Señor Vicario general, Vicarios y Delegados episcopales, y miembros de los distintos organismos de la Curia episcopal;
Señor Vicario Judicial y miembros del Tribunal Eclesiástico;
Canciller Secretaria;
Señor Ecónomo y equipo administrativo;
Personal auxiliar y colaboradores:
Gracias por las palabras de felicitación que el Sr. Vicario general acaba de pronunciar en nombre de todos los miembros y colaborares de la Curia episcopal de la diócesis. Nos reúne la Natividad del Señor en torno al misterio de la Palabra hecha carne y no quisiéramos sino guardar silencio y adorar este misterio de amor divino. La Navidad trae hasta nosotros el recuerdo de una infancia enteramente centrada en la gruta de Belén y en el gozo contenido y admirado de los pastores ante el Príncipe de la Paz, la dicha y alegría de los magos de encontrar al verdadero rey de Israel e Hijo de David. Toda la historia de la salvación desemboca en el misterio de la palabra hecha carne. El corazón se nos llena de esperanza y el misterio divino de amor nos anima a afrontar un futuro que es un desafío para nuestra pobre capacidad de evangelización y testimonio.

La Curia es un instrumento precioso de colaboración con el Obispo diocesano y todos deberíamos valorar más lo que su contribución significa para buena marcha de la vida diocesana. El Concilio Vaticano II decía por esta razón: “Los sacerdotes y laicos que pertenecen a la Curia diocesana han de ser conscientes de que colaboran con el ministerio pastoral del Obispo” (ChD, n. 27b). La forma de colaboración es la de ayudar al Obispo a llevar adelante las funciones del triple ministerio de la enseñanza, de la santificación y del gobierno, y porque es así, cada organismo de la Curia debe cumplir con su cometido, que desarrolla en nombre del Obispo sometiendo a su aprobación tanto la orientación como la resolución de los asuntos que se le ha confiado resolver. Debe por eso existir entre el Obispo y los colaboradores una estrecha relación. Estos últimos han de secundar la mente del Obispo y hacer propias sus orientaciones en el modo de afrontar los asuntos que el Obispo tiene confiados a cada organismo.

En este sentido, hemos de lograr una mayor coordinación de las actividades de los distintos organismos siguiendo las orientaciones del Obispo diocesano. La obligación de informar al Obispo y la de no sustraer actividades a su control, el despacho ordinario de asuntos, con fluidez y buen criterio; la asistencia asidua a las tareas curiales y el respeto a ser posible de los horarios de Curia, sirven al mejor funcionamiento de la administración pastoral diocesana porque secundan la acción del Obispo en su Iglesia particular, que es la diócesis.

El Tribunal Eclesiástico ha debido ser modificado en parte, después del fallecimiento del Vicario Judicial, después de larga enfermedad dejando un indudable vacío y el dolor de su pérdida. El nuevo Vicario Judicial ha debido afrontar al recuperación de la actividad contando ya con la remodelación del Tribunal que he podido realizar. Mucho agradezco la labor de puesta al día del Tribunal.

Agradezco el trabajo de control y asentamiento del patrimonio de bienes de la diócesis que se está llevando a cabo, gracias a la labor tanto de la Delegación de bienes del Patrimonio Cultural de la Iglesia como al Departamento de asentamiento y control de los bienes inmuebles de la diócesis.

He de agradecer del mismo modo el ingente trabajado de ordenación conforme a ley de procedimientos que se está llevando a cabo en la Cancillería Secretaría general del Obispado, en colaboración con algunas Delegaciones episcopales. Se trata de proseguir por este camino durante el nuevo año de 2009.

El nuevo Ecónomo y su equipo, con la orientación del Vicario general y del Vicario Episcopal para los Asuntos económicos, ha logrado activar la regularización regitral de nuestro patrimonio histórico y de bienes inmuebles, contando para ello con la inestimable ayuda del Departamento para el patrimonial diocesano. Hemos de agradecer del mismo modo al Departamento de Informática del Obispado la puesta en marcha de la nueva página web que identifica el sitio de la diócesis de Almería en la red. Las entradas alcanzan últimamente varios miles de visitas. También quiero mencionar que la Delegación Episcopal para el Patrimonio Cultural de la Iglesia ha contribuido notablemente a su puesta en valor este año, vigilando las restauraciones y las intervenciones en los bienes histórico-artísticos de carácter inmueble, pero también las restauraciones de bienes artísticos muebles.

Las obras en el Palacio Episcopal van a buen ritmo y, si Dios quiere, este año será decisivo para que veamos habilitada toda la planta baja y la Curia de gobierno pueda volver a ella, al tiempo que se disponen y equipan los espacios que ha de ocupar el nuevo Archivo  Histórico Diocesano.

Gracias a todos y permítanme que al felicitar a todos los miembros de la Curia, desee para todos ustedes y sus familiares los deseos navideños de bendición y bienestar para el nuevo Año de gracia de 2009. ¡Feliz Navidad!

Almería, a 19 de diciembre de 2008

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería

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