Bienvenida en la inauguración del XX Encuentro Nacional de Cofradías Penitenciales de España

Me es muy grato darles la bienvenida a todos ustedes a nuestra capital diocesana, para este XX Encuentro nacional de Cofradías penitenciales de España. Veinte años dan solera y buen hacer. Las cofradías acumulan historia y experiencia y los encuentros sirven tanto al intercambio de experiencia como a la prospección de un futuro más logrado. Las cofradías penitenciales tienen en los actos de piedad y procesionales de Semana Santa una magnífica plataforma para el testimonio de la fe, la catequesis y la plegaria. Un medio singular para la evangelización, en definitiva de la sociedad, y para preparar y alargar a un mismo tiempo las celebraciones litúrgicas, llevándolas hasta la vía pública, para que los misterios de Cristo y de María sean contemplados como «pasos» que jalonan la historia de nuestra salvación. Todo ello tejido de plástica ejecución y belleza, la plástica de la fe para transmitir la belleza de la redención de Cristo.

Las cofradías penitenciales vienen contribuyendo con esmero a potenciar la vivencia de la pasión y muerte del Señor, dando presencia pública a la fe católica en el contexto amplio de nuestra sociedad de tradición cultural cristiana, marcada por la historia de la piedad católica. La trascendencia social de la vida «cofradiera» se deja sentir en nuestras ciudades y villas en forma propia en cada región, muy particularmente en Castilla, Levante y Andalucía, pero alcanza todo el territorio nacional. Más allá de las peculiaridades de las tradiciones de unas partes y otras del país, la misma fe católica da unidad orgánica a las diversas manifestaciones de piedad y a los desfiles procesionales. Por eso, es tan valioso el intercambio de experiencias y la común adopción de criterios de actuación, sobre todo porque la reflexión de las cofradías está iluminada por la rica tradición del catolicismo popular orientado y dirigido por el magisterio de la Iglesia.

Valgan estas palabras que quiero sumar a las del saludo sentido que desde la página web de la diócesis de Almería les he dirigido por anticipado. Les deseo a todos ustedes una feliz estancia en nuestra ciudad y un buen trabajo, unos días de reflexión al tiempo que de descanso. Que la oración del Encuentro, recitada al comienzo de las sesiones les ayude a mejor pensar los misterios de Cristo y de María santísima. Bendigo con todo afecto los trabajos de estos días.

Auditorio Maestro Padilla
Almería, a 21 de septiembre de 2007

+ Adolfo González Montes
Obispo de
Almería

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