ALOCUCIÓN DE RESPUESTA A LA FELICITACIÓN DE NAVIDAD
DE LA CURIA DIOCESANA

Señores Vicarios, Delegados episcopales, miembros del Tribunal Eclesiástico y de los distintos organismos de la Curia diocesana, queridos colaboradores y amigos:

Agradezco de corazón la felicitación que en palabras del Sr. Vicario general acaban de presentarme, un año más en la víspera de la Navidad. Quienes colaboran estrechamente con el Obispo, extendiendo el ministerio episcopal a los diversos sectores y campos de la vida de la Iglesia diocesana, participan de modo propio en la misión apostólica confiada al Obispo en cada Iglesia, sin dejar la preocupación “por todas las Iglesias”; sobre todo hoy, cuando los medios de comunicación hacen posible un seguimiento del acontecer de la vida de la Iglesia universal como no fue posible en tiempos pasados.

Precisamente en este año que ahora termina la Congregación para los Obispos nos ha hecho el regalo del nuevo Directorio para el ministerio pastoral de los Obispos Apostolorum sucessores. Un texto que sustituye al Directorio Ecclesiae imago, del año 1973, preparado ya con las nuevas orientaciones del II Concilio del Vaticano bajo la guía y orientaciones del Papa Pablo VI. El Directorio que ahora pone la Santa Sede en nuestras manos ha de ayudar no sólo al Obispo, sino también a cuantos con él colaboran más estrechamente, particularmente a los vicarios y los delegados episcopales, a desarrollar el ministerio apostólico conforme a la mente de Cristo y al mandato de la Iglesia. Como se dice en la introducción del texto, el nuevo Directorio, “está en estrecha conexión con la Exhortación apostólica Pastores gregis por lo que se refiere a los fundamentos doctrinales y pastorales” (CONGREGACIÓN PARA LOS OBISPOS, Directorio para el ministerio pastoral de los Obispos Apostolorum sucesores [Ciudad del Vaticano 2004], p. 7). Ambos documentos, la Exhortación y el nuevo Directorio, cada uno con su propia autoridad, nos abren un camino de acomodación a las circunstancias presentes del ejercicio del ministerio episcopal, orientando a los Obispos y a sus colaboradores a la hora de concretar el servicio a la comunión eclesial al que el Señor nos ha llamado.

Esta Navidad se nos ha echado encima sorprendiendo con su mensaje luminoso nuestro trabajo intenso para poder presentar al Santo Padre la Relación quinquenal de 1998 a 2003. El esfuerzo ha sido, ciertamente, laborioso para el Obispo y sus más estrechos colaboradores miembros de esta Curia episcopal, pero ha merecido la pena, ya que la visita “ad limina Apostolorum” es ocasión privilegiada para tomar el pulso de la diócesis y someter a chequeo, como se dice ahora, el ritmo y tenor de la acción pastoral y apostólica, de la obra misionera y evangelizadora de la Iglesia particular.

Quiero colocar como humilde ofrenda ante el Niño de Belén este trabajo, que ha de redundar en una comunión más honda con el Santo Padre y la Iglesia universal, así como en estímulo y referencia de la Iglesia particular de Almería.

En otro orden de cosas, la Curia diocesana se ve obligada por la necesidad a tener repartida su actividad en diversas sedes. Con la rehabilitación de la vieja Casa sacerdotal de la Plaza de Bendicho, podremos contar con un edificio adecuado para ubicar algunos organismos principales de la Curia diocesana, como es el Tribunal y las delegaciones episcopales. Los demás organismos quedarán a la espera de la reforma del Palacio Episcopal.

La renovación de la Curia ha dado un paso de especial significación como ha sido la incorporación de la nueva Canciller Secretaria general a las tareas de su competencia. Su extraordinaria preparación y su voluntad de servicio a la Iglesia acreditan la confianza que hemos puesto en su trabajo. Se suma así su colaboración a la de otros laicos, hombres y mujeres que prestan una extraordinaria contribución al funcionamiento de la Curia diocesana. Que Dios se lo pague a todos, a los que son titulares de los organismos y a sus colaboradores, cuya labor es siempre más oculta o discreta, pero eficazmente imprescindible.

También se afianza esta renovación de organismos vinculados con el trabajo de la Curia, si bien con su propia autonomía e independencia, con el nombramiento de un nuevo Archivero diocesano en la persona del sacerdote don Francisco José Escámez Mañas, cuya preparación y cualidades son conocidas, habiéndose graduado recientemente en Teología con especialidad en historia de la Iglesia en la Facultad de Teología de Granada. Desde el comienzo del curso académico que ahora cierra su primer trimestre, el nuevo Archivero ha comenzado su preparación en Historia civil y ha comenzado a hacerse presente en los medios de su especialidad.

Por otra parte, con miras a una mejor integración de todos los capítulos de la economía diocesana en la administración única, la financiación del Tribunal Eclesiástico ha sido integrada en la cuenta única del Obispado, aplicándosele al Tribunal las nuevas Normas en materia de economía.

Es intención del Obispo proponerles un Proyecto de Estatuto de Curia que, en el marco del derecho universal de la Iglesia, ordene a tenor del derecho diocesano su actividad y funcionamiento, y que sirva de referencia para la unidad de acción del proceder de todos los curiales; y para facilitar su servicio a cuantos recaban de nosotros la orientación, el trámite y la resolución que cada caso pide y es obligado llevar a cabo en beneficio de los bautizados, y de cuantos se ven afectados de un modo u otro por las gestiones que se han de realizar en la Curia.

No es necesario ponderar ante ustedes el sentido pastoral de todo cuanto en la Curia diocesana se hace, ya que todos son conscientes de que nuestro servicio lo es para el mejor gobierno y santificación del pueblo de Dios según la mente de la Iglesia. A este respecto, sin embargo, sí que me parece oportuno aludir al sentido del deber con el que todos los curiales han de actuar, no escatimando sacrificios para cumplir con el cometido que se les ha confiado y dedicarle los tiempos establecidos y que deben ser observados. Se trata, sin duda, de llevar a cabo del mejor modo posible las tareas ordinarias de la administración diocesana, pero también las de orientación y coordinación del apostolado en la diócesis, al servicio de los presbíteros, de los religiosos y religiosas y de los fieles laicos.

Les animo a desempeñar con ilusión, plena dedicación y voluntad renovada de servicio los oficios que se les han confiado para colaborar con el Obispo en cuyo nombre actúan. Para ello cuentan con la gracia de Dios y con la confianza y personal estima del Obispo, igual que éste cuenta con la colaboración y adhesión de todos.

Gracias de verdad, señor Vicario general por sus palabras. Que el Hijo de Dios nacido en Belén bendiga cuanto hacemos en esta Curia. Que la ternura de Dios que nos trae el Niño nacido de la inmaculada Virgen María nos llene de gozo por poder servir a la Iglesia contando con sus bendiciones.


Palacio Episcopal de Almería, a 20 de diciembre de 2004.

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería

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