gastón, consagrado obispo hace 25 años el día 12 de enero de 1985.  El Señor no ha querido que éste fuera para él un año de celebraciones como hubiéramos deseado. Si el 10 de agosto nos reuníamos en su pueblo natal de Mues (Navarra) para dar gracias a Dios por sus veinticinco años de ministerio episcopal y asociarnos al homenaje que le rendían sus paisanos, poco después el Obispo emérito ingresaba en el hospital aquejado de una grave enfermedad, que ha conocido diversos episodios dolorosos, pero gracias a Dios, su mejoría ha sido muy grande y esperamos que todavía la diócesis pueda rendirle el homenaje que merece.

3. El nombramiento de cuatro nuevos canónigos nos dio motivo gozoso para aunar en torno a la Catedral la colación de su investidura, que fue muy concurrida. Tuvo lugar el sábado día 30 de enero con las siguientes asignaciones de oficio: el Vicario general de la diócesis, D. Tomás Cano Rodrigo, como canónigo Lectoral; D. Eduardo Muñoz Jiménez, secretario personal del Sr. Obispo, Director espiritual del Seminario mayor, Defensor del vínculo y Promotor de justicia en el Tribunal eclesiástico, como canónigo Doctoral; D. Manuel Antonio Menchón Domínguez, Vicario episcopal para la Ciudad y la zona Centro, Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario y párroco de Santa Teresa de Jesús de la Ciudad, como Capitular de oficio; y D. Victoriano Montoya Villegas, como Capitular de oficio adjunto a la Prefectura de Liturgia y Ceremonias.

Un día de alegría para la diócesis fue también el día de la consagración del nuevo Obispo de Guadix, un sacerdote de nuestro presbiterio que ocupó cargos importantes en la diócesis. Mons. Ginés García Beltrán recibió la consagración episcopal y tomó posesión del Obispado de Guadix el sábado 27 de febrero.

Durante el año nos han dejado tres sacerdotes: D. Rafael Salas Felices y los canónigos eméritos D. Bartolomé Marín Fernández y D. José Guerrero. Descansen en paz estos beneméritos sacerdotes que nos han dejado después de una vida entregada al ejercicio de su ministerio sacerdotal. Para nuestro consuelo y alegría y como compensación que el Señor nos quiere regalar, el día de San José fueron ordenados cuatro nuevos diáconos, de los cuales dos acaban de ser ordenados  sacerdotes el pasado día18 de diciembre.

El pasado día 1 de diciembre ha quedado constituido el III Consejo presbiteral, que ese mismo, eligió la Comisión permanente del Consejo, día celebró ya su primera sesión. El año 2011 será el último del Plan pastoral vigente, por lo cual se abre la reflexión tanto para el Consejo presbiteral como para el Consejo pastoral diocesano, con miras a ayudar al Obispo en la preparación y aprobación del próximo Plan pastoral, que deberá estar redactado a comienzos del próximo otoño, con la apertura del curso pastoral.

4. En estos últimos días la Comisión diocesana de contratación ha concluido el examen de candidatos para un nuevo contrato que nos permita acomodar la Casa sacerdotal “San Juan de Ávila” a las necesidades de atención asistida, sin ser de naturaleza hospitalaria, que requieren algunos de los sacerdotes ancianos y de quebrantada salud. La Casa sacerdotal no es una residencia geriátrica, sino un convictorio sacerdotal, aunque mucho nos gustaría poder contar con una planta asistida dentro del régimen de residencia, y haremos lo que sea preciso en un tiempo prudencial para poder contar con ella. Estamos muy agradecidos a las Hermanitas de los ancianos desamparados por su generosa ayuda en la atención a los sacerdotes que así lo necesitan. La residencia de las Hermanitas ha acogido también a nuestro Obispo emérito, atendido ahora con esmero por ellas.

Nueva legislación sobre la vida y ministerio de los sacerdotes

5. En otro orden de cosas, la publicación de graves abusos contra menores de edad cometidos por algunos sacerdotes y religiosos en algunos países no ha dejado de arrojar una sombra que ha oscurecido la entrega generosa y constante de los sacerdotes a su ministerio, al cual consagran la vida siguiendo la llamada de Cristo y la decisión de vivir junto a él la vocación de llevar el evangelio a los hombres y pastorear la grey del Señor, ejerciendo aquella caridad pastoral que es signo y presencia de la misericordia redentora de Dios que se nos ha revelado en Jesucristo.

Los medios de comunicación no han creado el problema objetivo, por tanto lo escandaloso no es el hecho mediático en sí mismo, lo escandaloso es que estos hechos existan, como ha puesto de manifiesto con humildad y coraje el Papa Benedicto XVI. Sin embargo, los enemigos de la Iglesia han aprovechado la ocasión para descalificar el ministerio sacerdotal y sembrar la duda sobre l valor del celibato sacerdotal. No debemos olvidar las palabras del Papa en la homilía de clausura del Año sacerdotal: “Era de esperar que al |«enemigo» no le gustara que el sacerdocio brillara de nuevo; él hubiera preferido verlo desaparecer, para que al fin fuera arrojado del mundo. Y así ha ocurrido que, precisamente, en este año de alegría por el sacramento del sacerdocio, han salido a la luz los pecados de los sacerdotes…”[1]. Es ésta una radiografía de la realidad en la cual, junto al pecado de los sacerdotes, queda reflejado el mal de quienes apoyan su argumentación en estos graves hechos con la pretensión de que Dios deje de estar presente en la sociedad contemporánea. Ante esta realidad nos cumple asumir con humildad la condición humana del sacerdocio y renovar en nosotros la vocación a la santidad, dando gracias a Dios por el don admirable del sacerdocio, al que hemos sido llamados para que el mundo tenga acceso al misterio de la salvación, que Cristo ha querido confiarnos haciendo de nosotros sacramento de su presencia  misión redentora.

Con el propósito de excluir de todo punto conductas sacerdotales que entren en grave contradicción con la condición sacerdotal y causen un daño irreparable en la comunidad eclesial, la Santa Sede ha reforzado tanto las facultades judicial y administrativa de los obispos diocesanos, con la finalidad de hacer guardar la ley de la Iglesia y apartar, si fuera preciso, del ministerio sacerdotal “en los casos que se verifiquen situaciones de escándalo por parte de los ministros de la Iglesia”, en los cuales “el Obispo debe actuar prontamente, según las normas canónicas establecidas, ya sea por el bien espiritual de las personas o para la reparación del escándalo, como también para la protección y ayuda a las víctimas”[2].

6. En su momento di a conocer a todo el presbiterio la Carta circular sobre las facultades que la Congregación para el Clero ha recibido del Santo Padre sobre casos especiales, enviada a los Ordinarios en sus sedes con fecha del 18 de abril de 2009. Ya se halla publicada en el número correspondiente del Boletín oficial del Obispado de Almería[3]. Conforme a estas facultades que suponen de hecho la derogación de algunas limitaciones de la legislación canónica vigente sobre las penas, la Congregación establece una normativa de procedimiento, cuando se trata de enjuiciar o someter a procedimiento administrativo la conducta de los casos en que un presbítero o un diácono queden afectados por la irregularidad en estos casos especiales. En carta posterior, del 17 de marzo de 2010, la Congregación para el Clero hace constar a los Obispos las «Líneas procesales para tratar los casos especiales y el elenco de documentos necesarios para el procedimiento», documento también publicado en el Boletín del Obispado[4]. Con fecha posterior la Congregación para la Doctrina de la Fe ha dado a conocer la «Guía de los procedimientos fundamentales cuando se trata de acusaciones de abusos sexuales», el 30 de abril de 2010. También este documento ha sido incluido en el Boletín[5].

De gravioribus delictis

7. La Santa Sede ha proseguido una tarea legislativa, que supone de hecho una importante modificación de la legislación poscodicial, mediante la revisión de las Normae de gravioribus delictis, es decir, de aquellas normas  sobre delitos más graves reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Enviadas recientemente a los Obispos estas nuevas Normae van acompañadas de una Breve relación sobre los cambios introducidos en las mismas. Estas normas y la relación serán asimismo publicadas en el Boletín del Obispado y publicadas juntamente con los documentos de las Congregaciones para la Fe  y el Clero antes mencionados en las «Publicaciones del Obispado de Almería», en la colección de «Textos legislativos».

Es importante, no obstante, que, por lo que se refiere a las Normae de gravioribus delictis, haga notar lo siguiente. Estas normas contemplan los delitos más graves y, en consecuencia, contemplan la facultad que el Sano Padre ha concedido a la Congregación para la Doctrina de la Fe de juzgar, incluso a los miembros de la jerarquía de la Iglesia, en los delitos de herejía, cisma y apostasía, la potestad del Obispo de remitir, en caso necesario la pena de excomunión latae sententiae.

Entre los delitos más graves reservados asimismo a la Congregación para la Doctrina de la Fe las “Normas sustanciales” enumeran los cometidos “contra la santidad del augustísimo Sacrificio y sacramento de la Eucaristía” (art. 3); los cometidos “contra la santidad del Sacramento de la Penitencia” (art. 4); el grave delito de “acometer la ordenación de una mujer” (art. 5);”el delito contra el sexto mandamiento del Decálogo cometido por un clérigo con un menor de 18 años”, al cual se equipara asimismo el delito de la misma naturaleza cometido contra “la persona que habitualmente tiene un uso imperfecto de la razón” (art. 6). Para todo estos delitos, sin perjuicio de la pertinencia que asiste a la Congregación para la Doctrina de la Fe de “derogar la prescripción para casos singulares, la acción criminal relativa a los delitos reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe se extingue por prescripción en 20 años” (art. 7).

Juntamente con estas Normas sustanciales, las Normae incluyen asimismo unas “Normas procesales” relativas a los siguientes títulos: Constitución y competencia del tribunal (Título I); y el orden judicial (Título II). Una vez publicadas estas normas, se podrá ver en qué consistan los cambios con relación a la formulación anterior a la reforma de las mismas.

Sobre la normativa para la custodia de la reserva eucarística y el acceso a los sagrarios

8. Por lo que nos afecta, llamo particularmente la atención sobre la custodia del santísimo Sacramento de la Eucaristía. Durante el año que termina he enviado a la Congregación para el Culto Divino el informe que nos había sido solicitado sobre los robos y atentados sacrílegos sucedidos en las iglesias de la diócesis en un período de tiempo prudencial, que va de 2007 a 2010. Reitero la necesidad de tomar las medidas que están canónicamente mandadas para evitar estos atentados. Nadie debe tener acceso la Sagrario de una iglesia hallándose presente en su parroquia el sacerdote. Es a éste a quien corresponde entregar las sagradas formas a los ministros extraordinarios de la Comunión. Donde no se halla presente el sacerdote y se ha de garantizar la Comunión de enfermos o de los fieles en la asamblea de oración sin presbítero, sólo el ministro extraordinario o la persona encargada de dirigir la oración de los fieles y distribuir la sagrada Comunión puede acceder al Sagrario, conforme a lo establecido por el Cura párroco, con la autorización del Obispo. Caso diferente es el de la exposición del Santísimo sin ministro (presbítero o diácono), en que las religiosas autorizadas deben proceder con las debidas cautelas.

En las iglesias parroquiales y oratorios de acceso público, en toda circunstancia, el Sagrario debe estar bien asegurado, es decir, “inamovible, hecho de materia sólida no transparente, y cerrado de manera que se evite el peligro de profanación” (CIC, can. 938 §3). Cuando hay riesgo real de que se pueda atentar contra la reserva eucarística, sobre todo durante la noche, la ley de la Iglesia establece además que se reserve la Eucaristía en otro lugar “digno y más seguro” (can. 938 §4). No se debe dejar en ninguna circunstancia la llave puesta en el sagrario para evitar sustracciones, tampoco en la caja de la llave colocada tan habitualmente al lado del sagrario, con el riesgo de olvido por descuido involuntario (cf. can. 938 §5).

He de decir que en todas las circunstancias en que se ha producido alguna acción violenta contra la reserva eucarística, se ha procedido a reparar espiritualmente el atentado cometido, conforme ordena el Código y es práctica de la piedad eucarística, pero hemos de evitar en todo momento la falta de custodia diligente de los sagrarios. La ley de la Iglesia es clara, no se debe ubicar el sagrario en altares laterales que carecen del cobijo y ámbito de silencio y veneración de una capilla, tal como voy haciendo notar en casos que así lo requieren en las visitas pastorales. Cuando en una iglesia no existe esta capilla apta para la reserva eucarística y la adoración, es más conveniente la ubicación del sagrario en el presbiterio de la iglesia. Para mejor ordenar tanto la custodia de la reserva eucarística como el acceso a la misma con fines de culto y pastorales, estamos preparando unas normas diocesanas que garanticen el cumplimiento de la ley de la Iglesia.

En este como en otros asuntos relativos a la ordenación del culto cristiano es imprescindible la colaboración de todos los presbíteros con cura pastoral para hacer observar la correspondiente normativa. Ruego que se observe asimismo la normativa vigente sobre conciertos y que no se proceda con hechos consumados, que se reserve el presbiterio y no se permita su conversión de escenario de interpretación. No es pertinente ubicar en el presbiterio grupos de fieles fuera de lo permitido por las normas que regulan el desarrollo de la liturgia.

El magisterio de la Iglesia: la Exhortación «Verbum Domini», la nueva Biblia de la Conferencia Episcopal Española, la nueva edición del Misal Romano

9. Los cambios en la legislación de la Iglesia no constituyen el único centro de atención que reclama la actividad del magisterio del Papa y el de los Obispos este año. Recientemente hemos conocido la Exhortación apostólica potsinodal Verbum Domini del Papa Benedicto XVI, del 30 de septiembre de 2010, resultado de la amplia reflexión realizada por los padres sinodales de la XII Asamblea ordinaria del Sínodo del 5 al 26 de octubre de 2008, que tuvo por tema la Palabra de Dios. Esta Exhortación apostólica debe leerse junto con la anterior exhortación sobre la Eucaristía Sacramentum caritatis (22 febrero 2010), ya que las dos nos ofrecen una visión de conjunto sobre el núcleo de la acción evangelizadora de la Iglesia y la celebración de la fe transmitida mediante la evangelización. La nueva exhortación requiere, por tanto, un estudio en continuidad y una aplicación cuidadosa de sus propuestas y orientaciones.

Cobra una especial relevancia que en la última Asamblea de los Obispos españoles haya sido concluida la impresión de la nueva traducción de la Sagrada Biblia, que ha de ser considerada como versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Con tal motivo, los Obispos publicamos en su día la Instrucción pastoral «La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia» (7 marzo 2008), justo cuando los obispos dieron por terminado el trabajo de la traducción que ha requerido muchos años y una dedicación esmerada y generosa de expertos en exégesis y teología bíblica, en las leguas originales y en la versión latina de la Neovulgata, que ha sido tomada como criterio hermenéutico en las dudas, y, naturalmente expertos en la lengua española; una extensa e intensa labor de carácter científico, teológico y lingüístico, a la que se suma la propia contribución de los obispos. Ha sido necesario el transcurso del tiempo que va desde marzo del 2008 hasta ahora, para que, tras el trabajo que asimismo han llevado a cabo los expertos de la Congregaciones romanas, la Santa Sede pudiera dar la recognitio exigida canónicamente para esta empresa verdaderamente grande y que ofrece resultados sin duda muy buenos, espléndidos.

La importancia de esta versión estriba en que todo cuanto de ella depende. Lo dicen los obispos en la Instrucción mencionada:

«La Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española es la única traducción que se podrá utilizar en la liturgia formando parte de los leccionarios, una vez que la Santa Sede conceda la preceptiva aprobación de los libros litúrgicos correspondientes. Será también la traducción a la que se remitan los documentos de la propia Conferencia Episcopal y se citará en los catecismos y otros materiales de formación cristiana debidamente autorizados. Se acudirá normalmente a esta versión en todos los actos eclesiales de piedad, enseñanza y evangelización. Su utilización habitual será también muy conveniente en las clases de Teología, aunque el carácter singular de este ámbito de la vida eclesial justifica, lógicamente, que en él se recurra con mayor frecuencia a otras traducciones y, sobre todo, a la Biblia Neovulgata, única versión oficial para toda la Iglesia católica, además de la debida atención a los textos originales; de este modo resultará aún más patente la riqueza insondable contenida en los libros sagrados, que ninguna traducción podrá agotar nunca del todo»[6].

10. Con la edición de esta Biblia se abre la posibilidad de concluir definitivamente la nueva traducción del Misal Romano, en el cual había que incorporar los textos bíblicos según esta versión. El trabajo realizado por la Comisión Episcopal de Liturgia y sus expertos, al que se añade el de los Obispos ha sido ingente, pero también toca recoger ahora los frutos del esfuerzo que ha durado años, ya que se trata de la traducción de la tercera edición típica, de 2002 del Missale Romanum, que ha venido precedido de la traducción del Martirologio Romano (2007). Por lo que se refiere a las dificultades que acompañan la traducción del Misal Romano, hay que mencionar además la incorporación muy amplia de nuevos textos al mismo relativos a las misas de nuevos santos, a la introducción de prefacios y formularios de algunas misas nuevas propias de nuevas vigilias y ampliación de otros textos[7].

Está en curso la traducción ya aprobada por los Obispos del Ceremoniale Episcoporum, según la edición de 2008 y la composición del Martirologio Hispano, del cual ha sido ya presentado a los obispos un primer proyecto. La serie de nuevos leccionarios es la consecuencia más fácil e inmediata, ya que se trata ahora de una labor de sustitución de la versión litúrgica vigente, revisada en algunas reediciones de la misma, por la versión de la nueva Biblia.

Esta tarea específicamente con relación a la liturgia ha venido acompañada de una labor magisterial que se ha ocupado en particular con los problemas que plantea la educación católica y la catequesis en nuestros días en España. Con relación a la catequesis, es indudable que la iniciación cristiana sigue siendo un reto para la acción pastoral de la Iglesia y la evangelización, si se tiene en cuenta la necesidad y urgencia de acometer la reforma de la catequesis de infancia y adolescencia y la acción propia del catecumenado de adultos, cada vez más necesaria. También los Obispos de las diócesis de Andalucía, de las dos provincias eclesiásticas del Sur, hemos querido afrontar estos retos pastorales, con particular atención durante todo este año a la catequesis. La ponencia que los Obispos del Sur de España me encomendaron sobre la iniciación e instrucción cristiana, con particular atención a la educación en la fe en la escuela católica, es ya conocida por haber sido colgada en la web de nuestra diócesis y en Odisur, por mandato de los obispos, cuyas aportaciones y sugerencias fueron tenidas en cuenta por la ponencia. Es patente a todos que hay una cierta discrepancia entre los obispos y algunas posturas de los religiosos sobre el tema, pero para eso está el diálogo y la voluntad de entendimiento entre todos, con el propósito de aunar esfuerzos y lograr los mejores resultados en la transmisión de la fe[8].

Sobre el IV Centenario del Seminario Conciliar de San Indalecio

11. En este año de 2010 hemos celebrado una importante efeméride diocesana, al cumplirse los 400 años de la erección canónica del Seminario Conciliar de San Indalecio mediante edicto del Obispo Fray Juan de Portocarrero, del 16 de junio de 1610. Con tal motivo, el Rector del Seminario y el equipo de formadores han venido realizando diversas actividades. Entre ellas, merecen destacarse la solemne conmemoración litúrgica, cultural y social que tuvo lugar el 5 de junio pasado con la concelebración eucarística presidida por el Obispo diocesano. La eucaristía fue seguida del acto cultural y la comida de fraternidad, a la que estuvieron invitados las instituciones y grupos sociales representativos de toda la diócesis, utilizándose para dicha celebración las instalaciones del nuevo edificio del Colegio diocesano de San Ildefonso. En la víspera del día elegido, en la tarde noche del día 4 de junio se celebró una vigilia de oración por las vocaciones que fue un éxito de asistencia y organización, por la cual he felicitado al equipo de formadores, que tienen a su cargo bajo la dirección del Rector del Seminario el Secretariado de vocaciones al ministerio sacerdotal.

Con el propósito de dar cauce a la oración por las vocaciones sacerdotales con el eco suficiente que tanto necesitamos en esta hora, hemos querido dar mayor realce a las vigilias eucarísticas de los jueves sacerdotales de primeros de mes. Quiera el Señor bendecirnos con su misericordia acrecentando el número y la santidad de la comunidad de seminaristas menores y mayores. En ello estamos con ahínco y esperanza. Acabamos de ordena dos sacerdotes más este sábado último y, con la ayuda de Dios, en unos meses ordenaremos otros dos nuevos presbíteros y algunos diáconos transeúntes, camino del presbiterado.

Con la celebración del IV Centenario del Seminario Conciliar se nos ha brindado la ocasión para publicar un libro conmemorativo de la efeméride, que sirva para hacer un poco de historia y memoria de lo fundamental que ha sido el Seminario en la vida de nuestra Iglesia particular, y siempre debe ser en una diócesis. Esperamos que pronto, una vez terminadas todas las colaboraciones podamos darlo a la imprenta.

El Seminario, en efecto, es una pieza calve en una diócesis y todos hemos de hacer por el buen funcionamiento del Seminario cuanto esté en nuestras manos. He insistido en ello: las vocaciones requieren la colaboración de las familias y de las comunidades parroquiales, pero la tarea más preciosa y necesaria corresponde a los mismos sacerdotes.

Me permito recordar aquí lo que dije con ocasión de la celebración del IV Centenario de nuestro Seminario Conciliar:

«La formación de los candidatos a las sagradas Órdenes requiere contar ciertamente con la obra de fomento de las vocaciones, que estimula y anima su cultivo y mantiene el necesario clima de oración y súplica al Señor de la mies, para que el Espíritu Santo no deje de suscitar  vocaciones al ministerio sacerdotal. Como requiere la concepción propia de lo que es un seminario, libre de ambigüedades, como lugar propio de formación y maduración vocacional en orden a la cualificación y habilitación de los candidatos al ministerio sacerdotal hasta su ordenación, bajo la irremplazable autoridad del Obispo y la guía concordada de Rector y formadores enteramente consagrados a tan importante tarea para la vida eclesial.

Si el seminario necesita la colaboración de los sacerdotes en el descubrimiento de las vocaciones, a ellos corresponde de un modo propio y específico su fomento, si bien debe decirse con claridad que la formación y preparación inmediata al ministerio sacerdotal no es posible sin el concurso del seminario. Hoy no parece posible, dados los signos de la cultura ambiente, esperar que las vocaciones maduren por sí mismas en las comunidades parroquiales o vengan, con marchamo de autonomía frente a los obispos, de los apostolados sectoriales. Naturalmente, de estos ambientes, igual que de la escuela católica, han de surgir las vocaciones de la infancia y de la adolescencia, pero requieren del seminario para su mantenimiento, maduración y desarrollo pleno durante el tiempo, irremplazable en sí mismo, de la formación. Todo lo cual  resulta más fácilmente exitoso, cuando el fomento y selección de las vocaciones cuenta con el concurso del Seminario Menor. La experiencia dice que suplir su contribución al fomento y desarrollo de las vocaciones de adolescentes y jóvenes es dejar al albur de la “coyuntura” del momento las pocas vocaciones, a veces escasísimas, que se manifiestan tímidamente en tales circunstancias, muchas de las cuales no llegan a cristalizar por falta de verdadera promoción y amparo eclesial. Seguirán surgiendo vocaciones en todos los ambientes propicios, pero el seminario es tránsito obligado hacia su maduración y término. El conjunto de hábitos y la educación cristiana, vocacionalmente orientada, de los seminarios menores disponen a los adolescentes para un cultivo de la vocación al sacerdocio tan necesario como más adecuado para obtener el objetivo deseado.»[9]

Desde el otoño está en obras el pabellón del Seminario que tradicionalmente sirvió de residencia de los seminaristas menores. Necesitamos rehabilitado este espacio para volver a dedicarlo al fin para el que fue concebido.  Gracias a la remodelación en curso, el pabellón contará con una entrada nueva e independiente del Seminario mayor y con recinto propio de esparcimiento y recreación para los seminaristas menores. La planta baja nos permitirá ampliar el el Centro de Estudios Eclesiásticos, que requiere espacios para la administración y gestión del mismo, piezas para uso de los departamentos y despachos compartidos por tiempos para los profesores, sobre todo para los profesores estables conforme a las exigencias de la normativa de la Congregación para Seminarios y Universidades.

Se aprovecha además esta remodelación para ampliar el espacio dedicado a los depósitos de biblioteca y hemeroteca, así como salas auxiliares. Todo lo cual tenemos el propósito de que redunde en beneficio de la formación de los seminaristas.

Diaconado permanente

12. A las ordenaciones sacerdotales se sumará, Dios mediante, la ordenación de dos nuevos diáconos permanentes, cuya ayuda pastoral es bienvenida y deseada, sin que se haya de pedir de ellos el ministerio presbiteral que no les corresponde. El diaconado permanente es un ministerio de identidad propia y como tal lo queremos integrar con normalidad en el clero diocesano confiándoles el ministerio pastoral que le corresponde realizar en el servicio de la palabra y en la caridad y la administración pastoral. La formación de este ministerio del diaconado permanente la hemos confiado a una Comisión diocesana que se guía por las orientaciones del magisterio de la Iglesia sobre la materia. La Comisión va adquiriendo la experiencia necesaria en un campo que nos era poco conocido hasta hace todavía poco tiempo.

Además de los dos candidatos, ya admitidos como tales mediante el rito establecido y que recibirán durante el nuevo año de 2011 el sagrado Orden del Diaconado permanente,  han sido presentados al Obispo otros dos candidatos que reúnen al presente las condiciones necesarias, y en cuya formación ha comenzado a trabajar la Comisión diocesana, disponiendo la ordenación de estudios y de formación ministerial, conforme a las Normas básicas de la formación de los diáconos permanentes y  Directorio sobre el ministerio y ida de los diáconos permanentes, ambos del 22 febrero 1998, y .

Nuevo Plan pastoral, la Jornada Mundial de la Juventud y el Año Jubilar de la Santa Cruz del Voto de Canjáyar

13. Una breve referencia a la elaboración del nuevo Plan pastoral diocesano, al que hacía referencia a propósito de la constitución del nuevo Consejo presbiteral. El año 2011 es el último de vigencia del actual plan pastoral, por ello se requiere el concurso de todos los agentes de la acción pastoral para elaborar el nuevo plan; en primer lugar, de los que son los verdaderos pastores inmediatos de las comunidades cristianas: los sacerdotes. Espero esta colaboración que ha de organizarse en los arciprestazgos y que contará con los arciprestazgos y del Consejo diocesano  de Pastoral.

14. Llamo la atención sobre el esfuerzo que hemos de realizar todos para que la próxima Jornada Mundial de la Juventud, con la presencia del Santo Padre en Madrid, resulte exitosa para Cristo y el Evangelio, que es lo verdaderamente importante. Se trata de la ardua tarea de evangelización de la juventud en tiempos de especial dificultad cultural y de ambiente. Los días en las diócesis, los llamados DED, marcarán sin duda un clima especial en la vida diocesana, pero no será menor la influencia que sobre la vida diocesana ejercerá la presencia de la Cruz y del icono de la Santísima Virgen en nuestra diócesis. El Secretariado para la Pastoral de Infancia y Juventud está trabajando en la organización, con la ayuda de la Vicaría de Acción Pastoral, pero sin la colaboración de los sacerdotes y de las comunidades parroquiales, de los colegios religiosos y de los movimientos juveniles diocesanos estaremos mermados de la ayuda necesaria. Tenemos que hacer cuanto podamos por la mejor organización y apostolado que la circunstancia pide de nosotros.

15. Animo a todas la parroquia a organizar la peregrinación a Canjáyar para venerar el «lignum crucis» de la santa Cruz del Voto. Acabamos de abrir el Año Jubilar que tanta esperanza ha despertado en los arciprestazgos del Andarax. Es, ciertamente, una ocasión de gracia para ellos, pero también para las comunidades parroquiales. Las peregrinaciones ayudarán a la cohesión del tejido social diocesano en un tiempo de crisis económica y social, necesitados como estamos de mayor solidaridad y fraternidad. Se trata de revitalizar la fe dormida y de renovar espiritualmente la vida cristiana. Celebraciones religiosas de este género nos ayudan a mantener la identidad cristiana y su influjo sobre nuestra cultura y sociedad. Hemos de aprovecharlas en beneficio del Evangelio.

Relación de algunas obras realizadas durante el año

16. El año que termina ha supuesto un notable avance en la conclusión de algunas de las obras en curso, que facilitarán la celebración del culto y la presencia de la Iglesia en la sociedad. Obras de nueva planta, de mayor a menor importancia, las siguientes. La más importante, por volumen de construcción y alcance social, es la nueva iglesia parroquial de San Luis Gonzaga, en la capital, obra muy necesaria y que dota a la populosa barriada de San Luis de templo y complejo parroquial necesario; si bien, una vez construido el templo, el complejo parroquial está a falta de una última fase de acabado. La iglesia fue dedicada el 27 de junio.

Se ha construido también como obra de nueva planta la nueva iglesia filial de Santiago Apóstol de Pozo de la Higuera, de la parroquia de Pulpí. Construida en régimen de permuta por el solar de la vieja iglesia, fue consagrada el 12 de noviembre.

La Ermita de San Cayetano y San Antonio Abad de Cantoria se bendijo el 16 de octubre; el mismo día que la casa parroquial y salones parroquiales de la parroquia del Carmen de Cantoria.

El día 2 de mayo se bendijo la capilla de Nuestra Señora del Carmen, de la Parroquia de Santiago Apóstol de Balanegra. La ermita se ha construido en el paraje del Parque de las Alberquillas. Obra de sencilla factura de fábrica, se halla edificada sobre un solar donado por el Ayuntamiento de Berja.

Se colocó la simbólica primera piedra de la nueva iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Adra el 13 de noviembre, una vez concluido el cerramiento de estructura y de la torre.

Rehabilitaciones y restauraciones

17. El 14 de marzo tuvo lugar la dedicación del altar y bendición del  nuevo retablo mayor de la parroquia de san Miguel Arcángel de Pulpí. El nuevo retablo es de espléndida factura y probablemente la mejor obra, o de mayor calidad artística, de nueva planta en el género construida durante algunas décadas.

El día 11 de abril se inauguró la iglesia restaurada y rehabilitada de la Santa Cruz de Canjáyar, obras que comenzaron en el año 2007 y han supuesto la consolidación de la cúpula del templo y una importante intervención en su estructura, solado y embellecimiento.

La remodelación de cubierta, solado y replanteamiento de nuevo presbiterio en la iglesia parroquial del Pozo de los Frailes se inauguró el 28 de noviembre con la consagración del altar.

18. En el campo educativo y cultural, la diócesis afronta el desdoblamiento en dos líneas de la demanda de ingreso en el Colegio diocesano de san Ildefonso. El 22 de diciembre se bendecirán las nuevas aulas del pabellón de infantil de este Colegio diocesano.

Está a punto de terminar la primera fase de la rehabilitación del Palacio episcopal, que se ha ocupado de la planta baja de Palacio destinada a archivo diocesano. Será seguida de la segunda ya iniciada que comprende los espacios dedicados al gobierno y administración pastoral de vicarías, cancillería y notaría de Curia, y sala de consejos, con su correspondiente amueblamiento. Está, pues, terminado el archivo histórico diocesano, donde ya se montan los contenedores del material esta fase. Comenzaremos la recogida del material histórico disperso y su ordenamiento para ofrecerlo a la consulta e investigación.

También la intervención en la Catedral, primer templo de la diócesis, consolidará las obras emprendidas en ella, que nos permitirán adecuar algunos espacios a la misma para museo catedralicio. Las intervenciones a esta fecha realizadas en la Catedral han comprendido varias fases, la primera de ellas la disposición de los espacios que acogieron la exposición «Luminaria» en 2007, seguida de la rehabilitación del bello claustro neoclásico, y ahora las impermeabilizaciones de cubiertas y las consiguientes remodelaciones y sustitución de algunas de ellas, como las de la sala capitular nueva y la antigua Capilla del Sagrario.

Otros acontecimientos y gestiones

19. Otros hechos y acontecimientos requerirían crónica más detallada, pero baste sólo la reseña de los mismos. Es el caso del Año Jubilar de Canjáyar que acabamos de inaugurar estos días, el pasado 19 de diciembre, que se nos rpsenta como una gracia que no debemos desaprovechar. Concedido por la Penitenciaría Apostólica, ha exigido al elaboración de un amplio programa de actos y celebraciones, que jalonarán las peregrinaciones de las parroquias a Canjáyar para venerar la Santa Cruz del Voto y el lignum crucis que alberga en su alveolo central, que perteneció al Obispo mártir Don Diego Ventaja Milán. Animo a todos los arciprestazgos a aprovechar para las comunidades parroquiales esta oferta de gracia sanadora del Año Jubilar diocesano.

Entre otras efemérides, hemos celebrado el 125º Aniversario de la presencia de las Religiosas de la Compañía de María en Almería. El 14 de mayo se inauguraba el año y el 10 de diciembre se clausuraba. La obra educativa de la Compañía de María forma parte de la historia cristiana de la moderna Almería, impulsada por el gran Obispo José María Orberá de tan grata y venerada memoria. También el Centenario de la presencia en Almería de las Religiosas Adoratrices en Almería, cuya clausura celebrábamos en la Catedral el pasado 12 de diciembre. Por su parte, los Cursillos de Cristiandad clausuraban el 24 de octubre, también en la Catedral, el 50º Aniversario de su introducción en la vida apostólica de la diócesis.

La diócesis participó, con un buen número de peregrinos y el grupo de representación oficial que nos fue asignado, en el X Congreso Eucarístico Nacional de Toledo los días 29 y 30 de mayo. Con este motivo y las visitas pastorales realizadas, hemos podido constatar el incremento y revitalización del culto eucarístico en las comunidades parroquiales de la diócesis. Sea para mayor gloria de Dios Padre y alabanza de Jesucristo nuestro Señor esta amorosa querencia eucarística, que por otra parte tanta relevancia tiene en las tradiciones de la piedad popular entre nosotros. De ella se desprende un fortalecimiento de la fe, que acompaña el apostolado y las vocaciones sacerdotales y a a la vida consagrada.

Todos nos felicitamos hoy por el éxito de la reciente visita del Papa a España el 6 y 7 de noviembre, peregrino en Santiago de Compostela en este Año Santo que ahora acaba, y para dedicar la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Encomendamos a Dios la obra de clarificación doctrinal y de renovación litúrgica que el Papa ha emprendido con tanta lucidez, y que va dejando ver e impulsando son suave firmeza en su acción pastoral y magisterial.

Finalmente, quiero reiterar mi agradecimiento por la felicitación que el clero diocesano lleva a cabo tradicionalmente en estas fechas a su Obispo. En nuestra comunión, como decía al comenzar, se hace fuerte la comunión de nuestra Iglesia y se acrecienta el testimonio de Cristo Jesús, que por nosotros se ha hecho carne de nuestra carne  en las entrañas de la bienaventurada Virgen María, y nos ha hecho partícipes de la vida divina. A ella y  san José su esposo, patrón de la Iglesia y de las vocaciones sacerdotales, nos encomendamos al llegar la Navidad y siempre. ¡Feliz Navidad!

Seminario Casa de Espiritualidad
Aguadulce (Roquetas de Mar)
20 de diciembre de 2010

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería



[1] Benedicto XVI, Homilía en la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús (11  de junio de 2010).

[2] Cf. Directorio para el ministerio pastoral de los Obispos «Apostolorum Successsores» (22 febrero 2004), n.44.

[3] Cf. Boletín Oficial del Obispado de Almería [BOOA] XVIII/1-3 (2009) 111-118.

[4] BOOA XVIII/1-3 (2009) 119-124.

[5] BOOA XVIII/1-3 (2009) 109-110.

[6] XCI Asamblea plenaria de la Conferencia episcopal española, Instrucción pastoral « La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia» (7 marzo 2008), n.14.

[7] Cf. la breve reseña de la historia de la traducción del Misal de Mons. J. López Martín, “La traducción del Misal Romano en lengua castellana”, Ecclesia LXX/n. 3.524 (26 junio 2010) 6-8.

[8] Cf. el texto ya publicado de la ponencia: Mons. A. González Montes, “La iniciación cristiana en la catequesis e instrucción cristiana con particular atención a la escuela católica”, Almeriensis III/1 (2010) 7-47.

[9] Mons. A. González Montes, “Alocución en la conmemoración del CD Aniversario de la fundación del Seminario Conciliar de Almería”, BOOA XVIII/nn.4-6 (abril-junio 2010) 211.

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